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La Interpol busca a un niño británico al que sus padres sacaron del hospital

La vida de Ashya King, de cinco años y con un tumor cerebral, corre serio peligro

El chico no puede alimentarse por sí mismo y necesita un tratamiento especial

Fotografía de Ashya King facilitada por la Interpol.
Fotografía de Ashya King facilitada por la Interpol. EFE

Ashya King tiene cinco años y sufre un tumor cerebral que le impide hablar, moverse y alimentarse por sí mismo. El niño se encontraba recibiendo tratamiento en el hospital de Southamton (Reino Unido), pero el pasado jueves sus padres lo sacaron del centro sin consentimiento médico. Sin ese tratamiento la vida de Ashya corre serio peligro, por eso la Interpol, a requerimiento de las autoridades británicas, ha lanzado una alerta global para localizar al chico.

Lo que se sabe con toda seguridad es que los padres del niño, Brett y Naghemed King tomaron un ferry en Porstmouth con Ashya y sus seis hermanos y cruzaron el canal de la Mancha. Desembarcaron con su coche –Un Hunday 1800 gris, matrícula KP60 HWK- en suelo francés. La policía británica ha pedido la colaboración de Francia y de los Estados fronterizos, ya que contempla la posibilidad de que la familia King haya ido a cualquier país, incluido España, donde han viajado en varias ocasiones.

Ashya King con su padre.
Ashya King con su padre.

“El tiempo está corriendo para Ashya”, manifestó la policía británica en un comunicado. El chico necesita asistencia médica constante, sin ella su salud se deteriora rápidamente. El niño se alimenta a través de un tubo y el sistema necesita una batería para funcionar, y se teme que esté agotándose. Las autoridades hacen un llamamiento directamente a los padres para que lleven al pequeño al “hospital más cercano”. Incluso se muestran comprensivas con la “mala época” que pueda estar pasando la familia King, pero piden que la prioridad ahora sea la “salud de Ashya”.

Una fotografía difundida por la policía de Hampshire muestra a Brett King sacando a su hijo del hospital el pasado jueves. El niño va en una silla de ruedas y está entubado. En el momento en el que abandonó el centro se encontraba recuperándose de una operación que le realizaron siete días antes.

Según cuentan los medios británicos, la familia King es testigo de Jehová, dato confirmado por la oficina de información de la propia confesión en el Reino Unido, tal como informa The Guardian. La policía, de momento, no quiere especular sobre si los padres actuaron con una motivación religiosa: “Cualquier creencia es irrelevante. Estamos hablando de la vida de un chico”, declaró uno de los jefes policiales.