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Una juez ordena reanimar a la enferma grave de Alcalá de Henares

La justicia estima las medidas cautelares solicitadas por la familia de una mujer con ataxia neurodegenerativa ingresada en el hospital Príncipe de Asturias

Fachada del Hospital Príncipe de Asturias de Alcalá de Henares (Madrid).
Fachada del Hospital Príncipe de Asturias de Alcalá de Henares (Madrid).

La titular del juzgado número seis de Alcalá de Henares ha aceptado la medida cautelar solicitada por Abogados Cristianos para que una mujer con enfermedad neurodegenerativa siga recibiendo el tratamiento correspondiente o la reanimación en caso de que la paciente lo necesitara. La familia de María Teresa Blanco, que está ingresada en el Hospital Príncipe de Asturias de Alcalá de Henares (Madrid), solicitó esta medida este martes ante la negativa de los médicos a reanimarla en caso de parada cardiorrespiratoria. Como medida cautelar, no se trata de una decisión que entre al fondo de la cuestión ni que sea definitiva. Es también recurrible.

Blanco está ingresada en el hospital alcalaíno desde el pasado 4 de julio. Ingresó con un pronóstico grave de sepsis y ya ha ingresado en los últimos años en más de 20 ocasiones. Los médicos avisaron a los hermanos de que no sería conveniente reanimarla si entraba en parada cardiorrespiratoria porque “esa intervención sería demasiado agresiva para ella”, ha contado el hermano, Máximo Blanco. Por esa razón, la familia solicitó al juez una medida cautelar contra la postura de los médicos.

Por su parte, el hospital también ha acudido a los juzgados porque consideran que estas medidas sobre una paciente tan debilitada suponen un “encarnizamiento terapéutico” que "no beneficiaría" a la paciente. Además, dicen fuentes hospitalarias, acuden al juez para defenderse de la “actitud intimidatoria de la familia con los profesionales médicos”.

El auto de la juez sostiene que, dado que la paciente está en este momento “clínicamente estable” y su “evolución clínica es favorable” aunque su estado es de deterioro basal severo física y psíquicamente “no existe razón o justificación, estrictamente médica, o al menos no se expone en los informe remitidos por el centro hospitalario, para dejar de aplicar el tratamiento correspondiente”. Incluso si se trata de una reanimación que la “paciente pudiera necesitar por su evolución clínica”.

“La decisión médica”, prosigue el auto se deberá tomar “en el momento que se presente” siguiendo la evolución clínica, con total respeto a la autonomía del paciente o persona que legalmente le represente, “y siempre orientada a la protección a la salud en los términos previstos” en la ley. La juez insiste en que deben recabarse “los oportunos consentimientos del legal representante de la paciente”.

Abogados Cristianos mostró ayer su satisfacción por esta medida y la organización está a la espera de otras decisiones judiciales que puedan derivarse de los distintos procedimientos jurídicos que están abiertos o que el hospital pudiera abrir.

María Teresa Blanco padece una ataxia neurodegenerativa que la mantiene sin habla y apenas sin movimiento, pero la familia defiende que interacciona con los hermanos, “que ríe y hace pucheros cuando se van de la habitación, como un niño pequeño”. Máximo Blanco criticó el martes “la insistencia” con que el hospital les ha comunicado que no reanimarían a la enferma en caso de parada. Incluso, dicen, algún facultativo les disuadió diciendo que "ese tratamiento sería muy caro", siempre según la versión del hermano de Tere, como la llaman en casa.

Juan José Rodríguez Sendín, que preside la comisión de deontología del Colegio de Médicos de Toledo, ha explicado que "es obligación de los médicos suspender su actividad si ven que con ello provocan un alargamiento innecesario de la vida del paciente". "Esto no es una eutanasia en ningún caso", ha afirmado, algo a lo que la familia sí se refirió en esos términos.

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