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La víctima de la ‘manada de Manresa’ aún requiere terapia

Las psicólogas que tratan a la menor relatan que ante la cercanía del juicio ha sufrido una recaída de “ansiedad, tristeza y miedo”

Tres de los siete acusados entran en la Audiencia de Barcelona.

Las forenses, psiquiatras y psicólogas que atendieron a la menor de 14 años víctima de los siete jóvenes conocidos como la manada de Manresa dan plena credibilidad a la joven y aseguran que, como consecuencia de las agresiones sexuales, la menor sufre un trastorno ansioso-depresivo, teme sentirse rechazada por su entorno y, sobre todo, tiene miedo a que no la crean. La noche del 29 de octubre de 2016, la joven fue supuestamente sometida a la violación —por turnos de 15 minutos— de seis individuos en una nave abandonada en el camino Torre d’en Vinyes de Manresa (Barcelona). El séptimo se masturbaba mientras contemplaba los hechos.

Hasta seis psicólogas y psiquiatras declararon el jueves, 4 de julio, ante el tribunal de la sección 22 de la Audiencia de Barcelona que juzga los hechos. Todas concluyen: “No fabula”. La psicoterapeuta Laura Rodríguez, de la fundación Vicki Bernadet, dedicada a atender a menores víctimas de abusos sexuales, ha supervisado hasta una veintena de sesiones de terapia con la menor. “[La víctima] se siente totalmente desbordada”, mantuvo el jueves Rodríguez ante el tribunal. “Es una niña vulnerable con un contexto familiar muy complicado que ha llegado a ser tutelada por la Dirección General de Atención a la Infancia y a la Adolescencia. Tiene miedo a las coacciones y amenazas de su entorno y a convivir o encontrarse con los acusados”, destacó la psicoterapeuta.

La víctima también sufría, antes de aquella noche de la agresión, un trastorno adaptativo que se le agravó tras las violaciones. “Tiene miedo a salir a la calle, a ir al instituto y, en definitiva, a su entorno”, lamentó la psicoterapeuta. Después de la terapia, la menor mejoró, pero la Administración volvió a pedir tratamiento psicológico para ella porque, tras saber las fechas en que se celebraría el juicio, tuvo una recaída de “ansiedad, tristeza y miedo a salir a la calle”.

Las peritos han descrito la “vulnerabilidad” de la víctima, por un entorno familiar “complejo” que la llevó a vivir con su abuela durante la infancia y la adolescencia, con intervalos bajo tutela de la Administración, a lo que se suma una personalidad impulsiva, con trastornos alimentarios y consumo de tóxicos. Según las especialistas, la menor les relató que había sufrido una violación múltiple en una fiesta, pero que lo supo cuando se lo contaron sus amigos, porque ella no recordaba nada de esa noche después de haber bebido.

El martes, todos los acusados negaron cualquier relación con los hechos. Incluso Daniel D. R. —que pasó 20 meses en prisión provisional después de que apareciera una muestra de su semen en el pantalón de la adolescente— negó haber mantenido relaciones con la víctima y apuntó, casi, a la conspiración para justificarlo. La víctima de la manada de Manresa no declarará hasta el lunes.
La ginecóloga que exploró a la menor aseguró el jueves ante el tribunal que no presentaba lesiones en la zona genital, “lo cual no significa que no haya habido agresiones con penetración”. “Sí un hematoma en el codo y equimosis en la cara interior de la tibia y en la zona mamaria, lo que podría apuntar a la agresión”. La menor, que denunció tres días después de los hechos, solo pudo apuntar que sospechaba que alguien le había introducido algún tipo de sustancia tóxica en la bebida y que perdió la consciencia. Los análisis de orina detectaron cannabis que ella admitió haber consumido.
El juicio se reemprenderá el lunes con la declaración de la víctima y de 12 menores que estuvieron en la fiesta y que relataron lo ocurrido.

Fiscalía acusa de abusos y no de agresión

La fiscal, en su escrito provisional y a la espera de lo que declare la menor el lunes 8 de julio, acusa a seis de los imputados de un delito de abusos sexuales y pide penas de 10 a 12 años. Para el séptimo acusado, el que se masturbó mientras presenciaba los hechos solicita una pena de multa. Pese a ello, la representante del ministerio público no descarta modificar su calificación y elevarla a agresión sexual según lo que declare la víctima y sus amigas.

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