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Amina denuncia que ha sido víctima de torturas y malos tratos en prisión

La joven tunecina, acusada de agredir a un agente en la cárcel, ha vuelto a comparecer ante el juez

Amina Sbui, conducida ante el juez de Qairauán el pasado junio.
Amina Sbui, conducida ante el juez de Qairauán el pasado junio. AFP

Amina Sbui, en el punto de mira público desde que colgó una foto en Facebook en la que mostraba su pecho desnudo con la inscripción Mi cuerpo es mío, ha tenido que responder hoy por los nuevos cargos presentados por las autoridades tunecinas. La joven de 19 años, en prisión preventiva desde el pasado 19 de mayo por escribir la palabra Femen, grupo feminista al que pertenece, en la tapia de un cementerio de Qairauán, ha comparecido poco antes de las diez de esta mañana ante el tribunal de M'saken, a unos 140 kilómetros de Túnez. En esta ocasión, está acusada de agredir a un agente de Policía y dañar la moral pública, delitos que podrían costarle un año y medio de cárcel. La defensa ha solicitado la absolución y la anulación de la causa por "vicios graves de procedimiento".

Una decena de simpatizantes se ha reunido frente al juzgado para expresar su apoyo a Amina, que ha aparecido con una camiseta rosa transparente que dejaba a la vista un tatuaje en su brazo. A su entrada, la joven declaró a los periodistas allí congregados que le estaban juzgando por denunciar "las torturas y la violencia" que sufren las presas en prisión. 

El incidente por el que se han presentado cargos tuvo lugar en la cárcel cuando Amina vio como unos guardias castigaban a una compañera, llamada Rabiaâ, por no haberles saludado, y decidió intervenir, aunque se desconocen más detalles. Rabiaâ también ha comparecido esta mañana como acusada, pero, a diferencia de la de Femen, ha aparecido cubierta con el tradicional velo blanco de Túnez.  

La foto que Amina publicó en Facebook.
La foto que Amina publicó en Facebook.

El Comité en Defensa de Amina, un grupo solidario compuesto por activistas y artistas, asegura que la justicia se está "ensañando" con Amina, mientras que su padre, Mounir Sbui, está convencido de que "se han inventado este nuevo incidente para dejarla en prisión". Human Right Watch es otra de las voces que se han alzado en su defensa. La organización a favor de los derechos humanos critica que ha sido detenida por "motivos políticos" y pide su libertad condicional. 

Sus compañeras de Femen han expresado en un comunicado su rechazo a este "ensañamiento feroz e injustificado" y han afirmado que las autoridades tunecinas pretenden convertir a Amina en un ejemplo para las mujeres que se atrevan a plantar cara a los islamistas en el poder.

Desde la polémica publicación de su foto semidesnuda en defensa de la libertad de la mujer, Amina se ha convertido en el objetivo de los líderes religiosos de Túnez, que han condenado su acción e incluso, en algún caso, como el del imán Adel Almi, han llegado a exigir su muerte por lapidaciónDesde la caída del Gobierno de Ben Alí se ha registrado un resurgimiento de movimientos islamistas de corte radical, que abogan por una interpretación estricta de la sharia y que han azuzado y protagonizado ataques contra personalidades laicistas e izquierdistas del país

La persecución que sufre Amina ha desencadenado una serie de protestas de las activistas de Femen de toda Europa, que han mostrado su apoyo a Amina enseñando sus pechos ante diferentes sedes tunecinas. En España, un grupo de jóvenes, lideradas por la asturiana Lara Álvarez, se han unido a la causa de Amina y han fundado el grupo Femen España. Su primera acción de protesta en topless tuvo lugar frente a la Embajada de Túnez en Madrid y las integrantes no sufrieron represalias. Pero protestar semidesnuda en España no es lo mismo que hacerlo en Túnez, como comprobaron sus compañeras francesas francesas Pauline Hillier y Marguerite Stern y la alemana Josephine Markmann. Estas últimas fueron arrestadas por protestar desnudas de cintura para arriba ante el Palacio de Justicia de Túnez, aunque ya han sido puestas en libertad y repatriadas a sus países

Amina comentó en una entrevista para EL PAÍS que sabía a lo que se exponía con su acción provocadora: “Cuando me decidí a hacer las fotografías, supe que algo malo iba a ocurrir". No obstante, y a pesar de las consecuencias, la tunecina cree que la lucha tiene que continuar. "La revolución no ha terminado, teníamos una dictadura política y vamos camino de una dictadura religiosa".