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Juliana Bonoha: “Mi pensamiento y mi corazón siguen en Monrovia”

La religiosa, repatriada junto a Pajares, está dispuesta a volver a Liberia

La religiosa Juliana Bonoha, este lunes en una rueda de prensa. Ampliar foto
La religiosa Juliana Bonoha, este lunes en una rueda de prensa.

"No encuentro palabras para expresar toda mi gratitud". Vestida con un colorido traje y un pañuelo, emocionada y con buena cara, la religiosa Juliana Bonoha Bohé ha comparecido este lunes ante la prensa tras su alta el pasado 28 de agosto. Bonoha ha asegurado que se encuentra "bastante bien" y ha querido agradecer en primer lugar la atención prestada por el hospital Carlos III durante los 21 días que estuvo aislada por el ébola.

Bonoha Bohé, española de origen guineano de 65 años, ha recordado especialmente a la gente que dejó atrás. "Hoy mi pensamiento y mi corazón siguen en Monrovia, recordando a tantas personas y víctimas del ébola que luchan sin tener apenas recursos", ha dicho con la voz quebrada. La religiosa ha asegurado que está dispuesta a volver a la capital de Liberia, si así lo deciden los superiores de su orden.

Desde el 7 de agosto, cuando aterrizó en España procedente de Liberia, la religiosa permaneció 21 días ingresada y aislada en la planta sexta del hospital público madrileño Carlos III, que fue desalojado para recibir a los dos pacientes. El pasado 28 de agosto fue dada de alta después de que varias pruebas médicas —la primera en Monrovia— descartaran totalmente que esté infectada con el virus por el que ya han fallecido más de 1.550 personas en los países africanos en los que se han descubierto casos, según las últimas estimaciones ofrecidas por la Organización Mundial de la Salud.

Flanqueada por un responsable de la orden de San Juan de Dios (a la que pertenecía el padre Pajares) y dos religiosas de su congregación, la Inmaculada de la Concepción, ha leído un comunicado y ha respondido a preguntas de los periodistas. Sobre Miguel Pajares ha recordado que "era un misionero auténtico que amaba a todos sin distinción", un "ejemplo a seguir" y un "santo".

Pajares contrajo la enfermedad mientras cuidaba al director del hospital católico de San José de Monrovia, Patrick Nshamdze, que cayó enfermo, aunque las primeras pruebas no detectaron el contagio por el virus. En agosto murieron en Monrovia dos compañeros de Pajares, George Combey y Chantal Pascaline, que trabajaban con él en el hospital católico que ha sido cerrado. La religiosa Paciencia Melgar, también contagiada por el virus, se ha salvado. Bonoha ha reconocido que le resultó muy duro dejar atrás a sus compañeros, ya que el avión enviado por el Gobierno solo trasladó a los dos españoles, aunque la orden religiosa solicitó también que fueran repatriados otros afectados."Viví esto bastante mal porque, como comprenderéis vosotros, los que se quedaron allí no sabían cómo acabaría aquello", ha explicado.

La repatriación se hizo en un avión medicalizado del Ejército, cuyo coste asumió el Gobierno, que no ha informado hasta la fecha del coste de la operación.

Los dos estadounidenses repatriados por ébola, el médico Kent Brantly y la enfermera Nancy Writebol, recibieron el alta tras ser tratados con el suero experimental ZMapp que también recibió Pajares. En su caso, sí trascendió que cada traslado costó cerca de un millón de dólares (761.000 euros) y que parte de ese coste lo asumirían las aseguradoras de sus órdenes religiosas.