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Huyen de su casa para evitar que su hija amish reciba quimioterapia

Sarah Hershberger, que padece leucemia, y sus padres se van de Ohio para que una tutora legal no decida sobre su tratamiento

Una granja amish.
Una granja amish. AP

Sarah Hershberger, una niña amish de 10 años con leucemia, y sus padres han abandonado su casa en el noreste del Estado de Ohio con el fin de que los médicos que atienden a la niña no le fuercen a someterse a quimioterapia; un tratamiento que, según los progenitores, enferma más a su hija, según ha confirmado este miércoles, Maurice Thompson, abogado de la familia.

"La decisión de dejar el Estado" -podrían incluso haber salido de Estados Unidos en algún punto- "se tomó justo unos días antes de que entrara en vigor la decisión tomada por un juez en Octubre pasado, que determinó que fuera un tutor en el que decidiera sobre el tratamiento de Sarah", ha añadido el abogado.

"No quieren que nadie se lleve a su hija a ningún sitio", ha recalcado. Según el abogado, la niña está recibiendo tratamientos alternativos y "le está funcionando": "La familia me ha dicho que Sarah tiene más energía y que las resonancias muestran que el tratamiento le va bien". Para él, este caso es un ejemplo claro de cómo "los Estados pretenden interponerse en la libertad de los padres de elegir qué es lo mejor para sus hijos".

La familia, profundamente religiosa, pertenece a una comunidad amish y como tal se opone a muchas de las cosas que definen la vida moderna. Vivían en una granja a unos 60 kilómetros de Cleveland.

El caso de Sarah, que se conoció en agosto, comenzó con la decisión de un hospital de Ohio de emprender acciones legales con el fin de conseguir que la niña se sometiera a quimioterapia, después de que sus padres decidieran que abandonara el tratamiento el pasado mes de junio. Sarah padece leucemia, exactamente un linfoma linfoblástico, y sus padres acudieron al centro médico Akron Children para tratar sus tumores malignos en riñón, cuello y pecho.

En un primer momento Andy y Anna Hershberger aprobaron la quimioterapia. Tras un mes de tratamiento y ante las constantes súplicas de su hija, los progenitores decidieron interrumpirlo e informaron a los médicos de su intención de seguir tratándola con medicina natural y vitaminas. A pesar de que el tumor había disminuido, no había sido erradicado totalmente. Los médicos siempre han defendido que con el tratamiento Sarah tiene un 85% de probabilidades de curarse. Sin él, su esperanza de vida es de un año.

Tras diversos juicios, este octubre un tribunal de apelaciones le dio la guardia y custodia de Sarah a una abogaba, que también es enfermera, alegando que "las creencias de los padres no podían ser más importantes que los derechos del Estado a proteger a un niño". Los padres apelaron la decisión en el Tribunal Supremo de Ohio.

El abogado de la tutora legal, Clair Dickinson, ha asegurado que los padres no han tenido ningún tipo de contacto con su cliente, informa la CBS. "Nos percatamos de que se habían marchado cuando, dos meses después de la resolución, la tutora acudió a recoger a Sarah para llevarla al hospital y no había nadie".

Dickinson ha asegurado que no existe intención de interponer una demanda contra la familia para buscar a Sarah o forzarla para que se trate con quimioterapia "mientras el caso siga en proceso de apelación".

La última sesión de quimioterapia de Sarah fue el pasado junio, cuando la niña dijo encontrarse muy mal y tenía miedo de volverse estéril, según explicó la propia enferma. Los efectos más comunes de la quimioterapia, entre otros, son las náuseas, el daño de órganos y la esterilidad. A pesar de estas consecuencias, lo más importante para los médicos seguía siendo que el tratamiento, en este caso, significaba vivir o morir.

Aunque estas disputas judiciales son raras en EE UU, sí hay antecedentes. En 2009, la madre de un chico de 13 años llegó a los tribunales del Estado de Minnesota para evitar que le sometieran a quimioterapia y le dejaran tratarse con métodos naturales. En esta ocasión, la familia volvió al tratamiento regular tan solo una semana después de la resolución a su favor del juez, según la CBS.