La crisis del coronavirus

El presidente valenciano pide al Gobierno que revise “cuanto antes” la decisión de excluir de la fase 1 a todo su territorio

El socialista Ximo Puig critica la medida del Ejecutivo de Sánchez que contempla el avance de solo 10 de los 24 departamentos de salud de la autonomía pese al cumplimiento de los “criterios técnicos”

El presidente de la Generalitat Valenciana, Ximo Puig, en la ventana de su despacho del Palau, en Valencia.
El presidente de la Generalitat Valenciana, Ximo Puig, en la ventana de su despacho del Palau, en Valencia.Juan Carlos Cárdenas / EFE

El presidente valenciano, el socialista Ximo Puig, rechazó anoche de plano la decisión del Gobierno, presidido por Pedro Sánchez, de permitir el paso a la fase 1 de desescalada por la pandemia del coronavirus a solo 10 de los 24 departamentos de Salud de la Comunidad Valenciana y no a todo el territorio, como esperaba. “Hemos justificado con criterios técnicos las condiciones por las que toda la Comunidad Valenciana debía pasar a la fase 1 para proteger a la sociedad valenciana. Pedimos que se estudie nuestro plan para revisar cuanto antes la decisión”, escribió en un tuit el dirigente. Lo hizo dos horas después de la comparecencia del ministro de Sanidad, Salvador Illa, y poco después de que la consejera valenciana de Sanidad, Ana Barceló, elevara el tono para manifestar su oposición frontal a la decisión del Gobierno, que consideró incomprensible teniendo en cuenta que el propio ministerio había otorgado dos días antes una “matrícula de honor” al plan valenciano y su cumplimiento de los principales requisitos, según afirmó.

“Y no lo compartimos por muchos motivos. El primero porque hemos cumplido todos los criterios y las exigencias que nos había pedido el propio Ministerio de Sanidad. La propuesta que transmitimos el pasado miércoles y que luego nos permitió tener una conferencia con el propio ministerio de manera bilateral confirmaba que esos criterios los habíamos cumplido. De hecho, el propio ministerio nos trasladó una nota, nos trasladó matrícula de honor. La puso el propio ministerio, porque cumplíamos, por el número de camas de agudos, por el número de camas de críticos, por la capacidad de respuesta y de seguimiento en Atención Primaria, la capacidad de nuestros laboratorios para poder llevar a cabo las pruebas de PCR, en definitiva, muchísimos de los criterios", dijo la consejera socialista en un documento sonoro que remitió a los medios a las 23.00. Los 10 departamentos de Salud que han pasado a la fase 1 de los 24 en que se divide el territorio son: Vinaròs (Castellón), Requena, Xàtiva-Ontinyent y Gandia (Valencia) y Alcoi, Dénia, Marina Baixa, Elda, Orihuela y Torrevieja (Alicante).

Barceló hizo alusión a otros criterios objetivos exigidos, como el índice de casos acumulados durante los últimos 14 días. “La página web del Ministerio de Sanidad dice que la Comunidad Valenciana está entre las seis comunidades que tienen una incidencia menor por 100.000 habitantes. Tenemos 13,59 casos por cada 100.000 habitantes, mientras que otras comunidades presentan un 43 y un 63 por 100.000 habitantes. Otro de los criterios era el número de reproducción, un número absoluto, un 1, la Comunidad está en el 0,66%, muy por debajo”. E insistió: “No entendemos por qué no podemos pasar a la fase 1 estando en muchas mejores condiciones que otras comunidades autónomas. Hoy mismo le he pedido al ministro que justificara con criterios objetivos la decisión”.

En los últimos días, el presidente valenciano, el socialista Ximo Puig, y Barceló han reiterado su convencimiento de que la Comunidad Valenciana cumplía los requisitos para acceder en su conjunto a la fase 1 aludiendo a los buenos datos diarios de la pandemia y a la ocupación de camas en los hospitales y las UCI, entre otros parámetros. Tanto es así que la exclusión de las zonas más densamente pobladas de la autonomía ha caído como un jarro de agua fría ante las expectativas levantadas. Ya hay voces que consideran que se le ha hecho pagar a la Comunidad Valenciana su defensa de la división por departamentos de Salud y no por provincias en la desescalada.

De puertas para afuera, la Generalitat valenciana ha manifestado una actitud reivindicativa pero siempre leal al Gobierno del socialista Pedro Sánchez, pero de puertas para dentro se ha ido gestando un creciente malestar por la adopción de medidas unilaterales lejos de la cogobernanza, sin consultar con la autonomía española más poblada presidida por un dirigente socialista. Se destaca que el País Vasco ha pasado de fase, días después de que el PNV cambiara el sentido de su voto para que saliera adelante la prórroga del estado de alarma. Incluso se llega a recordar la rivalidad interna en el socialismo valenciano entre Puig y el ministro de Transportes, secretario de organización del PSOE y mano derecha de Sánchez, José Luis Ábalos.

Equilibrios políticos

En el juego de equilibrios y presiones políticas también desempeña un papel importante el socio de gobierno de Puig, Compromís. La coalición valencianista emitió anoche un tuit en su cuenta oficial que manifiesta lo siguiente: Compromís “no comparte la decisión del Gobierno del Estado de no dejar pasar todo el territorio valenciano a la fase 1, cuando cumplimos perfectamente los requisitos establecidos. Demandamos la justificación detallada de la decisión o, como consecuencia, una rectificación”.

Más comedido y comprensivo se mostró Rubén Martínez Dalmau, vicepresidente segundo del Consell, y miembro de Unides Podem, el otro socio de Gobierno en la Generalitat. En una red social, escribió: “Varios departamentos de la Comunidad Valenciana intensificarán la desescalada a partir del lunes. Otros tendrán que ir más despacio. La vida y la salud de las personas tienen que estar siempre en el centro de las decisiones políticas”. La líder del PPCV, Isabel Bonig, salió también rápidamente a posicionarse y expresar su “decepción”, al tiempo que reprochaba a Puig las “expectativas generadas”, además de pedirle una reunión urgente.

Más allá de las interpretaciones interesadas y de la proporcionalidad de unas reacciones suscitadas en el calor del momento, en la sociedad valenciana ha ido calando la sensación de maltrato por parte del Gobierno central. Objetivamente se sustancia en que la Comunidad Valenciana, con un PIB per cápita (22.659 euros, en 2018) por debajo de la media española (25.854), es la peor financiada del Estado, como acaba de reincidir el estudio del experto Ángel de la Fuente (FEDEA e IAE-CSIC) en el que propone una minirreforma de urgencia del sistema de financiación autonómico. Una reforma que no llega a pesar de ser reivindicada desde hace años por todos los partidos valencianos y los agentes económicos y sociales.

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