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El Papa: “Nadie combate la pederastia como la Iglesia y es la única atacada”

El pontífice responde al duro informe que la ONU hizo público el pasado febrero

Según Francisco, el Vaticano ha actuado con "transparencia"

El Papa Francisco gesticula en la Plaza de San Pedro, en el Vaticano, este miércoles
El Papa Francisco gesticula en la Plaza de San Pedro, en el Vaticano, este miércoles

Dice el papa Francisco que no le gusta “cierta mitología” sobre su figura y que incluso le parece “ofensivo” que lo pinten “como si fuese una especie de Supermán”, pero parece que por el momento no le va a quedar más remedio que apechugar. Ayer mismo, coincidiendo con la audiencia de los miércoles en la plaza de San Pedro, vio la luz otra entrevista –en esta ocasión publicada por el Corriere della Sera--, salió a la calle un semanario titulado Il mio Papa con una presentación muy parecida a la del Hola y se supo además que es candidato al Nobel de la Paz. La atracción que despierta Jorge Mario Bergoglio, y que los medios amplifican hasta el infinito, no se corresponde, sin embargo, con el ritmo del Vaticano al abordar los asuntos más candentes. Ni sobre la lucha contra la pederastia, ni sobre el acceso a los sacramentos de los divorciados vueltos a casar ni sobre la presencia de la mujer en la Iglesia parece que vaya a haber novedades a corto plazo.

Es más, llama la atención que la primera referencia de Francisco al problema de los abusos en el seno de la Iglesia después de la grave denuncia de la ONU haya sido la habitual del Vaticano: “Los casos de abusos son tremendos porque dejan heridas profundísimas. Benedicto XVI fue muy valiente y abrió el camino. Y siguiendo ese camino la Iglesia avanzó mucho. Tal vez más que nadie. Las estadísticas sobre el fenómeno de la violencia contra los menores son impresionantes, pero muestran también con claridad que la gran mayoría de los abusos provienen del entorno familiar y de la gente cercana. La Iglesia Católica es tal vez la única institución pública que se movió con transparencia y responsabilidad. Ningún otro hizo tanto. Y, sin embargo, la Iglesia es la única en ser atacada”.

Cuando el director del Corriere della Sera, Ferruccio de Bortoli, le pregunta por las supuestas novedades en la situación de los divorciados dentro de la Iglesia, el Papa responde: “Hay muchas familias separadas, cuyo proyecto de vida en común fracasó. Los hijos sufren mucho. Nosotros debemos dar una respuesta. Pero para esto hace falta reflexionar mucho en profundidad. Y es lo que el Consistorio y el Sínodo están haciendo. Hace falta evitar quedarse en la superficie. La tentación de resolver cada problema con la casuística es un error, una simplificación de cosas profundas, como hacían los fariseos, una teología muy superficial. Es a la luz de la reflexión profunda como se podrán afrontar seriamente las situaciones particulares, también las de los divorciados, con profundidad pastoral”. En el mismo sentido habla sobre las uniones civiles: “El matrimonio es entre un hombre y una mujer. Los Estados laicos quieren justificar la unión civil para regular diversas situaciones de convivencia, impulsados por la necesidad de regular aspectos económicos entre las personas (…). Es necesario ver los distintos casos y evaluarlos en su variedad”. Sobre el rol de la mujer en la Iglesia tampoco hay noticias: “Tampoco en esto ayuda la casuística. Es la verdad que la mujer puede y debe estar más presente en los puestos de decisión, pero a esto yo lo llamaría una promoción de tipo funcional. Solo con eso no se avanza demasiado (…). La profundización teologal está en marcha. El cardenal Rylko está trabajando en esta dirección con muchas mujeres expertas en diversas materias”.

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