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La misteriosa muerte de 20 delfines en Ceuta: el doble ya que en 2018

Los investigadores indagan si el suceso está relacionado con las redes de deriva, que no están prohibidas en Marruecos, o con una enfermedad

Un delfín muerto el pasado 27 de agosto.
Un delfín muerto el pasado 27 de agosto.

El mar escupe los cadáveres apuñalados de un delfín adulto y una cría en la playa de Calamocarro, en Ceuta. Otro ejemplar más hembra, previsiblemente la madre, ronda la costa moribunda y fallece poco más tarde. Horas después, dos cadáveres de delfines más aparecen varados en la zona de Benzú. Ocurrió la aciaga jornada del 27 de agosto y con sus hallazgos, la ciudad ya suma 20 de estos cetáceos fallecidos en lo que va de año, el doble a los encontrados en todo 2018.

¿Qué está ocurriendo con los varamientos de delfines en las costas de Ceuta? Es la pregunta que la Guardia Civil de la ciudad intenta responder desde que hace unos días iniciase una investigación para intentar esclarecer el origen de estas muertes. “Aparecen en una bahía o en la contraria —una al norte y otra al sur— y algunos tienen cortadas las aletas o presentan heridas de ganchos o cuchillos. Para presentar estas heridas es de suponer que han debido estar retenidos en algún tipo de artefacto como una red, pero todas las hipótesis están abiertas”, explica un agente ceutí.

“No es nada normal lo que está pasando. También están apareciendo delfines muertos en la costa de Marruecos. Nosotros fuimos los que el pasado 27 de agosto rescatamos a la madre que estaba junto a su cría muerta, pero al final murió de agotamiento”, explica indignado Juan Carlos Rivas, presidente del Centro de Recuperación de Especies Marinas de Ceuta. En la ciudad autónoma están acostumbrados a hallar delfines muertos, algunos con heridas, pero en esta ocasión están alarmados por la cantidad de casos que ya suman en este verano.

En 2018 se encontraron 11, cinco de ellos crías, de los que cuatro presentaban amputaciones, según los ha contabilizado la Fundación Museo del Mar de Ceuta en su revista científica Alidrisia Marina. El año 2019 arrancó con una tendencia similar, pero todo se ha torcido con la llegada del verano. De los 21 cetáceos muertos en lo que va de año —20 delfines, de ellos cinco crías, y una ballena—, 12 han aparecido en los últimos tres meses y ocho de estos tenían heridas y mutilaciones.

La mayor parte de los cetáceos varados pertenecen a la especie del delfín listado (Stenella coeruleoalba), habitual en las zonas de mar adentro del estrecho de Gibraltar. Ese hábitat usual sumado a la dispersión de los hallazgos de los cadáveres por toda la costa hace suponer a los investigadores que se están encargando del caso que los fallecimientos se han producido más allá de las aguas cercanas a Ceuta y que puedan tener algún tipo de relación con barcos de pesca marroquíes que faenan por esas zonas.

“Esos barcos usan redes de deriva que en Ceuta no se usan porque están prohibidos. Puede ser que los delfines caigan en las redes y entonces los matan y les cortan las aletas para que se suelten. No sé lo que será, pero están haciendo una matanza”, sentencia Rivas. Óscar Ocaña, presidente del Museo del Mar. Explica que, en efecto, los meses de verano Marruecos suele realizar actividades de “sobrespesca” debido a la mayor población que hay en el norte del país, aunque pide prudencia en la atribución de culpabilidades.

Un delfín muerto el pasado 27 de agosto.
Un delfín muerto el pasado 27 de agosto.

Santiago Orduña, biólogo y colaborador de la misma institución también se muestra cauto: “Para hacer afirmaciones tajantes habría que hacer un trabajo serio y consistente de investigación médica y completarlo en el mar y con el sector pesquero y de eso actualmente estamos a años luz”. De hecho, desde el Museo del Mar recuerdan que en el 90% de las necropsias de delfines de años anteriores la causa de la muerte estuvo provocada por enfermedades o causas naturales.

“La cuestión es saber si las heridas que presentan los delfines varados son pre-mortem o post-mortem. De la mayoría de las fotos vemos ahora que parecen hechas después de la muerte”, adelanta Ocaña. Esa incógnita es justo la que intenta despejar la Consejería de Sanidad de Ceuta que, ante el repunte de muertes, ha decidido enviar muestras de tejidos de los delfines para “descartar que los animales sufrieran patologías previas” y así “ir estrechando el círculo”.

Para Ocaña el misterio pueda estar en una combinación de ambas causas, la sobrepesca y las causas no directamente relacionadas con el hombre. “La sobrepesca existe y, posiblemente, hayan calado alguna red de más e incluso ilegales. Eso podría haber causado más muertes entre los viejos y débiles. También es posible que haya alguna enfermedad que afecte al delfín listado y, al ir a buscar comida a las redes acaben enredados”, razona el biólogo marino.

“Lo que está sucediendo es otro de los síntomas del cambio global que es la unión de variables naturales con el ruido que introducimos en los ecosistemas con nuestras actuaciones”, apunta por su parte Orduña. En cualquier caso, tocará a la investigación policial determinar qué está ocurriendo con los delfines en las costas ceutíes. Aunque, de antemano, los investigadores ya temen que, de haber culpables, pueda ser muy difícil dar con ellos. “Tendría que ser que se les pillase infraganti”, razonan fuentes cercanas al caso. “Además, una cosa es lo que puedes presuponer y otra lo que se acabe investigando y demostrando”, remacha el mismo experto.

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