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TRIBUNA

El destino de la Universidad creativa

La presidenta de la comisión de expertos nombrada por Wert defiende la necesida de cambio

“De comienzo en comienzo, por comienzos que no tienen fin”. Walt Whitman.

El día 12 de febrero de 2013 hicimos entrega al ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, del documento titulado Propuestas para la reforma y mejora de la calidad y eficiencia del sistema universitario español. Una vez entregado, el informe tiene vida propia y sus autores esperamos que quienes analicen su contenido vean la buena disposición y generoso trabajo de sus firmantes. Todos hemos actuado desde la más absoluta libertad, sin remuneración alguna y teniendo como únicos límites nuestro respeto y lealtad hacia una institución que ha formado a muchas generaciones de españoles, entre ellos, a nosotros mismos.

La constatación de que las universidades españolas han mejorado notablemente desde la Transición a la democracia, sobre todo desde la Ley de Reforma Universitaria de 1983, planteaba la gran pregunta sobre la necesidad o no de un cambio en el sistema universitario español. Quizá la cuestión requiere ser planteada desde otra perspectiva: ¿hemos cambiado con ritmo suficiente para igualarnos a la Europa del pensamiento y de la ciencia?

Cuando por acuerdo del Consejo de Ministros se crea la Comisión de Expertos el 13 de abril de 2012, los integrantes de la misma, salvo excepciones, no nos conocíamos, pero rápidamente existió, en general, una gran sintonía. Todos nos sentimos halagados por la distinción que nos ofrecía la posibilidad servir a nuestro país, desde la máxima honradez. La idea general de partida era que todas las instituciones que creamos los humanos necesitan siempre un nuevo impulso que las adapte y adecue a la realidad cambiante. Nuestras universidades, que tanto esfuerzo habían realizado en un pasado aún reciente, se habían vuelto en muchos casos más acomodaticias y menos exigentes en este tiempo inmediato. Las siguientes preguntas eran necesarias: ¿qué aspectos necesitaban ser mejorados?, ¿cómo detectarlos?, ¿cómo introducir los cambios sin alterar excesivamente un sistema sensible en tiempos de recesión?

Hay una frase esencial en el documento: “Las universidades valen lo que vale su personal docente e investigador”. Todos estábamos de acuerdo, no hay universidad sin el sustrato humano. También somos hijos de una época y en la nuestra la transparencia en todas las actividades, ya sea la gestión de fondos, la evaluación de las propias universidades o el reconocimiento de las titulaciones de nuestros jóvenes estudiantes son factores que deben de ser conocidos por la sociedad que con su esfuerzo nos sustenta.

El documento refleja la opinión de los componentes de la comisión aunque, como es lógico, ha habido concesiones por parte de la mayoría de sus miembros, pues cada persona tiene su propia perspectiva personal. Pero la sintonía entre los comisionados, salvo dos excepciones, ha sido extraordinaria. Mi labor como presidenta ha sido muy gratificante y espero que este documento sirva para dar ese empujón necesario para salir de la actual inercia. No olvidemos, parafraseando a don Francisco de Quevedo, que “el tiempo, que ni vuelve ni tropieza”, quizá este sea el tiempo de avanzar.

María Teresa Miras Portugal es catedrática de la Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad Complutense y ha presidido la comisión de expertos nombrada por José Ignacio Wert para redactar una propuesta para la reforma universitaria