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Al menos un muerto en las protestas en India por la entrada de dos mujeres al templo de Sabarimala

Un millar de personas han sido arrestadas por las reacciones violentas en Kerala

Protesta en contra del acceso de dos mujeres al templo de Sabarimala, este miércoles en Kerala (India).

Varias localidades de Kerala, estado al sur de India, están paralizadas a raíz de las manifestaciones violentas en protesta por la entrada de dos mujeres en el templo hindú de Sabarimala. Haciendo valer la sentencia del Tribunal Supremo del pasado septiembre que levantó la prohibición que pesaba sobre las ciudadanas en edad de menstruar, las dos mujeres de alrededor de 40 años accedieron al santuario este miércoles. Contrarios al fallo judicial y a la decisión del Gobierno regional de hacer cumplir la ley y permitir el acceso a las indias al templo, la oposición y grupos conservadores hindúes han organizado movilizaciones callejeras, cuya violencia ha causado al menos un muerto y un millar de arrestos. 

“El miércoles detuvimos a más de 600 personas en Cochin [capital comercial de Kerala] y otros cuatro distritos adyacentes, donde hemos realizado 300 arrestos preventivos más”, ha declarado a la agencia Reuters Vijay Sakhare, inspector general de policía en la ciudad portuaria, donde se han producido la mayoría de las protestas. Allí, una agente de policía fue atacada y agredida sexualmente. En uno de los distritos al sur de la ciudad, uno de los asistentes a la protesta murió durante una reyerta. Según ha detallado el jefe del Gobierno regional, Pinaraye Vijayan, los manifestantes han destruido siete vehículos policiales y 79 autobuses, y también han agredido a 39 miembros de las fuerzas de seguridad y los medios de comunicación, en su mayoría mujeres. 

En la mañana de este jueves, unos 400 manifestantes, incluidas mujeres, volvieron a tomar las calles de Cochin llamando a una huelga general en Kerala. Las autoridades policiales ofrecen protección a todos los comercios que quieran abrir sus puertas. Liderados por los representantes regionales de Bharatiya Janata Party (BJP), partido nacionalista conservador actualmente en el Gobierno de India —al que pertenece el primer ministro, Narendra Modi—, y miembros de Rashtriya Swayamsevak Sangh (RSS), grupo apolítico ultranacionalista y fundamentalista hindú, los manifestantes han obligado al cierre de negocios locales y piden al Ejecutivo central que tome cartas en el asunto. “La administración estalinista del Estado ha pisoteado a sus creyentes. Una panda de ateos está suprimiendo costumbres ancestrales”, ha declarado Sreedharan Pillai, presidente regional del BJP. 

El Gobierno estatal de Kerala, liderado por una coalición de partidos de izquierdas, respetó la sentencia del Supremo que levanta el veto para acceder al templo a las mujeres de 10 a 50 años y ha hecho todo lo posible por que se cumpliese la legislación. De hecho, las fuerzas policiales regionales escoltaron a las dos mujeres que entraron en el santuario y están brindando seguridad a sus familias ante posibles represalias. Esta postura ha sido duramente criticada no solo por los seguidores fundamentalistas hindúes, sino también por las secciones regionales de los principales partidos nacionales, tanto el gobernante BJP como el opositor e histórico Partido del Congreso. 

El acceso de las dos mujeres al santuario de Sabarimala en la madrugada del martes al miércoles se realizó aprovechando el despiste de los devotos del templo hindú. En los últimos meses, decenas de mujeres habían tratado sin éxito de realizar la peregrinación a Sabarimala, y sus intentos se vieron siempre frustrados por los fundamentalistas, que hasta ahora habían conseguido impedir la entrada de cualquier mujer, incluso haciendo uso de la violencia frente a la policía que las escoltaba.

Ante las dificultades para hacer cumplir la ley, más de tres millones de ciudadanas de Kerala, según los organizadores de la iniciativa, formaron una cadena humana el pasado 1 de enero. Uniendo los 620 kilómetros que separan las cercanías del templo y la capital del estado, “el muro de mujeres” simbolizó la protección social frente a la incapacidad institucional de brindarles seguridad. Esta iniciativa fue replicada por otras 1.500 mujeres en el céntrico Parque Shivaji de Bombay. 

Tras el acceso de las dos mujeres a Sabarimala, el templo hindú cerró sus puertas en la mañana del miércoles para la purificación del santuario del célibe dios Ayyappa, ya que el hinduismo considera la menstruación como signo de impureza y las dos mujeres que entraron al templo tenían alrededor e 40 años, es decir, estaban en edad de menstruar. El jefe del Gobierno de Kerala dijo ayer miércoles que el principal sacerdote del templo debería dimitir o comparecer ante la justicia por haber desobedecido la sentencia del Tribunal Supremo.

La decisión del máximo órgano judicial de India llegó este verano tras una petición promovida hace más de una década por la Asociación de Jóvenes Abogados del país y supone otra victoria más para las religiosas y feministas indas. A comienzos de 2017, por ejemplo, el activismo de varios colectivos feministas musulmanes consiguió que el Tribunal Superior de Bombay obligase a que el santuario de la mezquita de Haji Ali fuese reabierto a las mujeres. 

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