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España vuelve a la sequía a las puertas de un verano muy caluroso

En lo que va de año ha llovido un 25% menos de lo normal y todos los meses han sido más secos salvo abril. Se espera que la temperatura sea medio grado más alta los próximos meses

El embalse de Entrepeñas en la Alcarria Baja de Guadalajara en noviembre de 2017. En vídeo, una ola de calor dará la bienvenida a un verano más caluroso.

España ha regresado a una situación de sequía meteorológicaescasez continuada de precipitaciones tras pasar 16 meses en un "oasis" hídrico, ha informado este jueves en rueda de prensa Rubén del Campo, uno de los portavoces de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). Sufren sequía "bastantes zonas" del país, sobre todo de la mitad occidental y del tercio norte, como A Coruña, Bizkaia, Burgos y Huesca, sur de Castilla y León, Madridoeste de Castilla-La Mancha, Extremadura, Andalucía occidental y parte de las islas Canarias —norte de Tenerife y La Palma—. La sequía es más acentuada en el sur de Castilla y León, oeste de la Comunidad de Madrid y noroeste de Castilla-La Mancha, ha detallado Del Campo, que ha puesto la esperanza en que un septiembre húmedo pueda revertir la escasez de agua. De momento, la Aemet no puede determinar si el verano será más seco o más humedo, ya que no hay una señal clara en los modelos de predicción, que sí apuntan a que estos meses serán más calidos de lo habitual, con medio grado más en la temperatura media del país, incluso un grado en algunas zonas.

Las zonas que sufren sequía, a partir de -1.
Las zonas que sufren sequía, a partir de -1.

Determinar si hay o no sequía es complejo porque no hay una definición única. También existe el concepto de sequía hidrológica, que ocurre cuando los volúmenes embalsados están por debajo de lo normal. En sequía hidrológica están las cuencas del Segura y del Júcar y en conjunto los embalses se encuentran al 58% de su capacidad. En la misma semana de 2018, estaban al 72%. En meteorología, para establecer si hay sequía se emplea entre otros el índice SPI (Índice de Precipitación Estandarizado)  que, a un año vista, España no cruzaba el umbral de sequía desde febrero de 2018. "Todo el otoño de 2017 fue muy seco, al igual que parte el invierno de 2017-2018, luego llegó una primavera extremadamente lluviosa, un verano normal y un otoño lluvioso", ha recordado Del Campo, para concluir que esta situacion ya se ha revertido.

Hablar de sequía en España no es ninguna novedad, "es una constante" en el clima. "En los años cuarenta se acuñó el término de pertinaz sequía; tuvimos una brutal en los ochenta, otra en los noventa, la de 2017 fue muy marcada...", ha relatado, para añadir que los ciclos secos suelen acabar con lluvias torrenciales. "En España no sabe llover: o no llueve o cae todo de golpe", ha dicho citando a un meteorólogo histórico. La diferencia con otros momentos de la historia reciente es que, aunque no se sabe a ciencia cierta si las lluvias van a menos o a más, las temperaturas sí están "claramente en ascenso", por lo que el calor complicará el escenario en la España seca.

El año hidrológico, que va del 1 de octubre al 30 septiembre, arrojaba hasta el 13 junio unas precipitaciones del 15% por debajo de la media, una cifra que lo sitúa como "el tercero más seco de este siglo y el 13º más seco desde 1965". La falta de lluvias es más notable en la mitad oeste y en Canarias, mientras que el este está por encima del valor normal gracias a las gotas frías y al temporal de Semana Santa. La cuenca del Ebro ha recibido "un 30% menos de lluvia" y la del Guadiana un 33% menos, mientras que en la del Júcar ha llovido algo más, así como en el Pirineo oriental. La ausencia de agua se ha acentuado también en lo que llevamos de año natural. Desde el 1 de enero al 13 de junio había llovido un 25% menos: todos los meses han sido más secos de lo normal salvo abril.

Del Campo ha vaticinado que, dadas las características de la estación y las previsiones, seguiremos en sequía meteorológica "todo el verano". "Lo único que podría revertir la situación sería que septiembre fuera excepcionalmente lluvioso", ha explicado recordando que es un mes de "mucha variabilidad". Además de todos los problemas que conlleva la sequía, el meteorólogo ha advertido de que un "campo seco es combustible que puede arder" lo que, sumado a las altas temperaturas que se esperan, puede dar como resultado una "temporada de incendios complicada". A finales de marzo ya habían producido "más incendios de los que se registran en todo un año", ha recordado.

El verano, que comienza el viernes a las 17.54 y que durará 93 días, se espera que sea más caluroso de lo normal, según la predicción estacional de la Aemet. "Hará más calor de lo habitual en Península y Baleares en julio, agosto y septiembre —el verano meteorológico—", ha anunciado la meteoróloga Beatriz Hervella, que ha cifrado el aumento de la temperatura media del país en medio grado y en casi un grado en zonas de Castilla y León, como la zona oeste de Zamora y León. Hervella ha subrayado que "esto es mucho" y ha explicado que el verano más cálido de la serie fue 2003, con una anomalía media de 1.9 grados, y el año pasado fue de 0.6. En cuanto a las lluvias, es igualmente probable que sea normal, seco o lluvioso. "No hay tendencia clara", ha indicado Del Campo, que ha recordado que de llover, será poca cosa, ya que el verano en España suele ser seco.

La primavera climatológica —marzo, abril y mayo ha sido seca, con un promedio de 174 litros por metro cuadrado en toda España, un 15% menos de lo habitual para la época de lluvias. Contrasta con la misma estación del año pasado, que fue la más lluviosa de la serie. "Esta primavera ha llovido la mitad", ha alertado Del Campo, que ha citado marzo, que fue seco y abril, que fue muy lluvioso, el cuarto más lluvioso desde 1965, sobre todo a las lluvias torrenciales de la Semana Santa en el Levante. Como contraste, mayo fue muy seco. "Hay zonas de España como la mitad sur, el centro y el sureste en las que no llueve desde finales de abril", ha anotado el portavoz, para añadir que en una estación centenaria como Retiro, de Madrid capital, no registró una gota en todo mayo. Lo normal es que se llevaran contabilizados unos 60 litros.

La primavera también fue cálida, con una temperatura media de 14,2º, medio grado por encima del valor normal, lo que la convirtió en la 12ª más calurosa desde 1965 y la novena más cálida del siglo XXI. "Las primaveras calurosas se acumulan en las últimas décadas", ha subrayado Del Campo. El portavoz ha destacado el episodio cálido, que no ola de calor, que se produjo del 21 al 31 de mayo, cuando se llegaron a 37º en el valle del Guadalquivir y a 36º en Galicia. En contraste, junio está resultado "más frío de lo habitual", con mínimas bastante bajas.

Sin embargo, el escenario cambiará la semana que viene, cuando se espera la llegada de "calor intenso". Las temperaturas serán altas en el interior peninsular, sobre todo en Castilla-La Mancha y en la zona noreste. Tanto que la Aemet no descarta que pueda llegar a producirse una ola de calor, aunque aún es pronto para saberlo. 

En todo el mundo, ha detallado Hervella, las temperaturas de la primavera han marcado récords, "casi todos ellos vinculados al calentamiento global", con hasta cuatro grados más en zonas como Alaska y el centro y el norte de Asia. Marzo y abril de 2019 han sido el segundo marzo y abril más cálidos del planeta desde que comenzaron los registros en 1880. En Europa, el periodo entre abril de 2018 y marzo de 2019 ha sido el más cálido registrado hasta la fecha.

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