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Leganés: historia de un colapso

El desmoronamiento de los servicios sanitarios ha causado más de 300 fallecidos en dos semanas. El envejecimiento de la población y la elevada presencia de residencias han favorecido al coronavirus

El traslado de un paciente al Hospital Severo Ochoa. Foto: REUTERS

Hospital Severo Ochoa de Leganés (Madrid). Segunda quincena de marzo. La UCI ha sido ampliada de 10 a 34 camas, pero está desbordada. En Urgencias, 345 personas llenan un espacio donde caben 90. Pasillos atestados de camas, camillas, sillones y sillas, todos ocupados. Algunos pacientes se tumban en el suelo con las chaquetas como almohada. Se oyen las aspiraciones angustiadas de quienes tratan sin éxito de llenar los pulmones de oxígeno. Las bolsas de suero se pegan con esparadrapo a la pared porque faltan pies de gotero. Los profesionales, exhaustos tras hasta 12 días sin descansar, usan chubasqueros como protección. Los compañeros caen contagiados. En el mortuorio, un celador que bajaba dos cadáveres pregunta, desencajado, a un enfermero qué hacer cuando se topa con otros 16 cuerpos en el suelo.

Leganés registró el pasado martes, 31 de marzo, 41 muertes, con seguridad el peor día de la historia de esta ciudad, convertida en uno de los epicentros del coronavirus en España. Con 190.000 habitantes, suele registrar “de dos a cuatro fallecidos al día, la mitad en el hospital Severo Ochoa y el resto en residencias o domicilios”, explican fuentes que conocen las entrañas de los servicios de emergencias locales. El martes era el último día de un marzo que empezó tranquilo y que, sin embargo, acabó encadenando dos semanas “que parecían de ciencia ficción”. “Mirabas a tu alrededor y te decías: esto no puede estar pasando”, añaden estas mismas fuentes.

La saturación de la atención primaria, el Summa y las residencias

El colapso del hospital pronto se trasladó a los otros niveles del sistema sanitario. “Las familias acababan llamando a la policía porque llevaban con el abuelo muerto en casa desde hacía seis u ocho horas y nadie les atendía”, relatan fuentes sanitarias. La saturación del Summa llevó también a muchas personas a trasladar en coche a sus allegados, pero al ver la situación del Severo Ochoa, algunos se iban a centros de salud que poco podían hacer por ellos. En el de Pedroches, por ejemplo, un paciente falleció al poco de llegar y el centro permaneció seis horas cerrado, hasta que la funeraria pasó a recoger el cadáver.

Después, llegó el tercer eslabón de la gran tragedia: las residencias. Leganés cuenta con ocho, que suman más de 2.000 camas. El alcalde, Santiago Llorente (PSOE), explica que su control sobre ellas es nulo. “Son grupos empresariales potentes, no informaron desde el principio, supongo que porque no quieren ver afectada su imagen”, dice. Entre los ocho geriátricos privados que la Comunidad de Madrid anunció que intervendría el 1 de abril está el Vitalia Leganés.

Furgonetas de la residencia Vitalia, en Leganés.
Furgonetas de la residencia Vitalia, en Leganés.JuanJo Martín (EFE)

Ese mismo día, 86 familiares de los ancianos de esta residencia pidieron con urgencia que los trasladaran a un centro médico, tras contabilizar 56 fallecidos. “Les enviamos esta solicitud de auxilio, ya que tememos seriamente por la vida de nuestros familiares en las próximas horas.[…] Nos consta que los trabajadores han puesto todo el empeño en atender a nuestros familiares, poniendo en riesgo su propia salud y trabajando en un entorno muy complicado, con bajas y medios reducidos”, escribieron en un comunicado.

Llorente cuenta que, desde el lunes 23 de marzo, preguntan a diario a las residencias para intentar sistematizar la información: “Número de residentes, fallecidos, posibles infectados y personal sanitario. Hasta ahora contabilizamos más de 100 fallecidos en residencias”. Antes de esa recogida de datos visitaron estos centros junto a la Policía Nacional. Después fueron con la Unidad Militar de Emergencias (UME), que empezó a realizar las labores de desinfección.

El alcalde de Leganés apunta que “solo tres de las ocho residencia solicitaron” la desinfección. Cree que la situación en estos lugares “se ha ido de las manos”. “Soy consciente de que el personal ha hecho todo lo que ha estado en su mano, pero cuando el virus entra en un edificio con 200 personas que son población de riesgo y comienza a extenderse… Es difícil pararlo”, añade.

Parecía todo bajo control. Nadie pensó en la que se nos venía encima
Un trabajador de los servicios de emergencias

El 14 de marzo, ese freno ya era imposible. “Ese día vi el primer papel con un muerto por coronavirus. Ni siquiera me inquieté. Era algo que podía pasar y parecía todo bajo control. Nadie pensó en la que se nos venía encima”, añade otra fuente de los servicios de emergencia. Lo que se avecinaba era el desborde de un sistema sanitario que no imaginaron ni quienes habían alertado de la dureza de los recortes presupuestarios. Al menos 300 vecinos de la ciudad, uno de cada 630 habitantes, han fallecido por la epidemia, confirman las fuentes consultadas.

La única buena noticia de esta situación es que “en los dos o tres últimos días ha empezado a bajar la presión”, explican fuentes del Severo Ochoa. Un portavoz del hospital lo corrobora. Para hacer frente a la crisis, el centro se ha convertido en un “hospital 100% coronavirus”, cuenta un trabajador.

Todas las cirugías y las asistencias quedaron suspendidas hace dos semanas (excepto algunas oncológicas) y las 386 camas habituales ya son más de 500, todas contra el virus. Desde este jueves cuentan también con un hospital de campaña que ha habilitado el Ayuntamiento en el pabellón deportivo Carlos Sastre con una capacidad de hasta 120 camas y que ya tiene 30 pacientes leves derivados del Severo Ochoa.

Bomberos de Leganés, junto al hospital de campaña habilitado en el pabellón deportivo Carlos Sastre.
Bomberos de Leganés, junto al hospital de campaña habilitado en el pabellón deportivo Carlos Sastre. Eduardo Parra (Europa Press)

Aunque la epidemia llegó a Leganés algo más tarde que a otros puntos negros de la Comunidad de Madrid, como Alcalá de Henares o Torrejón de Ardoz, avanzó muy rápido. Lo recuerda el alcalde: “Junto al gerente del hospital nos dimos cuenta enseguida de que solo nosotros, de repente, teníamos más infectados que la suma de Getafe, Fuenlabrada y Alcorcón. Y días con más fallecidos que esos tres hospitales juntos”.

Leganés tiene un 22% de población que supera los 65 años (tres puntos más que la media de España) y casi 10.000 habitantes con más de 80. En los últimos años se ha convertido en una especie de potencia en el sector de las residencias para mayores, con sus ocho centros que superan las 2.000 plazas. Son dos razones que Pere Godoy, presidente de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE), considera que han facilitado la incidencia del virus.

“Una población envejecida es la primera. Pero casi más importante es la concentración de poblaciones de riesgo, como personas muy mayores, en espacios como residencias, en ocasiones en condiciones mejorables. Esta es una de las lecciones que tenemos que aprender de esta crisis”, lamenta Godoy.

Madrid infranotifica las muertes por Covid-19

“Aquí el coronavirus ha matado a más de 300 personas en dos semanas y la Comunidad de Madrid no ha contado como tal ni a la mitad”. Lo dice un trabajador de plantilla del hospital Severo Ochoa, que ha vivido en primera línea lo ocurrido en Leganés en las dos últimas semanas.

Documentos internos de la Comunidad de Madrid a los que ha tenido acceso EL PAÍS muestran la infranotificación de fallecimientos por coronavirus que se está produciendo en la comunidad, que como otras solo incluye como tales a aquellos pacientes a los que les ha sido realizada la prueba PCR.

Esto excluye los casos sospechosos de coronavirus que fallecen en los propios centros sanitarios (a los que no se llegó a hacer la prueba), a la gran mayoría de quienes perecieron en las residencias de mayores y a todos los que lo hicieron en sus domicilios.

Según un registro de fallecidos hospital por hospital, el coronavirus había causado la muerte de 3.982 personas el pasado miércoles 1 de abril en la Comunidad de Madrid, una cifra que coincide a grandes rasgos —si se tienen en cuenta los retrasos de notificación— con los 4.175 ofrecidos en el recuento diario del Ministerio de Sanidad. “Esto hace evidente la infranotificación de fallecidos, porque los muertos en residencias y domicilios particulares son muchos cientos, quizá más de un millar, y estos no aparecen por ninguna parte”, concluyen estas fuentes.

 

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