Ladrones de bajura

Lo que más me sobrecogió no fue el libro en sí, sino que entre sus páginas escondía lo más cercano a la arena, la playa, el mar, la paz y la alegría que podía imaginar

Luis Grañena

Se refería hace poco mi querido vecino de columna al placer que le supone encontrar arena de playa dentro de un libro. Me alcanzó el vívido impacto de un volumen que me robaron hace casi tres lustros. No recuerdo al ladrón, supongo que sería uno de los parásitos habituales, pocos se salvan de ellos. Sí tengo presente, como el primer día y cuando la pieza en cuestión ya no está conmigo, la emoción que sentí al abrirlo por primera vez, recién llegados él y yo, como amantes, a mi primer apartamento en...

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