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Bruselas alerta de la “uberización” del tráfico de cocaína

España, el Reino Unido y Francia suman dos tercios de las incautaciones de drogas en la UE

Venta de cocaína en la calle.
Venta de cocaína en la calle. GEtty

El narco se multiplica para seguir abasteciendo al mercado. El negocio del tráfico de drogas es más que nunca un monstruo de mil cabezas. El último informe anual del Observatorio Europeo sobre Drogas, presentado este jueves en Bruselas, así lo percibe, especialmente cuando se refiere a la cocaína. Las incautaciones de esta sustancia, la segunda más consumida tras el cannabis tanto en España como en Europa, están en su nivel más alto, pero su grado de pureza en la venta al por menor es el mayor en una década debido a que ha aumentado el volumen de producción.

El diagnóstico es que la tecnología está cambiando el modus operandi en la distribución de cocaína: la jerarquía de grandes capos convive con unas estructuras cada vez más horizontales y fragmentadas en las que mandan la agilidad del teléfono móvil, las redes sociales, los servicios de mensajería instantánea tipo WhatsApp o Telegram, los pedidos a través de las páginas ocultas de Internet, y los pagos en criptomonedas.

Pedir un vehículo de Uber es rápido y ágil, puede hacerse en cualquier momento desde cualquier lugar, y no requiere más esfuerzo que unos pocos toques de pulgar en la pantalla. Bruselas cree que hacerse con un gramo se parece cada vez más a eso. Y ha bautizado el fenómeno como la “uberización” del tráfico de cocaína. “El emprendimiento en el competitivo mercado de la cocaína se hace patente en estrategias de distribución innovadoras como los servicios telefónicos exclusivos, un mercado competitivo en el que los vendedores compiten por ofrecer servicios adicionales, como opciones de entrega rápida y flexible”, advierte el texto.

Alessandro Pirona, analista del observatorio europeo, apunta a que el tráfico de cocaína vive una transformación. “Antes se operaba dentro de pequeños círculos ocultos al público. Ahora vemos un cambio cualitativo: las redes sociales se utilizan para ofrecer cocaína y otras drogas de forma relativamente abierta con el objetivo de llegar al mayor número posible de consumidores”.

Un alto mando de la lucha contra el tráfico de drogas no percibe esa tendencia en España por la fuerte presión policial, y cree que los narcotraficantes actúan más en Bélgica y Holanda por tener una legislación más laxa. Sin embargo, como en los últimos años, España está entre los países de la UE donde más cocaína y cannabis se consumen en relación con su población. Julian Vicente, epidemiólogo del observatorio europeo, lo achaca a factores sociales y relacionados con un estilo de vida más nocturno, pero también a la mayor disponibilidad de drogas en las calles. España es, junto al Reino Unido y Francia, la puerta de entrada de la mayor parte de estupefacientes que ingresan en los Veintiocho. Pese a suponer en torno a un tercio de su población, los tres países suman más de dos tercios de las incautaciones.

Bruselas alerta de la “uberización” del tráfico de cocaína

Europa ha logrado contener por ahora la mortalidad asociada a la droga. Una mirada a la situación en otros países sirve para contextualizar el problema. Mientras en Estados Unidos la adicción a los opiáceos lleva años causando estragos y en 2017 murieron 70.000 personas de sobredosis, en la UE, las muertes por abuso de drogas se mantuvieron sin apenas cambios. Ese año hubo al menos 8.238 fallecimientos, unos 22 cada día, la mitad de ellos en el Reino Unido y Alemania. Eso significa que pese a que los Veintiocho cuentan con una población un tercio superior a la estadounidense, el número de sobredosis fue más de ocho veces superior en el país norteamericano que en la UE.

El perfil de las víctimas de sobredosis en Europa es el de un hombre —tres de cada cuatro muertos lo son—, habitante de países del Norte como Estonia y Suecia, con una media de edad de 39 años —lo que muestra un envejecimiento respecto a tiempos pasados— y consumidor de opiáceos como la heroína y otros cócteles sintéticos —el 78%—. El estudio señala a los consumidores de estas sustancias como especialmente vulnerables: tienen una probabilidad entre cinco y diez veces mayor de morir que las demás personas de su misma edad y sexo.

En 2017 se realizaron 1,1 millones de incautaciones en Europa, y la lista de sustancias prohibidas aumentó en 55 hasta las 730. La mayoría de esos nuevos productos ilegales se produjeron a granel por empresas químicas y farmacéuticas en China, desde donde se enviaron a Europa.

En la mayoría de las operaciones se decomisaron pequeñas cantidades a los consumidores, aunque los golpes a los grandes distribuidores, en los que los agentes se hicieron con importantes alijos, representaron la mayor parte de la droga requisada. Se calcula que gracias a 104.000 incautaciones de cocaína no llegaron al mercado 140 toneladas. Bélgica, con 45 toneladas, y España con 41, supusieron el 61% del total, seguidas a mucha distancia de Francia (17,5) y Holanda (14,6).

Precio estable

El precio de la cocaína se mantuvo estable, en un rango de entre 55 y 82 euros por gramo. Y aunque luego parte de ella entre en la rueda de distribución digital, la agencia comunitaria especializada en estas sustancias sitúa el origen de su producción en Colombia, Bolivia y Perú, cita como zonas de tránsito puntos del Caribe y África Occidental y del Norte, e identifica un punto de entrada especialmente poroso. “La cocaína entra en Europa por numerosas vías y medios, pero destaca el crecimiento del tráfico de gran volumen en grandes puertos, por medio de contenedores”. Sus consecuencias sobre la salud son patentes. En 2017, cerca de 73.000 pacientes iniciaron tratamiento. Y fue el estimulante ilegal más utilizado en la UE, también entre los jóvenes: unos 2,6 millones de personas de 15 a 34 años la consumieron en los últimos 12 meses.

En la capacidad de la Unión Europea de combatir su expansión en la Red se juega parte del combate futuro. La tendencia al alza del uso de aplicaciones móviles y del encriptado para el negocio es un hecho indiscutible para los que vigilan el fenómeno más de cerca. “El valor de este mercado, todavía pequeño respecto al total, se dobla cada año”, afirmó este jueves inquieto Alexis Goosdeel, director del observatorio europeo.

“El Internet oculto, las redes sociales y las criptomonedas juegan ahora un rol importante que permite a los pequeños camellos operar con la sensación de que el riesgo es menor”, concluye el experto del mismo organismo, Alessandro Pirona.

El estudio divide la creciente digitalización del narcotráfico en dos mercados: el Internet superficial, que incluye la venta de drogas detectable en motores de búsqueda como Google, y el oscuro, donde compradores y vendedores pueden ocultar su identidad. Javier Pagés, director ejecutivo de Informática Forense, una empresa que colabora con la justicia para investigar casos en los que parte de las pruebas puedan encontrarse en al Red cree que se trata del ecosistema perfecto para el anonimato. “Los traficantes se mueven a capas cada vez más profundas en las que incluso necesitas invitación. Las redes están cifradas y se pueden utilizar medios de pago opacos como las criptomonedas”.

Los riesgos de la mayor pureza de la cocaína

ANA ALFAGEME

La pureza de la cocaína está en máximos de una década, y ello multiplica sus riesgos para la salud. "El consumidor cree que está tomando una determinada cantidad en la que controla los efectos. Pero en realidad su cuerpo está absorbiendo más droga y así crece el peligro de padecer ictus e infartos", dice el farmacólogo clínico Josep Vergés. Antes habrán llegado la agitación, exceso de sudor o irritabilidad, si la dosis es ligeramente superior. Incluso las convulsiones. También el psiquiatra Ernesto J. Verdura, experto en edicciones, alerta sobre el peligro cardiovascular de la cocaina menos adulterada. Los datos que arroja el estudio europeo no le sorprenden. Cree que existe una tendencia creciente a la normalización del consumo de esta droga. "Ahora solo se ve reprobable su uso incontrolado, la adicción. La utilización recreativa, los fines de semana, se considera perfectamente admisible". Además, es una puerta de entrada, en los círculos homosexuales, al chem sex. En su experiencia en la unidad de Adolescentes del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, ve como el cannabis entre los más jóvenes es más común que el tabaco. "Y ahora la gran epidemia que viene es la de los opioides, en formas más nuevas", añade.

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