Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

La Conferencia Episcopal limita a altos funcionarios eclesiásticos su comisión antipederastia

Pese a alzarse incontables críticas por la formación del grupo, incluso internas, la CEE no ha rectificado

Jose Mª Gil Tamayo (i) y el presidente Ricardo Blazquez (d) en una reunión de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal en 2017.
Jose Mª Gil Tamayo (i) y el presidente Ricardo Blazquez (d) en una reunión de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal en 2017.

Ni víctimas, ni laicos, ni psicólogos, ni docentes. La Conferencia Episcopal Española (CEE) no se ha salido del guion previsto cuando anunció la creación de una comisión para investigar los casos de pederastia entre eclesiásticos y actualizar sus protocolos de actuación. Dijo que la formarían miembros de sus servicios jurídicos, del Tribunal de la Rota y de la Conferencia Española de Religiosos (CONFER), además de un representante de su vicesecretaría para Asuntos Generales. Pese a alzarse incontables críticas, incluso internas, por esa composición, la CEE no ha rectificado. Además de su oficialismo clerical, en la comisión sobresalen jesuitas y miembros del Opus Dei con altas responsabilidades en otras instituciones, lo que limitará su dedicación a un tema que otras conferencias episcopales se han tomado muy en serio, con la elaboración de dosieres de miles de páginas enviados ya al Vaticano.

Además del obispo de Astorga, Juan Antonio Menéndez Fernández, que la preside, forman la comisión los sacerdotes Silverio Nieto Núñez, Jorge Otaduy Guerín, Carlos Morán Bustos, Carlos López Segovia, y el religioso Miguel Campo Ibáñez.

Nieto Núñez, antes de entrar en el servicio jurídico de la CEE, fue comisario de Policía y magistrado, además de profesor de Derecho Eclesiástico en las universidades Pontificia de Comillas, San Dámaso y la Católica de Murcia. Hace un año fue muy criticado por los padres de Asier Cuatrecasas, el joven víctima de abusos sexuales en el colegio Gaztelueta, del Opus Dei en Vizcaya, al que llegó a interrogar por su cuenta, durante más de dos horas, después de presentarse como enviado de la CEE para “interesarse por la situación del joven”. Pendiente de sentencia, el caso fue polémico precisamente por la inusitada intervención de Nieto. “Sometió a nuestro hijo a un proceso lleno de trampas. Quería saber cosas como si la ventana del despacho en el que Asier aseguraba haber sufrido los abusos tenía o no persiana", denunciaron entonces los padres.

Numerario del Opus Dei es también el sacerdote Otaduy, profesor de Derecho Canónico de la Universidad de Navarra y director de la revista Ius Canonicum. Carlos Morán es profesor de la Universidad de Navarra y de la Universidad Pontificia de Comillas, pero está en la comisión por ser el decano del Tribunal de la Rota. Como tal, será la conexión de los investigadores con la embajada (nunciatura) del Estado vaticano en Madrid.

En representación de la CONFER, que agrupa a más de 50.000 frailes y monjas, la CEE coloca al jesuita Campo Ibáñez, especialista en derecho patrimonial de los religiosos. Es una presencia escasa dado que gran parte de los casos denunciados se producen en el ámbito escolar que gestionan las congregaciones. La comisión la completa el canonista López Segovia, como enlace con el secretario general y portavoz de la CEE, José María Gil Tamayo, también sacerdote del Opus Dei.

El joven exmisionero Paulino (nombre supuesto), que denunció hace tres años ante el Papa Francisco haber sido víctima de continuados abusos sexuales en una comunidad de clérigos españoles, resume el estado de ánimo de las víctimas y sus familiares después de conocer la composición de esta comisión. “Ya solo confío en el Papa”. Es lo mismo que declaró a EL PAÍS el 3 de noviembre de 2015. “Si quieres que un problema perdure, nombra una comisión”, dice.

Lo cierto es que los seis comisionados empiezan su trabajo desde cero y a ciegas, si se hace caso a lo afirmado por la CEE en el sentido de que no tiene en su poder dato alguno porque “son las diócesis quienes gestionan cada denuncia”. El papa Francisco convocó hace un mes a los 113 presidentes de conferencias episcopales de su iglesia para buscar en el Vaticano, en privado, entre el 21 y el 24 de febrero próximo, remedio al descrédito que los escándalos de pederastia le están causando. Es el tiempo que tiene esta comisión para entregar su dosier al presidente de la CEE, el cardenal arzobispo de Valladolid Ricardo Blázquez.

Australia pide perdón por más de 8.000 abusos

Reuters

Es infrecuente que un primer ministro pida disculpas en nombre de un país. En Australia solo ha ocurrido dos veces. La primera petición de perdón fue en 2008 a los indígenas por las políticas de asimilación que arrancaron de sus familias a bebés aborígenes para entregarlos a padres blancos. Y la segunda la pronunció ayer Scott Morrison, el actual mandatario del país. En un mensaje a la nación entonó el mea culpa por los abusos. La disculpa institucional llega después de una investigación de cinco años que sacó a la luz más de 8.000 casos ocurridos, en su mayoría, en centros infantiles regidos por religiosos o por el Estado.

“Hoy, como nación, hacemos frente a nuestro fracaso por no haber escuchado, creído ni ofrecido justicia”, lamentó en la capital, Canberra, ante 800 víctimas y familiares, algunos de los cuales rompieron a llorar. “Pedimos perdón. A los niños a los que fallamos: perdón. A los padres cuya confianza quedó traicionada y que han luchado para reparar el daño: perdón”, enfatizó.
Morrison se comprometió a mejorar la vigilancia para evitar futuros casos, pero eso no acalló las críticas de algunas víctimas. Tony Wardley, que sufrió abusos en los años ochenta, declaró a una televisión: “Si piensan que pidiendo perdón el problema va a acabarse, no es así. Queda mucho por hacer”.

Se adhiere a los criterios de The Trust Project Más información >

Más información