Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Críticas a unos permisos de paternidad más largos que en Suecia o Islandia

La Plataforma por Permisos Iguales e Intrasferibles de Nacimiento critica las "trampas" de esta medida

Carmen Calvo y Josep Borrell en el consejo de ministros.
Carmen Calvo y Josep Borrell en el consejo de ministros.

España se convierte, con la equiparación de los permisos de paternidad y maternidad, en el país europeo que otorga un permiso más largo reservado en exclusiva para los progenitores varones, con 16 semanas intransferibles y pagadas al 100%. Suecia o Islandia, con medidas de conciliación e igualdad más avanzados, conceden tres meses de permiso en exclusiva para los padres, retribuidos al 80%. En el caso sueco, las madres disponen de otros tres meses en exclusiva, y ambos progenitores se pueden repartir los restantes 10 meses. En Islandia, la madre dispone de otros tres meses intransferibles, y hay otros tres meses a repartir entre ambos, que en la práctica acaban utilizando en su mayoría las mujeres.

Sin embargo, la medida no acaba de contentar, ni a la PPiiNA, la plataforma que ha logrado situar en la agenda política los permisos igualitarios, ni a asociaciones como PETRA, la Plataforma de Madres Feministas por la Ampliación de los Permisos Transferibles, que se opone frontalmente a la medida y considera que se ha aprobado sin tener en cuenta lo que piensan las propias mujeres que están criando niños pequeños o en edad de hacerlo.

Pese a que el decreto aprobado este viernes por el Gobierno recoge en gran medida la reivindicación de la PPiiNA (Plataforma por Permisos Iguales e Intrasferibles de Nacimiento y Adopción), la redacción del texto ha dejado un sabor agridulce en la asociación, que considera que contiene algunas "trampas", según su coportavoz, María Pazos, investigadora del Instituto de Estudios Fiscales. Pazos no entiende la obligatoriedad de simultanear las primeras seis semanas de permiso, ya que "el padre seguirá siendo el hombre ayudante en casa". "Deberían dejar que se turnen, una vez recuperada la madre del parto, que para muchas mujeres son dos semanas", opina.

También critica la cláusula que establece que las restantes diez semanas de permiso de ambos progenitores "se podrán ejercitar en régimen de jornada completa o a tiempo parcial, previo acuerdo entre la empresa y la persona trabajadora afectada", ya que considera que puede dar lugar a que los empresarios presionen a los hombres para que lo hagan "a tiempo parcial, con lo que no desconectarían del trabajo".

Para Pazos, aunque existen otras medidas que pueden ayudar a la igualdad, los permisos son la cuestión clave, ya que "determinan los roles que se asumirán en la pareja desde el nacimiento: si habrá un cuidador único y un sustentador principal" o si se repartirán las tareas de otra forma. "Si no se arregla de base, otro tipo de medidas no servirán para remediar la desigualdad salarial y la precariedad extrema", asegura.

Por el contrario, Patricia Merino, fundadora de PETRA, cree que el problema que frena el desarrollo laboral de las mujeres no es que sean ellas las titulares de los permisos. "En Estados Unidos, donde no existen, la situación de las mujeres tampoco es mejor", dice, mientras que en Suecia, con una de las tasas de empleo de mujeres más alta de la UE, las madres utilizan el 75% del periodo de baja a repartir del que dispone la pareja.

"Estos permisos no van a solucionar el problema de la mujer en el mercado laboral: que no tiene tiempo suficiente para criar a sus hijos", afirma Merino. "Se habla continuamente de la maternidad como una imposición o carga, pero la gran mayoría de las madres actualmente lo hemos elegido, y deseamos criar a nuestros hijos". Según esta antropóloga, las mujeres trabajadoras en mejor situación lo seguirán haciendo, a través de las excedencias, pero las demás no tendrán más opción que reincorporarse al trabajo a las 16 semanas, algo que "para muchas es doloroso".

Para Merino, lo ideal hubiera sido establecer un año de permiso, con una parte exclusiva para cada progenitor de seis semanas, y el resto a repartir entre la pareja. "Queremos un tiempo de crianza digno y tener la opción de decidir", afirma, ya que considera que "primar el derecho del padre" sobre las necesidades biológicas del bebé en los primeros meses y de recuperación de la madre es en lo que se basa "el patriarcado".

Ante la crítica de que no se tienen en cuenta las necesidades biológicas del recién nacido, José Andrés Fernández Cornejo, profesor titular del Economía Aplicada, Pública y Política en la Universidad Complutense de Madrid, cree que si se deja libertad a los miembros de la pareja para distribuirse el permiso, la mayoría optará por que la madre disfrute de los primeros meses, que coinciden con los de la lactancia materna, y el padre de los siguientes.

Fernández Cornejo, que ha llevado a cabo varios estudios sobre políticas de igualdad, defiende que la equiparación del permiso de paternidad beneficia a todos los miembros de la familia: a la madre, cuya penalización en el mundo laboral será menor, al bebé, ya que "alargando las dos bajas con las vacaciones podrá estar casi hasta el año cuidado por sus padres", y al padre, "cuya vida será más rica al desarrollar un mejor apego con su hijo y otro tipo de masculinidad".

Se adhiere a los criterios de The Trust Project Más información >