Conferencia Episcopal

La Conferencia Episcopal elige a Juan José Omella como su nuevo presidente

El cardenal y arzobispo de Barcelona se considera más próximo a las tesis aperturistas del papa Francisco. Carlos Osoro será el vicepresidente

Juan José Omella, este martes tras ser elegido nuevo presidente de la Conferencia Episcopal Española. En vídeo, las declaraciones de Omella. Jaime Villanueva | EPV

La Conferencia Episcopal Española (CEE) ha elegido a Juan José Omella como su nuevo presidente para los próximos cuatro años, en sustitución de Ricardo Blázquez, que ha representado a los obispos españoles desde 2014. Omella, de 73 años, es cardenal y arzobispo de Barcelona. Tras la reforma de los estatutos de la entidad —que se llevó a cabo en 2019—, el nuevo presidente ostentará el cargo durante los próximos cuatro años (y no tres, como hasta ahora). Se trata del noveno presidente de la institución desde su creación en 1966 gracias al Concilio Vaticano II. Nacido en Cretas (Teruel) en 1946, Omella fue ordenado cardenal por el papa Francisco en junio de 2017, por lo que se considera más próximo a las tesis aperturistas del Pontífice. De hecho, ha reivindicado su figura en su primer discurso, este martes: “Nos guía el papa Francisco con su manera de ser, su alegría también”. Carlos Osoro, arzobispo de madrid (74 años), será el vicepresidente.

El cardenal arzobispo de Barcelona ha sido elegido a pesar de las maniobras del sector más conservador, afín al arzobispo emérito de Madrid, Antonio María Rouco Varela. Este fin de semana se publicó un libelo contra Omella titulado Complot de poder en la Iglesia española: Barco contra Omella. En defensa propia, que apareció en los buzones de los 87 electores (cuatro cardenales, 12 arzobispos, 48 obispos, 18 prelados auxiliares, así como del administrador apostólico de Ciudad Rodrigo y los administradores diocesanos de Astorga, Coria-Cáceres, Ibiza y Zamora). Omella salió elegido en segunda votación, donde logró 55 votos frente a los 29 de Jesús Sanz Montes (favorito de Rouco), informa Juan G. Bedoya. Mientras, Carlos Osoro logró 47 votos para la vicepresidencia (frente a los 40 sufragios de Sanz Montes) en tercera votación. Continúa en su cargo el secretario general y portavoz de la CEE, Luis Argüello, elegido en 2018 por un mandato de cinco años.

Omella es una figura cercana al actual Pontífice y hace gala de un perfil parecido al de Jorge Mario Bergoglio en cuanto a su austeridad, cercanía y vocación pastoral. Fue nombrado sacerdote en 1970, con tan solo 24 años. Además, se considera que tiene una cierta sensibilidad para entender la relación de Cataluña con España pese a no ser nacionalista, motivo por el que hizo de puente entre el Gobierno de Mariano Rajoy y la Generalitat de Carles Puigdemont en los momentos más duros del procés. El verano pasado, una juez investigó al cardenal Omella por la expulsión de un sacerdote, Miguel Àngel Barco, por una presunta paternidad del cura. Fue el propio Barco quien había denunciado al cardenal por sus supuestas maniobras ante el Vaticano para apartarle de la Iglesia. Sin embargo, en septiembre la magistrada -que llegó a enviar una comisión rogatoria al Vaticano- archivó la causa tras no apreciar indicios de delito.

Juan José Tamayo, director de la cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones de la Universidad Carlos III de Madrid, se muestra escéptico ante el aperturismo de Omella: “No pocas de sus actuaciones en la diócesis de Barcelona han sido polémicas, ceses de sacerdotes independentistas, nombramiento de sacerdotes conservadores… No han sido manifestaciones de sintonía con el papa Francisco, aunque él muestra externamente una imagen de cercanía al Papa”, explica Tamayo. “Se ha producido este mito de que es una persona que sigue la línea reformista del papa Francisco, pero yo creo que no tiene ese sentido crítico del capitalismo, ese cuestionamiento de la globalización neoliberal. Y creo que la Conferencia Episcopal está más preocupada por el tema económico, por las inmatriculaciones y por la escuela concertada que por denunciar las situaciones de injusticia, de pobreza y de opresión”, añade.

De hecho, el nuevo presidente tiene por delante varios temas espinosos en relación con el Gobierno. Uno de ellos es la futura ley de eutanasia que ya tramita el Congreso de los Diputados y a la que la Iglesia católica española se opone frontalmente. El texto, promovido por el PSOE, llegó a la Cámara baja en febrero -por tercera vez en 20 meses- y ese primer trámite recibió 201 votos a favor. Tan solo el PP y la ultraderecha de Vox se mostraron contrarios a la iniciativa, por lo que su posible aprobación en los próximos meses generará tensiones entre el Gobierno de coalición y los prelados.

Otro de los temas candentes es el de las inmatriculaciones de la Iglesia: entre 1998 y 2015 la Iglesia inscribió a su nombre más de 30.000 fincas y propiedades, según el listado que el Colegio de Registradores entregó al Gobierno en febrero de 2018. En noviembre del año pasado, el Ministerio de Justicia litigó contra el Consejo de Transparencia (que dictaminaba que debía hacer público ese listado) para intentar mantenerlo en secreto. Sin embargo, el nuevo Gobierno de coalición PSOE-Podemos acordó revertir las matriculaciones indebidas, lo que sin duda supondrá fricciones con la Conferencia Episcopal. De hecho, el hasta ahora presidente de la CEE, Ricardo Blázquez, se mostró “inquieto” cuando se constituyó el Gobierno: “A mí me produce mucha perplejidad y [veo] un horizonte muy incierto”, dijo en enero.

En cuanto a la educación concertada, el curso arrancó con unas declaraciones de la ministra de Educación, Isabel Celáa, que apuntaban que la Constitución no avala la libre elección de colegio. Esas palabras, pronunciadas a mediados de noviembre, soliviantaron a Escuelas Católicas, que agrupa a 6.000 centros concertados religiosos donde estudian 1,2 millones de alumnos. “Nos da un poco de miedo Podemos porque abiertamente se muestra contrario a la libertad de enseñanza”, dijo el secretario general de Escuelas Católicas, José María Alvira, tras recabar el apoyo de Pablo Casado en defensa de su modelo educativo. Aunque luego el Ejecutivo rebajó el tono, el conflicto puede saltar en cualquier momento. Otra cuestión problemática en los próximos meses puede ser la memoria histórica.

Margarita Pintos, presidenta de la Asociación para el Diálogo Interreligioso de la Comunidad de Madrid (ADIM), destaca que Omella “corresponde al ala de la Conferencia Episcopal que no quiere enfrentarse con el Vaticano. En ese sentido, es una persona más moderada y más obediente al Pontífice”. En su opinión, es mejor que el organismo “no torpedee los avances del papa Francisco en temas como la lucha contra la pederastia”. En cualquier caso, “el sistema de elección de la CEE no parece muy acertado, porque no hay participación de la mayoría de los miembros de la Iglesia, que son mujeres. Falta democracia interna. Por eso no se habla de feminismo ni se va a elegir a una persona que proponga un poco de apertura”. En este sentido, Tamayo destaca que el pasado domingo se reunieron miles de personas en diferentes iglesias “reivindicando a las mujeres como sujeto eclesial”, lo que contrasta “con una votación en la que tan solo han participado 87 hombres”.

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