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Francia sienta en el banquillo a un obispo por silenciar un caso de pederastia

Comienza en Orleans el proceso contra un cura acusado de abusos y el superior que ocultó los hechos

El religioso Pierre de Castelet, acusado de pederastia al inicio de su juicio en Orleans
El religioso Pierre de Castelet, acusado de pederastia al inicio de su juicio en Orleans AFP

Un tribunal de la ciudad francesa de Orleans ha comenzado a juzgar un caso de abusos sexuales a menores en el seno de la Iglesia católica en el que la institución comparece como acusada, en la persona del obispo que era responsable del cura pederasta, por haber silenciado las denuncias. Se trata del segundo caso de ocultación de un acto de pederastia por parte de religiosos que llega a este punto en Francia, después de uno que en 2001 se saldó con una condena mínima. Pero podría dar alguna pista sobre el otro gran proceso pendiente, también por el silencio de la Iglesia, que comenzará en enero: el que implica al todopoderoso cardenal Philippe Barbarin.

El nuevo juicio llega en un momento en el que se multiplican en todo el mundo las acusaciones contra la Iglesia y, en países como España, se plantea la cuestión de la prescripción de unos delitos que, como este, no se destaparon hasta décadas después de cometerse. La Conferencia de Obispos de Francia, que se reúne este sábado en Lourdes, debatirá en su encuentro acerca del problema de la pederastia entre sus filas.

El principal acusado en este caso es el abad Pierre de Castelet, un religioso de 69 años que ya ha reconocido los hechos. Estos se remontan a 1993, cuando el hombre era sacerdote de Lorris —localidad que depende del arzobispado de Orleans— y trabajó como capellán en un campamento religioso, donde se produjeron los abusos. Pero la atención de la sala del tribunal penal no solo se centra en De Castelet, en buena parte se sitúa en la figura de André Fort, de 83 años, el obispo de Orleans entre 2002 y 2010. Él fue quien recibió las primeras denuncias formales de las víctimas de De Castelet —aunque al parecer su predecesor ya había sido avisado por otro religioso— y decidió, pese a ello, continuar silenciando el caso.

Desde 2017, el obispo está formalmente acusado de "no haber informado a las autoridades judiciales o administrativas" de las denuncias contra De Castelet. Este martes, el alto religioso no compareció en la primera jornada del juicio por problemas de salud tras una operación, dijo su abogado al inicio de la audiencia, según la Agencia France Presse. 

De Castelet reconoció en 2012, tras haber sido detenido, que en la época en que se produjeron los hechos "sentía una atracción emotiva por chicos de 11 a 13 años" y que realizó tocamientos de genitales de varios menores bajo la excusa de que eran revisiones "médicas". El fiscal, Nicolas Bessone, ha pedido una condena de seis años de cárcel, tres de ellos de prisión firme. Para el obispo Fort, la fiscalía reclama un año de cárcel sin posibilidad de suspender la pena. Se trata, ha dicho Bessone, de crear un "electroshock" en torno a un tema hasta ahora tratado con relativa laxitud. 

Se espera que el tribunal dé a conocer el fallo a finales de noviembre. En 2001, cuando se juzgó el único caso que hasta ahora ha llegado a juicio en Francia contra un alto responsable de la Iglesia por no haber denunciado actos de pederastia, el obispo de Bayeux, Pierre Pican, fue condenado a tres meses de prisión suspendida. 

Tres de los jóvenes que sufrieron los abusos del cura De Castelet en 1993 están constituidos en este nuevo caso como parte civil, aunque la justicia ha recopilado al menos seis testimonios y se sospecha que podría haber más. El largo camino de la denuncia comenzó en 2010, cuando Olivier Savignac, una de las víctimas, descubrió que el cura no solo seguía activo en la diócesis de Orleans, sino que tenía todavía jóvenes a su cargo, ya que era capellán de los Scouts de Europa.

Savignac, que cuando sufrió los abusos tenía 13 años, escribió una carta al obispo de Orleans explicándole lo sucedido a él y a otros jóvenes en ese campamento. Pero Fort, en vez de informar a la justicia, se limitó a alejar a De Castelet de cualquier actividad con jóvenes. Un año más tarde, Savignac volvió a dirigirse a la cúpula religiosa. Esta vez, el nuevo obispo de Orleans, Jacques Blaquart, sí decidió informar a la justicia, que abrió una investigación que ha derivado en el juicio que se está celebrando.

"No pedimos ni prisión ni sumas desorbitadas. Lo que deseamos es legitimidad y el reconocimiento del estatus de víctimas para poder pasar página", explicó Savignac a la revista religiosa La Vie. Los demandantes "buscan el fin de esta cultura del silencio y de un sistema que hace que sean las víctimas las que lleven el peso de la culpabilidad", acotó su abogado, Edmond-Claude Fréty, en declaraciones a Le Monde. "Hace falta más transparencia, que la Iglesia deje de gestionar internamente cosas que pertenecen a la justicia penal", insistió en la apertura del juicio.

Los casos de abusos contra menores en el seno de la Iglesia católica fueron silenciados durante décadas en Francia, al igual que en muchos otros países. Sin embargo, en los últimos años las denuncias han recibido mayor eco, en buena parte gracias al trabajo de la asociación Parole Liberée (Palabra Liberada), creada en 2015 por víctimas del cura Bernard Preynat, capellán de un grupo scout religioso de Lyon acusado de haber abusado de unos 70 menores entre 1970 y 1991.

Las acciones llevaron a que centenares de víctimas más denunciaran actos similares, en su mayoría prescritos, por lo que curas como el propio Preynat no han sido por el momento condenados por la justicia civil (el tribunal eclesiástico encargado del caso Preynat reanudó su trabajo el pasado septiembre). Pero fruto de los esfuerzos de la asociación, que se ha constituido como acusación particular, en enero de 2019 debería sentarse en el banquillo, finalmente, uno de los prelados de mayor jerarquía implicados en la ocultación de abusos, el cardenal Pierre Barbarin, arzobispo de Lyon y una de las figuras clave de la Iglesia francesa.

La Iglesia francesa ante sus fantasmas pederastas

En las últimas semanas, la Iglesia católica francesa se ha visto sacudida por el suicidio de dos curas, ambos de 38 años, que estaban siendo investigados por presuntos abusos de menores. El obispo Blaquart, responsable en última instancia del juicio que ahora se celebra contra su predecesor en Orleans, presidió el lunes el funeral de uno de los religiosos sin evocar abiertamente las sospechas de pederastia que rodean su muerte, señaló el diario La Croix.

El proceso de Orleans ha comenzado además unos días antes de la asamblea de otoño de la Conferencia de Obispos de Francia (CEF), que se celebra este sábado. Ese mismo día, los obispos debatirán la cuestión de los abusos sexuales contra menores. "No tenemos miedo de mirar lo que ha pasado", aseguró el presidente de la CEF, monseñor Georges Pontier, a comienzos de octubre. A la cita no acudirá, sin embargo, una de las figuras claves de las denuncias, François Devaux. El presidente de Parole Liberée considera que es una operación cosmética y no un acto real de contrición.

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