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Desastre ambiental en Houston tras un derrame de petróleo

Al menos 600 litros han contaminado las aguas de la bahía de Galveston

Los ambientalistas temen el impacto en las aves en migración

Un ave afectada por el derrame.
Un ave afectada por el derrame. REUTERS

A tan sólo una hora de Houston, la bahía de Galveston es una escapada perfecta de la ciudad y del calor del verano en Texas, pero uno de los derrames de petróleo más graves registrados últimamente tendrá consecuencias para sus visitantes, la economía local y su medioambiente. Las autoridades locales estiman que al menos 600 litros de petróleo han contaminado las aguas de la bahía desde el pasado fin de semana, en una odisea que aún no llega a su fin.

El derrame comenzó después de que una barcaza que transportaba 3,5 millones de litros de crudo pesado chocara con otro navío el sábado, lo que desencadenó el cierre del Canal de Houston, una de las vías fluviales más importantes del sur de Estados Unidos dedicada principalmente al transporte de petroquímicos.

El barco Miss Susan - propiedad de Kirby Inland Marine - estaba realizando el remolque del buque Summer Wind de la compañía Cleopatra Shipping, cuando ocurrió el incidente. Ahora, ambas compañías figuran como responsables en una demanda colectiva entablada por las empresas de pesca y pescadores que se han visto afectadas por el derrame. El documento indica que el incidente “ha tenido un efecto enorme y devastador para la Bahía de Galveston, el Golfo de México y las personas que dependen de ellos”.

La bahía es un punto estratégico de transporte para Texas y la puerta hacia el Golfo de México. El accidente ha causado enormes retrasos en el desplazamiento marítimo. La Guardia Costera tiene a más de 380 agentes trabajando en la zona en un esfuerzo por contener la expansión del crudo y recogerlo.

“Este es un derrame extremadamente serio, es un tipo de petróleo persistente”, dijo el capitán de la Guardia Costera, Brian Penoyer. Los oficiales también están preocupados por la calidad del aire, por los gases que pueden estar contaminando el área. Hasta ahora, se han establecido zonas de seguridad donde se permite un tráfico marítimo limitado.

Algunas organizaciones ambientalistas temen el impacto que el derrame pueda causar a las aves de la zona, que están en pleno periodo de migración. Científicos de Houston Audubon Society han encontrado más de 50 aves con manchas de petróleo en sólo una sección del santuario Bolívar Flats, ubicado a 3 kilómetros del incidente.

La organización Galveston Bay Foundation, que está a cargo de coordinar a los voluntarios en el área, por el momento están recolectando la información de las personas interesadas en ayudar, pero no ha comenzado el despliegue. Se espera que se dediquen a la limpieza de playas, vigilancia, construcción básica entre otras funciones.

El procurador general de Texas y actual candidato a gobernador, Greg Abbott, ha enviado investigadores y personal de la División de Protección al Medioambiente al lugar. “El daño provocado por el derrame es una tragedia para pequeños negocios, pesca, recreación y la economía en general, pero sus efectos en cadena serán mucho más amplios”, aseguró Abbott.

La oficina del procurador general abrió una investigación civil sobre el desastre. El Canal de Houston continuará cerrado. Las vías fluviales y los transbordadores locales no serán abiertos hasta que el agua se considere limpia.