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ENTREVISTA

“¿Me muero mañana? ¡Fenomenal!”

El psicólogo Rafael Santandreu es el autor español de autoayuda que más ha vendido desde 2012. El catalán aplica una terapia cognitiva radical y anda servido de autoestima.

Carmen Pérez-Lanzac
Rafael Santandreu
A Santandreu le gustaría que recuperáramos las renacentistas 'meditatio mortis'.GIANLUCA BATTISTA

Pregunta. Doctor, sufro terribilitis.

Respuesta. Alégrate, te puedes curar. Se trata de que controles a partir de ahora tu diálogo interno. Crees que necesitas muchas cosas para estar bien y no es verdad. Si ajustas tus necesidades al mínimo empezarás a disfrutar de la vida. Pero hay que hacerlo en serio, de forma radical, porque si no, no se cambia.

P. Dice en su libro que pensar en la propia muerte “pone en perspectiva cualquier provocación y nos proporciona serenidad profunda”. No me sale.

R. Pues háztelo mirar. Debería funcionarte.

P. Me quita el aliento.

Perfil

De 43 años y catalán, Rafael Santandreu ofrece psicología cognitiva en su vertiente más radical en El arte de no amargarse la vida, el libro español de autoayuda más vendido desde 2012 (200.000 ejemplares). "A unos les parece muy natural y lógico lo que digo. Otros se indignan y me insultan. Me voy acostumbrando", dice. Y pestañea. Y vuelve a pestañear. No está casado. Ni está seguro de que logre enamorarse.

R. No lo piensas bien. Cada proceso natural es deseable. La muerte es buena y bonita. ¿Me muero mañana? ¡Fenomenal!

P. ¿Por qué tienen tanto éxito los libros de autoayuda?

R. Porque la gente tiene una urgente necesidad de saber cómo vivir. Los libros de autoayuda de ahora son los libros de filosofía y religión de antaño.

P. ¿En qué momento se dijo 'Me lanzo a la autoayuda'?

R. Mi hermano pequeño me preguntó que cuánto cobraba en mis consultas y la verdad es que cobro bastante. 'Pues solo lo podrá pagar la gente a la que le vaya muy bien', me dijo. Y se me ocurrió escribir para que quien lo desee haga psicoterapia por su cuenta y pagando poco.

P. ¿Cómo era usted de niño?

R. Muy feliz. Nací en una familia humilde. Éramos de clase baja-baja. Comimos siempre pero algún día casi no. Mi padre era albañil y mi madre ama de casa. No hacían ningún drama de ello y nosotros tampoco. Eran súper positivos y aprendí que se necesita muy poco para ser feliz.

P. ¿Cuándo se cruzó en su camino la psicología cognitiva?

R. La estudié en la universidad y me pareció demasiado simple. A los 25 años releí a Albert Ellis, uno de los referentes. Entonces estaba en una fase neurótica, descontento, me quejaba por todo. Decidí aplicar con fuerza su teoría y, ¡pum!, resolví esa neurosis. Pero mi forma de aplicarla es muy salvaje.

P. Dice que sobrevaloramos la comodidad. Pero hay momentos, viajando en tren, por ejemplo, en que un niño se pone a gritar...

R. Te tienes que dar cuenta de que tienes una incapacidad seria en ese momento. Puedes ser súper feliz aunque haya ruido. La comodidad jamás ha dado la felicidad. Hay que cambiar el chip. Si no, la necesidad de comodidad seguirá creciendo.

P. Usted propone un ejercicio, visualizarse a uno mismo viviendo feliz en la indigencia.

R. Lo hago cada día. Me imagino haciendo cosas positivas. Ayudo, aprendo, me enamoro, desenamoro, viajo. Me veo totalmente.

P. ¿Algún grupo de la población que admire?

R. A los hippies, okupas y cristianos auténticos. Me considero una combinación de todos ellos.

P. ¿Cree en las religiones?

R. Sí, en general son mucho más benéficas que maléficas.

P. ¿Cree en Dios?

R. (silencio) Creo en mi cerebro espiritual, más que en Dios. De todos modos, no puede haber ningún creyente que no dude. Hasta el Papa. Si no, están locos.

P. Dice que donará su cuerpo a la ciencia. ¿No le da cosa?

R. Me hace gracia imaginar a dos jovencitas de primero diseccionando mi pene y mis órganos y que aprendan con ello. Una última utilidad, qué bien, ¿no?

P. “Me gustaría que fueras más ordenado pero si no lo eres te seguiré queriendo”. Interesante su propuesta para solucionar los problemas de pareja.

R. La exigencia entre iguales nunca funciona. Tarde o temprano, si te impones, te la devuelven. Nadie confía en que sugerir con amor es suficiente para que te lo den todo. O al menos el 80%, cuando antes te daban el 20% y con unos berrinches terribles.

P. Creo que la mayoría calificaría sufrir un cáncer como “terrible”. Solo un monje budista lo describirá como “malo”.

R. Mucha gente corriente se lo toma con fortaleza y tranquilidad. Es importante que sepamos que es posible verlo así. Tú eliges si quieres ser débil o fuerte.

P. Dice que no necesita a nadie que lo quiera pero, ¿le gustaría encontrarla?

R. Moderadamente sí, pero no encontrándola soy muy feliz también. Para echarme pareja tiene que ser muy buena.

P. Me temo que cuando te enamoras, te enamoras.

R. Puede ser. Pero es que estoy tan bien soltero...

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Sobre la firma

Carmen Pérez-Lanzac
Redactora. Coordina las entrevistas y las prepublicaciones del suplemento 'Ideas', EL PAÍS. Antes ha cubierto temas sociales y entrevistado a personalidades de la cultura. Es licenciada en Ciencias Económicas por la Universidad Complutense de Madrid y Máster de Periodismo de El País. German Marshall Fellow.

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