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La oportunidad perdida

Concapa alaba varios puntos de la ley, pero le reprocha no haber ido más lejos

Para CONCAPA, la LOMCE mejora la legislación anterior al modificar el espíritu del fallido "modelo LOGSE/LOE" introduciendo el concepto del esfuerzo y la evaluación objetiva. Sin embargo, resulta una ley decepcionante y muy poco ambiciosa para conseguir los objetivos que se propone, entre ellos, la empleabilidad juvenil, que hoy supera el 57% de parados. Además, adolece de graves carencias, entre ellas, no haberse atrevido a innovar y renovar la enseñanza en sus niveles de Infantil y Primaria, que son origen del enorme fracaso y abandono escolar que aparecerá en la etapa secundaria.

La LOMCE sigue sin resolver la injusta diferencia de trato que se da a las familias en función del modelo de centro elegido (público o concertado), puesto que mantiene la incertidumbre sobre la renovación del concierto. Tampoco avanza en la gratuidad de todas las enseñanzas no universitarias, una petición que venimos realizando desde hace mucho tiempo, ni promueve decididamente la pluralidad de centros, respetando el derecho de los padres, como primeros educadores, a elegir la educación que desean para sus hijos. Todas estas cuestiones merman la libertad de elección de centro y de enseñanza al impedir a las familias elegir en igualdad de condiciones.

En relación con la clase de Religión, la LOMCE tampoco da una solución satisfactoria, porque no la incluye como competencia estatal. Consideramos también un error los recortes si no son coyunturales –como parece-, y la rebaja en la calidad democrática que supone el nuevo enfoque sobre la participación de los padres en el consejo escolar.

Confiamos en que al menos las evaluaciones objetivas y externas, además de poder homologar el nivel de conocimientos en las distintas comunidades autónomas, permitan un avance importante en el nivel educativo de nuestros alumnos, como sucede en países de nuestro entorno, puesto que la transparencia de sus resultados exigirá de todos los agentes educativos el esfuerzo que requiere una buena formación, indispensable hoy para nuestros hijos y para nuestro país.

En definitiva, el PP pierde la oportunidad de haber liderado con su mayoría parlamentaria el cambio importante que necesitaba nuestro sistema educativo y exigíamos millones de familias.

Luis Carbonel es el presidente de la Confederación Católica Nacional de Padres de Familia y Padres de Alumnos