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Un aislamiento riguroso con vigilancia constante

El hospital Carlos III estaba especializado en enfermedades tropicales e infecciosas

El sacerdote Miguel Pajares —y casi con seguridad la hermana Juliana Bahi hasta que se certifique que no está infectada— ocuparán habitaciones del actual pabellón Carlos III de La Paz (el anterior hospital del mismo nombre). Este centro, cuando era hospital autónomo antes de los recortes y reformas en Madrid, estaba especializado en enfermedades tropicales e infecciosas, y tiene cuartos especiales para estos casos, según cuentan representantes de los sindicatos CSIF y SATSE.

Presión negativa

Consiste en que la presión del aire dentro de la habitación es menor que la del exterior. De esta manera se crea una corriente que va de fuera a dentro. Con ello se evita que posibles patógenos suspendidos en gotas de saliva salgan y se propaguen.

Doble entrada

En las habitaciones se entra siempre por una puerta y se sale por otra. Así, al final del recorrido se recoge el material de protección del personal que ha podido quedar contaminado y se evita que entre en contacto con el limpio que se guarda en la entrada.

Circuito de desechos

Hay conductos de evacuación hasta una incineradora propia, que evitan que haya que manejar basuras o material fungible y se aseguran de que se destruyen.

Cámaras

El centro está instalando cámaras en las habitaciones. Con ello se permite una continua vigilancia de lo que pasa en su interior sin que el personal sanitario tenga que estar entrando y saliendo. Además, se graba lo que pasa para asegurarse de que se cumplen todos los protocolos y detectar posibles riesgos. Y, si hay un accidente —un sanitario que se pincha, por ejemplo— se puede evaluar mejor su alcance y se pueden tomar medidas para evitar los efectos adversos y que esto vuelva a ocurrir.

Ascensor propio

La entrada a la planta de aislamiento cuenta con un ascensor propio. Con ello se restringe al máximo el número de personas que lo usan, y se evita que entren en contacto con otros posibles visitantes del pabellón. Precisamente uno de los motivos por los que no se ha llevado al enfermo a La Paz, como establece el protocolo, es que los ascensores eran compartidos.

UCI

La pega del sitio es que no hay una UCI, pero el cercano hospital de La Paz puede suplir esta carencia.

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