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“Reino Unido se está beneficiando de la inmigración”

El alemán dirige el máster de Migración Internacional y Política Pública de la London School of Economics

Eiko Thielemann
Eiko Thielemann

Rompe todos los estereotipos. Eiko Thielemann es bromista, sociable, le encanta bailar… y es alemán. “Quizá por eso me fui hace 30 años y nunca he vuelto”. Guiña un ojo y suelta una risotada. “Crecí en salones de baile, aprendiendo el foxtrot”. Ahora este asesor del Parlamento Europeo y director del máster de Migración Internacional y Política Pública de la London School of Economics acude a clases al menos una noche a la semana. “Es mi forma de relajarme. Estoy mejorando en salsa, merengue y bachata”, asegura orgulloso con un marcado acento británico que delata su lugar de residencia. “Siempre digo que no vivo en Reino Unido, sino en Londres”, apunta risueño. “Alrededor de un tercio de los londinenses no son ingleses. Es como una isla en medio de otra isla. Me encanta su ambiente cosmopolita”.

Comenzó a estudiar economía, pero pronto cambió el foco a relaciones internacionales. “Algunos dirán que fue porque se me daban mal las matemáticas”, bromea. “Pero la verdadera razón fue que cuanto más profundizaba en los temas económicos, más alejados me parecían de lo que a mí me interesaba de verdad”. Dicen que rectificar a tiempo es de sabios y su caso lo corrobora. Después de 14 años investigando sobre cuestiones de asilo e inmigración, se ha convertido, a sus 44 años, en uno de los expertos más reputados en la materia. “La política migratoria es una de las áreas con más crecimiento dentro de la UE. Estamos viviendo un repunte de las migraciones y en el futuro habrá todavía más. Es un fenómeno que no puede manejar un solo país nunca más, sino el conjunto de la Unión Europea”.

“Se habla mucho de impedir el turismo del Estado de bienestar”, comenta en referencia a las expulsiones selectivas de inmigrantes comunitarios en 13 de los 28 países de la UE, que se amparan en la “carga excesiva” que suponen para sus arcas. “Los Estados como España están perdiendo a sus mentes más brillantes, a los más innovadores. Ése debería ser el debate, no las preocupaciones de los países receptores como Reino Unido o Alemania que, claramente, se benefician económicamente de ello. Es muy irónico”, remacha. “Todos los estudios y los datos que tenemos señalan que Reino Unido, por ejemplo, se está beneficiando económicamente de la inmigración, mientras que los costes para el sistema sanitario son muy limitados. Esto sugiere que los motivos de implementar normas contra la inmigración no son tanto económicos, sino políticos”.

“La situación de las personas que cruzan desde el norte de África a España o a Italia es mucho más compleja. Muchos son refugiados o gente que busca asilo”, valora. “Y en este caso, lo que están haciendo los Estados europeos y otros países desarrollados es perpetuar una conducta hipócrita posicionándose como los defensores de los derechos humanos, mientras intentan prevenir la entrada a su territorio por todos los medios a su alcance”, juzga. “La regulación actual expone que el país al que llegan los inmigrantes irregulares se tiene que responsabilizar de ellos. Básicamente, dice que si estás geográficamente expuesto, mala suerte. Necesitamos establecer un sistema para compartir las obligaciones en función de los recursos y la población de cada país. Si trabajamos juntos es más probable que encontremos soluciones efectivas”.