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Soria exhibe la fuerza del mundo rural

La feria Presura contra la despoblación reúne a emprendedores que apuestan por revitalizar los pueblos

Lomeda, pueblo de la provincia de Soria abandonado y propiedad de un marquesado.
Lomeda, pueblo de la provincia de Soria abandonado y propiedad de un marquesado.

Soria se ha convertido este fin de semana en el epicentro contra la despoblación en España. Nada más lejos de las exposiciones rurales al uso. Emprendedores y pueblos se han dado cita en la II Feria Nacional para la Repoblación. En un país en el que el 90% de los ciudadanos se concentran en el 30% del territorio, la iniciativa ha tratado de conectar a personas de entornos urbanos con interés en desarrollar proyectos en zonas rurales. “Y también generar un poco de orgullo. Que la gente vea que no está sola, que hay muchas experiencias y propuestas innovadoras”, cuenta Joaquín Alcalde, director de El Hueco, una de las cuatro asociaciones organizadoras (junto a Tierras Sorianas del Cid, Asopiva y Fundación Oxígeno).

“Está siendo un éxito, ha vuelto a superar nuestras expectativas”, dice Alcalde. “Aún no sabemos la cifra exacta de asistentes, pero seguro que supera al año pasado, en la primera edición”, prosigue, cuando más de 3.000 personas visitaron la feria, a la que EL PAÍS ha asistido invitado por la organización. En esta ocasión, una cincuentena de expositores de 15 provincias españolas y una organización portuguesa ofrecen al visitante ejemplos de proyectos de innovación social desarrollados con éxito en distintos territorios. Entre ellos, una empresa que proporciona suministros a quienes residen en pequeños pueblos de la provincia de Soria que tienen dificultades para abastecerse (La Exclusiva); grupos de acción local o una compañía que lleva Internet a zonas con problemas de red (Akiwifi). No es una feria de turismo, ni de productos agrícolas o ganaderos. Es una feria de repoblación. Entre los asistentes, emprendedores, expertos, académicos, alcaldes, asociaciones y alguna familia con niños.

“Hemos trascendido las fronteras de Soria”, continúa Alcalde. “En los años cincuenta y sesenta, la gente abandonó las zonas rurales porque no podía mantener a sus familias. Se fue a las ciudades. Como sociedad civil no hemos hecho nada para revertir ese proceso. Siempre hemos esperado que la Administración lo hiciera. Con la crisis ha saltado esa chispa. Hay quien piensa que quizás es el momento de volver”, añade.

“O somos capaces de activar a la gente desde el territorio o mal vamos. Tenemos que hacer autocrítica desde el medio rural”, afirma Javier Martín, gerente de Tierras Sorianas del Cid, un grupo de acción local. “Se ha generado una mirada o muy negativa o muy idealizada respecto a los pueblos. Y no es cierta ninguna de las dos. Han provocado o rechazo o frustración”. Y añade: “Pero hay un cambio en cuanto al mensaje: estamos lanzando un SOS, pero no desde el victimismo, sino desde un medio que está vivo. Este es el cambio de una feria como esta”.

La programación ha incluido mesas redondas, presentaciones de proyectos en el medio rural y un concurso de emprendedores. “El reto demográfico es de tal magnitud que requiere el trabajo conjunto del Gobierno, comunidades autónomas, entidades locales y sociedad civil”, dijo el viernes la ministra de Política Territorial y Función Pública, Meritxell Batet, durante la inauguración de la feria, según consta en un comunicado emitido tras el acto. El Ejecutivo se ha comprometido a presentar una estrategia nacional en 2019 (un encargo de la conferencia de presidentes en 2017) y ha nombrado una comisionada frente al reto demográfico, Isaura Leal (que sustituye a Edelmira Barreira, quien ocupaba el cargo con Mariano Rajoy).

“Parte del problema viene de que en el pasado no se ha desarrollado una ordenación del territorio”, ha explicado Ignacio Molina, director del comisionado, en una de las mesas redondas. “No podemos renunciar a la estrategia, tenemos que desarrollarla ya, con acciones ya, pero pensando a medio o largo plazo”, ha puntualizado. Luis Antonio Sáez, director de la cátedra de despoblación de la Universidad de Zaragoza, ha matizado en su intervención que “la buena organización de los pueblos pasa por tener una capital de comarca muy potente”. Y Mercedes Molina, catedrática de Geografía Humana de la Universidad Complutense de Madrid, ha apuntado a que la despoblación “no es un problema demográfico, sino una crisis de territorio”.

El diagnóstico es compartido por muchos de los ponentes: una España envejecida, masculinizada, en la que los jóvenes no encuentran alternativas, en la que hace falta desarrollar propuestas de ocio y culturales. Teresa López, presidenta de Federación de Asociaciones de Mujeres Rurales (Fademur), apuesta por combatir la visión de que quien se queda en el pueblo es porque no tiene otra salida, por aplicar la perspectiva de género y por “bajar la normativa a la realidad rural y escuchar a las mujeres”. Estrella R, productora audiovisual, se suma a la reivindicación de la vida de pueblo y al “derecho de todos los ciudadanos a una cultura de calidad”. Virginia Hernández, alcaldesa de San Pelayo, una localidad de unos 50 habitantes situada en Valladolid, se refiere a las trabas burocráticas a las que se enfrenta y a la falta de oportunidades para las jóvenes. Pero concluye: “Es el momento de reivindicarnos. Tenemos que ser conscientes de que sin las mujeres la supervivencia de nuestros pueblos es imposible”.

 
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