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Una mujer con tetraplejia gana al Ministerio de Justicia y podrá opositar a registradora de la propiedad

Isabel Alastuey tiene una discapacidad del 90% por la lesión que sufrió en un accidente de tráfico

Isabel Alastuey, con una discapacidad física del 90%, podrá presentarse a las oposiciones a los cuerpos de Notarías y del Registro de la Propiedad.
Isabel Alastuey, con una discapacidad física del 90%, podrá presentarse a las oposiciones a los cuerpos de Notarías y del Registro de la Propiedad.

Isabel Alastuey, una mujer aragonesa de 50 años, ha ganado un pulso al Ministerio de Justicia y a los prejuicios y podrá presentarse a las oposiciones a los cuerpos de Notarios y Registradores de la Propiedad. El 2 de agosto de 2016 una comunicación de la Dirección General de los Registros y del Notariado declaró que carecía "de la capacidad para el ejercicio de las funciones propias" de ambos oficios. Un criterio que la Subsecretaría del Ministerio de Justicia confirmó en enero de 2017. El motivo: la mujer tiene una discapacidad física del 90%, una tetraplejia, causada por un accidente de tráfico que sufrió a los 17 años.

La Sección Séptima de la Sala Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Madrid ha anulado, en una sentencia que le ha sido notificada recientemente, la decisión del ministerio, y ha establecido que la mujer posee "capacidad intelectual y volitiva plenas" y que eso es lo relevante para ser notario o registrador. Los magistrados resaltan que la resolución ministerial carecía de motivación y era contraria a varias normas sobre los derechos de las personas con discapacidad, incluido el artículo 49 de la Constitución, que insta a los poderes públicos a ampararlos especialmente.

El coche en el que la llevaban a su casa en Ejea de los Caballeros, capital de la comarca de las Cinco Villas, al norte de Zaragoza, sufrió un accidente de regreso de las fiestas patronales de la vecina localidad de Tauste el último día del verano de 1986. La justicia determinó que la causa del siniestro fue el exceso de velocidad. Alastuey fue la única, de los cinco ocupantes, que resultó herida. "Mis preocupaciones los días de antes eran que estaba a punto de empezar la universidad, cómo sería el cambio del pueblo a la ciudad, cómo notaría la ausencia de mis padres", recuerda.

Estudiante brillante

La mujer salvó la vida, pero su movilidad quedó gravemente reducida. De cuello para abajo solo puede mover parcialmente los brazos y flexionar las muñecas. A pesar de ello, tras un año de intensa rehabilitación, Alastuey ingresó en la carrera de Derecho en la Universidad de Navarra. "Haciendo gala de una fuerza de voluntad y de esfuerzo ciertamente encomiables finalizó los estudios con un expediente académico calificable cuando menos de brillante, pues obtuvo ocho matrículas de honor y 12 sobresalientes" de un total de 28 asignaturas, señala la sentencia del Tribunal Superior de Madrid citando a la Abogacía del Estado, que representaba al ministerio en el proceso judicial y se allanó dando la razón a la demandante.

Isabel Astuey con el presidente de Aragón, Javier Lambán.
Isabel Astuey con el presidente de Aragón, Javier Lambán.

En el primer curso, cuando todavía no había aprendido a hacerlo con las muñecas, su madre le pasaba las páginas de los códigos y los manuales, ella los memorizaba y los exponía en los exámenes orales. Hoy teclea en el ordenador con las muñecas y, colocándose el boli entre el índice y el meñique y apoyándose ligeramente en la mejilla, puede firmar y escribir un folio en una hora. Pero, además, y este fue uno de los argumentos utilizados por sus letrados, Montserrat Suárez y Pablo Siles, la tecnología le ofrece unas posibilidades que hace 32 años no existían. Alastuey tiene adaptados todos los aparatos informáticos para controlarlos con la voz y utiliza frecuentemente las videoconferencias, por ejemplo para la entrevista de este artículo. La protagonista insistió en utilizar este sistema porque su madre, una graduada en magisterio que no llegó a ejercer, está enferma. Ambas viven juntas y, afirma, no quería alterarla.

Abrir camino

Nada más acabar la carrera, Alastuey se puso a preparar la oposición de notarías en Madrid, pero otra enfermedad, la de su padre, que era abogado, la decidió a regresar a Zaragoza, donde se ha dedicado a gestionar el patrimonio familiar. Alastuey retomó su plan de opositar tras el fallecimiento de su padre. En marzo de 2020 se presentará a los exámenes de registrador y, si no aprueba, como los temarios son parecidos lo intentará al año siguiente con notarías.

La mujer, a la que el allanamiento de la Abogacía del Estado sorprendió tras haberse mentalizado para llegar si era necesario hasta el Tribunal de Estrasburgo, asegura que presentó el recurso, en parte, "para abrir camino a los que vengan detrás". "Se insiste mucho en la integración en el deporte", dice, "y me parece bien, pero los lesionados medulares también pueden derivar su inteligencia hacia lo que quieran".

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