Libres libros

Habría estado bien desescalar literariamente el confinamiento durante el Día del Libro

Luis Grañena

Habría estado bien desescalar literariamente el confinamiento durante el Día del Libro. Permitir melancólicos tenderetes alejados unos de otros, dependientes distantes como tuberculosos decimonónicos, clientes llegando de uno en uno y con todas las prudentes medidas que diseñan sus nuevos cuerpos de lectores. Los autores, solos, aislados, quizá en un cubículo de metacrilato, reflexionando entre firma y firma sobre el sentido de la vida, incluso de su escritura. Con seis personas comprando, una cola hasta la esquina, la ilusión de muchos. Y la policía, vigilando que no se produzcan aglomeracion...