Tibio acuerdo mundial para limitar las emisiones aéreas de CO2

La Organización de Aviación Internacional prepara una normativa que entraría en vigor en 2020

Aviones en el aeropuerto de Manises (Valencia).
Aviones en el aeropuerto de Manises (Valencia).carles francesc

Bruselas celebró ayer el acuerdo mundial alcanzado en la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), que decidió apoyar la reducción de las emisiones de CO2 de las compañías aéreas, pese a que la declaración fue muy vaga y las decisiones quedan emplazadas a la asamblea de 2016. “Es una buena noticia para los pasajeros, para la industria aérea, pero sobre todo para el planeta”, señaló el comisario europeo de Industria, Siim Kallas. La Comisión reconoció que el acuerdo no es perfecto, pero se felicitó porque “sin la insistencia de la Unión Europea, no hubiera sido posible”, declaró la comisaria para el cambio climático, Connie Hedegaard.

El límite del que habló ayer la OACI debería entrar en vigor en 2020, pero con el mecanismo que se decida en 2016. “Todavía tenemos que detallar algunos aspectos de aquí a 2016”, declaró Kallas, “pero hemos demostrado seriedad cuando se trata de abordar el impacto medioambiental de la aviación”. El comisario se felicitó también por “haber evitado un conflicto entre socios comerciales”, en referencia a las quejas de distintas compañías cuando, en 2011, Bruselas decidió cobrar una tasa por las emisiones de CO2 a todas las compañías cuyos vuelos atravesaran el espacio aéreo europeo.

La UE tuvo que suspender la directiva tras el aluvión de denuncias de las compañías y ahora estudia si impondrá una tasa a las compañías por los vuelos que no tienen origen y destino en territorio europeo, sino solo uno de los dos y solo por las emisiones en territorio europeo.

En las negociaciones de este acuerdo, fuentes de la Comisión Europea apuntaron que Colombia y México fueron claves a la hora de apoyar un acuerdo mundial, promovido por la UE, mientras Argentina y Venezuela “se opusieron hasta el final”. En cuanto a España, “se mostró siempre leal a la propuesta de legislación europea”, añadió la misma fuente.

Ahora que existe un compromiso a nivel mundial para limitar la cantidad de emisiones de CO2 a la atmósfera, la UE vuelve a tener la pelota en su tejado. Por el momento, la UE confirmó que, como ya había decidido en su momento, las compañías aéreas deberán pagar una tasa por las emisiones de sus vuelos dentro del espacio aéreo europeo. Es decir, todos aquellos vuelos que despeguen y aterricen dentro de la Unión, estarán obligados a pagar una tasa por la contaminación que produzcan. La clave, el siguiente paso, se encuentra ahora en la regulación para los vuelos que, bien llegando a la UE como saliendo de ella, realizan parte de su trayecto fuera del espacio comunitario.

Cuando Bruselas puso en marcha la directiva en 2011, su aplicación conllevaba que todos los vuelos que atravesaran la UE tenían que comprar derechos de emisión, aunque la UE fuera sólo el origen o el destino. Lo que se plantea ahora el Ejecutivo comunitario es si impondrá una tasa a las compañías por los vuelos que no tienen origen y destino en la territorio europeo, sino sólo uno de los dos. El impuesto sería posible sólo por las emisiones en territorio europeo. “No era justo cobrar a una compañía aérea que realizaba un vuelo Madrid-Lima por las emisiones que tuviera en Perú”, destacó una fuente europea ayer en Bruselas. Por ello, la UE estudiará si impone una tasa a las compañías aéreas por los gases que emitan mientras estén circulando por territorio europeo, aunque no todo el trayecto transcurra en el espacio comunitario. “En un vuelo Madrid-Lima, la UE podría cobrar una tasa a la compañía correspondiente, por emisiones de CO2, hasta Madeira, que es donde acaba la soberanía aérea europea”, explicó la misma fuente del Ejecutivo comunitario ayer en Bruselas.

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