Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

Los expertos nucleares se hacen viejos

El Consejo de Seguridad Nuclear alerta de que las jubilaciones subirán las vacantes a un 20% en 2018

La crisis también pasa por el sector nuclear y está vaciando de personal al organismo regulador. El presidente del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), Fernando Marti Scharfhausen, ha alertado en el Congreso de los Diputados de que su personal está envejeciendo, la edad media supera los 50 años, y que las jubilaciones previstas dejarán vacantes un 20% de las plazas en 2018.

Esta situación, les deja en una “delicadísima situación” si no se cubren esos puestos, según Martí. Sobre todo teniendo en cuenta los nuevos retos a los que se enfrentan, como la próxima construcción del almacén de residuos nucleares (ATC) en Villar de Cañas (Cuenca) o el envejecimiento de las centrales nucleares abiertas en España, que aspiran a estar 60 años en funcionamiento. Sin ir más lejos, la central de Garoña (Burgos) está inmersa en un proceso de renovación de licencia sin precedentes en la que tendrá que adaptarse a nuevas instrucciones técnicas, como las medidas de seguridad derivadas del accidente de Fukushima. “La conclusión es clara: es preciso ya no sólo mantener, sino incrementar la dotación de funcionarios del Cuerpo de Seguridad Nuclear y Protección Radiológica”, reclama Martí.

Si no se cubren las vacantes el CSN queda en una delicadísima situación, advierte su presidente

La tasa de reposición cero hizo que entre 2010 y 2013 no hubiese ninguna oferta de empleo público de nuevo acceso en el CSN. Hoy, el regulador nuclear tiene 22 vacantes acumuladas sobre una plantilla de técnicos superiores de 210 puestos (es decir, del 10,4%) y las jubilaciones previstas hasta 2018 dejarán vacíos otros 44 puestos, por lo que las carencias subirán al 20,95%. La media de edad en 2013 era de 51 años y se concentraba fundamentalmente en el tramo de entre los 46 y los 60 años.

El presidente reclama que se dé entrada a nuevos técnicos, con la suficiente antelación temporal, para que les permita tener un periodo de formación mínimo y un adecuado solape con las generaciones de técnicos salientes. Para echar a caminar solos necesitan como mínimo 5 años.