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Bernardo Montoya, asesino confeso de Laura Luelmo, a prisión sin fianza

La juez ordena el ingreso en la cárcel del detenido tras cinco horas de declaración

El asesino confeso de la joven zamorana Laura Luelmo, Bernardo Montoya (centro) a su llegada a los juzgados de Valverde del Camino (Huelva). En vídeo, Montoya pide perdón a la familia.

Bernardo Montoya, asesino confeso y presunto violador de Laura Luelmo en El Campillo (Huelva), ha pasado la noche en la cárcel después de que esta madrugada la titular del Juzgado de Instrucción número 1 de Valverde del Camino decretase la prisión provisional comunicada y sin fianza para él, tras declarar durante más de cinco horas. La juez lo investiga, según ha informado en un comunicado el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA), por los delitos de asesinato, detención ilegal (secuestro) y agresión sexual.

La juez ha adoptado esta decisión después de tener ante sí a Montoya desde las ocho de la tarde del viernes y hasta la una de esta madrugada. Tras escuchar al detenido, ha considerado necesaria la medida de prisión por la gravedad del delito, la posibilidad de eliminación de pruebas, el riesgo de fuga y el peligro de que cometa otros hechos delictivos de la misma gravedad que los ahora causados (no llevaba ni dos meses libre cuando mató a Luelmo, su segunda víctima mortal). Para esta declaración judicial el detenido ha contado con un nuevo abogado al renunciar a su defensa el de oficio que inicialmente le fue asignado. 

Montoya, detenido el martes pasado, fue puesto a disposición judicial este viernes al mediodía, después de que la Guardia Civil practicara las diligencias, que no han trascendido. El detenido, un expresidiario que acababa de salir de la cárcel tras 17 años preso por asesinato y robos con violencia, ha confesado que dio muerte a Laura Luelmo tras acorralarla con engaños, pero ha negado que llegase a violarla, aunque sí que lo intentó.

Sin embargo, las pruebas acumuladas contra él rompen su versión. La autopsia ha revelado que la joven profesora zamorana -recién llegada a la provincia para hacer una suplencia en un instituto de Nerva- fue agredida sexualmente y asesinada a golpes, posiblemente durante una paliza por no someterse. Luego, el asesino confeso intentó deshacerse del cadáver y de las pruebas incriminatorias.

Los investigadores ya han encontrado el monedero y las llaves de la chica donde señaló el detenido; también han hallado una manta con sangre en el margen de la carretera N-435, que cruza la sierra de Huelva; y han comprobado que en una habitación de la casa del agresor -vivía enfrente de su víctima- hay numerosos restos de sangre, a pesar de que estos intentaron ser eliminados con lejía por el asesino.

Según las primeras hipótesis, y a falta de contrastar todos los elementos probatorios, Montoya atacó a su víctima a la puerta de su casa en algún momento de la tarde del pasado miércoles 12 de diciembre. Aprovechó que es una de las calles menos transitadas del pueblo y la metió a la fuerza en el interior de la vivienda.

Las señales de los teléfonos móviles les sitúan a ambos en ese lugar esa tarde. Allí la agredió sexualmente, según ha determinado la autopsia, y en contra de la confesión del detenido. “Intenté violarla pero, aunque estaba inconsciente, no pude”, les dijo a los agentes delante de su abogado en la comandancia de Huelva, donde ha permanecido los últimos días y desde donde pasará hoy a disposición judicial.

El cadáver de Laura se encontraba bocabajo en un paraje a las afueras de El Campillo, en las inmediaciones de la N-435, concretamente en el punto kilométrico 166, a un kilómetro de donde se ha recuperado la manta. Del cuerpo alertó sobre las 12.00 del lunes un voluntario que participaba en las labores de búsqueda, al encontrar prendas de mujer. La Guardia Civil halló a unos 200 metros del lugar del hallazgo de la ropa el cadáver, semioculto en una zona de terraplén y matorrales.

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