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“La falta de acuerdo en la cumbre del clima demuestra que este sistema no está funcionando”

El movimiento pacífico de desobediencia civil Extinction Rebellion, presente en más de 70 países, lleva su mensaje a la Cumbre del Clima

Cofundadora de Extinction rebellion, Skeena Rathor, en la COP 25, en Ifema, Madrid.
Cofundadora de Extinction rebellion, Skeena Rathor, en la COP 25, en Ifema, Madrid.

Una conferencia de Jem Bendell sobre adaptación climática fue la mecha que arrojó luz en la vida de Skeena Rathor (Straud, Reino Unido; 43 años). “Me removió mucho y entendí que tal vez mis hijos no tendrían un futuro”. Antes de que acabara el coloquio, se fue y llamó a su amiga Gail Bradbrook para contarle lo “devastada e impactada” que se sentía. Ambas empezaron organizando charlas de concienciación medioambiental en el salón de su compañera en Straud, un pueblo británico a dos horas de Oxford, y en menos de un mes fundaron Extinction Rebellion (XR), un movimiento pacífico de desobediencia civil. “A principios de octubre de 2018 ya éramos diez grupos en Reino Unido, a finales 25… Todo empezó a surgir”. Poco más de un año después, son un movimiento global con más de 700 grupos en 70 países. Graduada en Economía y Política y madre de tres niñas, Rathor sigue interesada en traer el mensaje de XR a la Cumbre del Clima "a pesar de que los dirigentes políticos no han sido capaces de llegar a un acuerdo".

Pregunta. ¿Fue tu intención desde el principio crear un movimiento mundial?

Respuesta. Sí, sí. Teníamos clarísimo que queríamos que fuera global. Pero tampoco soñamos despiertas con la manera en la que se propagaría. Recuerdo cuando decíamos: “Si para noviembre del año que viene somos diez grupos, sería genial. Y ya veremos”. [Risas] No tuvimos que pensar mucho en cómo hacer que el movimiento creciera porque la gente está preparada. La gente sabe que la crisis ecológica, social y política es una sola. Y es la misma. La madre Tierra nos está diciendo: “Ya basta de violencia que estáis perpetuando en vosotros mismos. Es la hora. Cambiáis o se acabó”.

P. ¿Qué hace a Extinction Rebellion diferente a otros movimientos?

R. Somos diferentes porque no pretendemos involucrarnos con la política, las empresas o incluso “el negocio de las oenegés”. Somos diferentes porque estamos dispuestos a poner nuestros cuerpos en peligro. Somos diferentes porque no consentimos los sistemas que están causando daño. Y somos diferentes porque estamos comprometidos a contar la verdad y actuar en función de ella.

P. Tienen tres principios básicos…

R. Sí, esa claridad también es poderosa. La primera es que todos digamos la verdad y actuemos en base a ella. También queremos empezar a reparar el daño hoy; conservar nuestra biodiversidad y frenar el desastre ecológico. Y, por último, emisiones cero de carbono para 2025. Demandamos una asamblea ciudadana nacional cuyos miembros se sienten junto a los parlamentarios que se encargan de gestionar los enormes cambios que necesitamos.

P. ¿Y de qué manera entra el arte?

R. Todo va de creatividad e imaginación. Lo que hemos aprendido de los rebeldes [los miembros de Extinction Rebellion] es que tenemos que ser creativos, porque esa también forma parte de la revolución.

P. ¿Qué le parece que no se haya llegado a ningún acuerdo en la COP 25?

R. Esto es una evidencia más de que el sistema no está funcionando. Me entristece enormemente pero tampoco te creas que me sorprende. 

P. ¿Y cuál va a ser la respuesta de XR? ¿Dejarán de participar en la siguiente cumbre del clima?

R. No, nosotros queremos ser quienes ayuden a crear un nuevo sistema. Tenemos que formar parte de ello. Nos alegra tener la oportunidad de trabajar juntos y poder planear la siguiente cumbre que se celebrará en Glasgow. Cuando la gente dice que estamos llegando al límite... No: hay científicos que dicen que ya lo hemos pasado. Estamos a punto de entrar en ciclos de retroalimentación que nos llevarán a un planeta a con una temperatura de suba cuatro grados centígrados, es decir, un lugar inhabitable.

P. Hay quien podría tachar este discurso de alarmista…

R. Ojalá lo fuera una exageración. En 2018, las cosechas del hemisferio norte bajaron entre un 20% y un 30%. El programa mundial de seguridad alimentaria ha predicho cambios muy fuertes en nuestro medio ambiente. La combinación de estas bajas cosechas, los veranos e inviernos cada vez más cálidos y los shocks climáticos hará que en unos años no sea muy accesible comprar una barra.

P. ¿Es el perfil del rebelde principalmente jóven?

R. ¡Qué va! Somos un movimiento muy plural. Es verdad que los jóvenes han sido el fuego y la energía. Y nos han ayudado a centrarnos y a acercarnos mucho a la verdad. Y los grupos de jóvenes internacionales siguen creciendo. Pero, además, hay gente mayor. De hecho, dos de los cuatro rebeldes que han hecho huelgas de hambre son abuelos y eso me llena de amor y admiración. No solo por la gente de este movimiento, sino por los que han perdido sus vidas por el activismo medioambiental. Nosotros somos los que siguen el legado de los que perdieron su vida por parar el daño medioambiental. Me llena de amor y gratitud.

P. ¿Y qué será lo siguiente?

R. Primero dormir. [Risas]. Y acompañar a mis hijas que están cabreadísimos con las elecciones. [Boris Johnson, líder del partido conservador, ha logrado este viernes la mayoría absoluta]. Siento que ahora más que nunca es necesario despertar. Esta es otra sacudida. Y sé que los ingleses. están votando por miedo.

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