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El verano “pinta” menos caluroso que el de los últimos cuatro años

La primavera que acaba ha sido la más lluviosa desde 1965 y tuvo un carácter "frío" pero no tanto como parece: quedó en el puesto 28 de la clasificación

Unos jóvenes hacen una fotografía a un termómetro que marca 45 centígrados en Sevilla el pasado día 18.rn
Unos jóvenes hacen una fotografía a un termómetro que marca 45 centígrados en Sevilla el pasado día 18.

¿Qué cabe esperar meteorológicamente hablando del verano que hoy empieza? Después de una primavera fría y pasada por mucha agua, el estío de 2018 "pinta" menos caluroso que el de los últimos cuatro años, que fueron en general "muy cálidos" y con un temperatura media superior a la normal, según la predicción estacional que ha avanzado este jueves Ana Casals, portavoz de la Agencia Española de Meteorología (Aemet). 

Según ha explicado la portavoz en una rueda de prensa transmitida por Periscope, no es que vaya a hacer seguro menos calor, sino que no hay "una señal climatológica muy fuerte" que pronostique más calor que años anteriores. Otra de las portavoces de la Aemet, Delia Gutiérrez, ha añadido a preguntas de EL PAÍS que, a día de hoy, es igual de probable sea más cálido de lo normal (33%), más frío de lo normal (33%) o normal (33%). "Este verano los pronósticos no marcan una señal clara, los anteriores sí y apuntaban a muy calurosos". Sin embargo, sí hay una señal "clara" en Cataluña, Comunidad Valenciana y Baleares, donde se espera que sea algo más cálido, y en Canarias, con un temperaturas por debajo de lo habitual.

La portavoz del organismo ha adelantado que, "aunque no se descartan", de momento no se observan olas de calor —para que se dé el umbral de ola de calor tienen que producirse tres condiciones: registrar temperaturas extremas entre el 5% de las más cálidas de julio y agosto, que afecte al 10% de las estaciones del país y debe durar al menos tres días.

Si finalmente este verano no hubiera ninguna ola de calor, explica Gutiérrez, no sería tampoco "un hecho extraordinario si se contempla toda la serie histórica pero sí excepcional si se miran los últimos años". Según recoge el estudio sobre este fenómeno de la Aemet, desde 1975 solo ha habido 10 veranos sin olas de calor, los últimos en 2014, 2010, 2002 y 2000. Desde 1975, se han registrado un total de 56 en Península y Baleares y 37 en Canarias. El año 2017 fue el que más olas de calor hubo, hasta cinco, seguido de 1991 y 2016 con cuatro, según el documento, que subraya que la "más importante" de las registradas en Península y Baleares se produjo en 2015 y duró 26 días.

Esta previsión contrasta con el tórrido verano pasado, que según la Aemet, tuvo un carácter "muy cálido", incluso "extremadamente cálido" en amplias zonas de Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha, Madrid, Castilla y León y sur de Aragón, con una temperatura media de 24,7 grados, 1,6 por encima de la media de la estación. Estos registros lo convirtieron en el segundo estío más cálido desde 1965, solo por detrás del de 2003. El calor llegó, además, muy pronto, con una tempranera megaola que convirtió la península Ibérica en el norte de África a ocho días de la entrada oficial de la estación. Además, en la ola de calor del 12 al 16 de julio, los termómetros registraron la temperatura más alta jamás certificada en España: 46,9 ºC de Córdoba aeropuerto el día 13.

Los tres veranos anteriores también fueron de los más cálidos desde que hay registros y tuvieron una temperatura media de 24,2 (2016) y 24,5 (2015), casi dos grados más que la media del verano en España en el periodo de referencia, que se sitúa en 23. En cuanto a las precipitaciones, la portavoz de la Aemet ha subrayado que los modelos no aprecian señales "significativas o concluyentes" sobre si va a llover más o menos que la media.

Además de la previsión estacional, la Aemet ha recapitulado cómo fue la primavera, que tuvo un carácter "frío" en general y "muy frío" en la mayor parte de Extremadura, Andalucía, ambas mesetas y Galicia, mientras que resultó "cálida" en zonas del Cantábrico y en zonas costeras de Cataluña, Valencia y Murcia. Incluso en Canarias fue "entre fría y muy fría", según los parámetros de la Meteorología. En datos, resultó frío sí, pero por poco, ya que estuvo 0,2 grados por debajo de la media (el período de referencia va de 1981 a 2010), con una temperatura media de 13,4 grados. Aunque hayan circulado memes que hacían parecer la situación extrema e insólita, la realidad es que de excepcional tuvo poco: ha quedado en el puesto 28 de la clasificación de primaveras más frías desde 1965. En lo que va de siglo, es la cuarta más fría, por detrás de las de 2004, 2013 y 2016. 

Si pareció que la primavera fue extraordinariamente fría fue por "un factor subjetivo, porque veníamos de una anterior muy cálida", de hecho la más cálida desde 1965, explica Gutiérrez, que añade que por otro lado las situaciones desfavorables fueron "muy continuas". "Lo que resulta más típico de la primavera son los picos de temperaturas, pero este año no ha habido picos sino valores suaves constantes", añade la portavoz.  

Las temperaturas más bajas entre observatorios principales se registraron en Navacerrada, con -10,3 ºC el 22 de marzo; Izaña, -5,6 el 20 de abril; Valladolid aeropuerto, -5,5 el 22 de marzo, y León, -4,6 ºC ese mismo día. Por contra, las más elevadas se midieron en Ourense, con 32,2 el 24 de abril; Almería aeropuerto, 32,1 el 24 de mayo; y Alcantarilla base aérea, con 31,5 el 25 de mayo.

Lo que sí ha sido la primavera, sin duda ninguna, es "extremadamente húmeda", incluso la más lluviosa "de toda la serie desde 1965" según destaca la Aemet. ¿Es la más lluviosa desde que hay datos? "La serie de todo el país comienza en 1965, hay datos anteriores pero el registro promediado y más fiable arranca ahí", responde Gutiérrez.

Se produjo una precipitación media de 317 litros por metro cuadrado, por delante de la primavera del año 1971 (313 litros) y de la de 2013 (288), informa Meteorología. Estos 317 litros superan "en un 83 % el valor medio del trimestre" según el periodo de referencia (1981-2010). Las cantidades de agua acumuladas desde 1 de octubre hasta 17 junio son "superiores a los valores normales en gran parte de España", salvo en extensas áreas de la vertiente mediterránea, este de la provincia de León, la mitad oeste de Galicia, oeste de Baleares y gran parte de Canarias. Estos meses de marzo, abril y mayo "se han batido muchos récords de precipitación y de ocurrencia de distintos meteoros como lluvia, nieve, tormenta, granizo...", ha destacado Casals.

En lo que llevamos de verano meteorológico, que comenzó el 1 de junio aunque el inicio astronómico sea hoy, la temperatura media ha sido "notablemente inferior a sus valores normales", según recoge la Aemet en una nota de prensa. Sobre todo, los días 4 y 5, cuando se produjo "un descenso en el cuadrante noroeste peninsular, Cantábrico y Pirineos", los valores resultaron "muy bajos respecto a los normales". El día 8 hubo "un ligero ascenso", pero continuamos por debajo de los valores normales hasta el 13, día en el que se produjo un cambio de tendencia y se inició la escalada hasta valores cercanos a lo normal o incluso por encima. 

Además, ha llovido casi todos los días, frecuentemente en forma de tormentas, en Península y Baleares, con Canarias sin apenas precipitaciones. Los días que más agua se recogió fueron el 2, con más de 40 litros cuadrados en la mitad sur de la Comunidad valenciana, norte de Murcia y este de Albacete, y el 9 y 10, con precipitaciones intensas al oeste de Galicia y algunas zonas de las regiones cantábricas y Pirineos. A partir del día 13 las precipitaciones son muy escasas y se concentran en la franja norte peninsular y Canarias. Como resultado, las precipitaciones acumuladas a mediados de junio quedan algo por encima del valor normal del total de un mes de junio.

En todo caso, una gota no hace mar. "En mayo, a nivel global y europeo, ha hecho un calor de récord", subraya Gutiérrez, que recuerda que "no existen situaciones meteorológicas homogéneas en el globo entero y que España ha sido la excepción por la coincidencia de borrascas con temperaturas suaves". Pero una o dos estaciones frescas no marcan tendencia. "El estudio de las series a largo plazo apunta a una tendencia rotunda y clara al calentamiento", advierte a los que estén tentados de negar la evidencia.

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