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Alemania abre su registro a bebés de sexo indefinido

La ley alivia la presión de determinar el género del nacido

Alemania es ya el primer país europeo que permite a los padres registrar un bebé recién nacido sin precisar su sexo, una “revolución legal”, dice la prensa del país, destinada a evitar sufrimientos innecesarios a las personas que nacen sin que se sepa a ciencia cierta si son hombres o mujeres. O tienen ambos sexos o rasgos indefinidos. Unos 400 bebés nacen así cada año en Alemania. Antes de entrar en vigor la nueva ley, los padres estaban obligados a registrar el sexo del hijo recién nacido bajo la clasificación tradicional de “masculino” o “femenino”. A partir de ahora, podrán dejar en blanco la casilla donde antes debían anotar el sexo. La ley también elimina de los certificados de nacimiento la clasificación de “hermafrodita”. Esta indefinición sexual en cualquier de sus múltiples variantes se da en un 0,018% de los nacidos.

La nueva ley fue calificada por Lucie Veith, presidenta de la Asociación Federal de Personas Intersexuales, como “una revolución”, pero la activista admitió que se trata solo de “un primer paso en la dirección correcta”. El cambio legal, por ejemplo, no elimina el riesgo de que los niños sean “normalizados” mediante intervenciones quirúrgicas poco después de su nacimiento.

“Los recién nacidos”, dijo Veith durante una entrevista telefónica, “no están enfermos y tienen derecho a su integridad física”. Su asociación demanda la prohibición de estas operaciones médicas para evitar que se ponga a los niños “en un cajón de identidad sexual”. “Si no caben en él, se les opera para que quepan. En Alemania se opera a demasiados niños y, sobre todo, demasiado pronto”.

Veith propone que se retrase la operación hasta que la persona pueda decidir por sí misma. Dice que la operación no tiene por qué ser necesaria: “Una persona intersexual puede vivir bien y ser feliz como cualquiera”. Las operaciones, dice, “no curan, porque no hay enfermedad”.

Este aspecto también ha sido compartido por Andrea Budzinsky, presidenta de la Sociedad Alemana de Intersexualidad, quien calificó las operaciones a los niños como una “violación a los derechos humanos y a la autodeterminación”.

Aunque la ley no prohíbe las operaciones a estos bebés, los legisladores han hecho posible que la presión que tenían los padres al estar obligados a determinar el sexo de sus hijos desaparezca. Este aspecto fue determinante en las deliberaciones del Consejo Alemán de Ética —que asesora al Gobierno en cuestiones jurídicas, sociales, médicas y científicas— para elaborar un informe sobre la situación de las personas con desarrollo sexual atípico. Hace cuatro años, Lucie Veith denunció ante Naciones Unidas cómo estas personas eran forzadas a someterse a operaciones para borrar de su anatomía todo rastro de ambigüedad sexual. Una comisión especial de Naciones Unidas exhortó al Gobierno alemán a proteger los derechos humanos de los intersexuales.

El Consejo de Ética estudió los argumentos a favor y en contra de las operaciones y concluyó que, debido a la irreversibilidad y los riesgos psíquicos y físicos de esas operaciones solo debían practicarse con el consentimiento explícito de los afectados o, en el caso de los niños, cuando el desarrollo sexual atípico pusiera en peligro la salud o la vida del menor.

“La nueva regulación evita la presión de determinar el sexo inmediatamente después del nacimiento de los hijos y también la de tener que someterlos a una intervención quirúrgica”, dijo Philipp Spauschus, un experto del Ministerio del Interior alemán.

A pesar del progreso y la importante connotación humana de la nueva ley, los legisladores no han dado respuesta a algunos interrogantes surgidos que afectan a las personas intersexuales que viven en Alemania, unas 80.000. Por ejemplo, se desconocen las consecuencias que conlleva vivir en el país sin tener una identidad sexual jurídicamente establecida en materia de matrimonio o unión civil. En Alemania, solo un hombre y una mujer tienen derecho a contraer matrimonio, mientras que es el contrato de unión civil el reservado para las personas del mismo sexo.