CAFÉ CON JUSTO VILLAFAÑE

“Echo en falta una respuesta universitaria más activa”

El catedrático forma parte de un movimiento que pretende regenerar la política y avivar el pensamiento crítico

Justo Villafañe, catedratico de Ciencias de la Informacion.(DVD 663)
Justo Villafañe, catedratico de Ciencias de la Informacion.(DVD 663)Samuel Sanchez

“Somos radicales de pensamiento, no de forma de vida. Ya sé que un tipo con corbata en el lobby de un hotel de cinco estrellas no parece que pueda ser alguien comprometido socialmente. Pero, en fin, yo tenía una reunión aquí al lado, y eso no significa que no sea radical, porque hay que serlo”. Quien habla casi disculpándose de su indumentaria en el vestíbulo del hotel Intercontinental de Madrid es Justo Villafañe, componente del Movimiento por la Dignidad (MPD) que echó a andar hace 10 meses. Agrupa a un centenar de personas —profesores universitarios, médicos o abogados— que pretenden regenerar la política. No tienen que ver con ningún partido, ni van a convertirse en uno. Son un grupo de reflexión intelectual, pues están convencidos de que con el pensamiento y la pluma se puede ser más incisivo que con una acción puntual.

“Los que tenemos una edad provecta, todavía recordamos los movimientos sectoriales en la Sanidad, la Educación, la Justicia, los movimientos vecinales…”, rememora con nostalgia este catedrático de Ciencias de la Información. “La Transición nos devolvió los partidos, pero estos, que jugaron un papel decisivo en los primeros años, han desmovilizado a la sociedad civil”. Villafañe, abrumado por los efectos de la crisis, volvió a la Agrupación Universitaria Socialista de Madrid tras década y media de inactividad, pero pronto se le quedó pequeña y, con otros decidió dar forma al MPD.

“La participación en una causa noble, ennoblece. Yo, que soy muy dado a la farmacopea, necesito ahora menos ansiolíticos y menos antidepresivos. Esto influye un poco”. Vive “bien instalado”, pero en esta causa ha encontrado “un mayor sentido a la vida”. “Si tiras de historia, ves que en las épocas muy críticas de nuestro país —finales del franquismo o la época la anterior a la Guerra Civil— hubo un pensamiento crítico que en estos momentos no hay”.

Se considera nervioso y es que no para de un sitio a otro y con mil ideas bullendo. Es socio de una empresa que mide la reputación de las instituciones y enseña en la Universidad Complutense, de la que fue vicerrector. Un campus que ha llenado páginas en la prensa estos días por los disturbios durante la huelga estudiantil. Él no cree que haya suficientes protestas entre la comunidad universitaria porque “hay muchos recortes en presupuesto, becas o profesorado”. Sostiene que en los ochenta, el debilitamiento de la sociedad civil trajo consigo el individualismo. No hay el suficiente tejido conjuntivo en la Universidad —ni entre los estudiantes ni entre profesores— como ha habido en la Sanidad. Echo en falta una respuesta más activa”. Más allá de la huelga, propone “dar clases de noche o huelgas a la japonesa, que sean más largas”.

Ayer, su movimiento se presentó en su facultad. Son conscientes de que necesitan reclutar jóvenes. Pero estos quieren cambiar el mundo ya y ellos realizan propuestas largoplacistas. Por ejemplo, pensando en la España de 2050, aunque emiten informes para que inspiren hoy a los partidos socialdemócratas. “El compromiso con el MPD hay que traducirlo en tres horas de trabajo a la semana. Ni más, ni menos. Y la libertad individual es decisiva. No somos un movimiento asambleario, somos radicales en términos de pensamiento, no en praxis política”. Eso no significa que no persigan una sociedad basada en la ayuda. Por eso organizarán un encuentro cívico de asociaciones.

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