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“Mi madre hizo de la cocina el corazón del hogar”

Mary McCartney es increíblemente próxima y sencilla para ser hija de una de las parejas más famosas del siglo, la que formaron Paul y Linda McCartney

Mary MaCartney en la presentación de su libro en Londres
Mary MaCartney en la presentación de su libro en Londres EL PAÍS

Primero fue famosa por ser hija de un beatle. Luego, por su trabajo como fotógrafa profesional. Después, por su empeño en defender el vegetarianismo. Es Mary McCartney. Y es increíblemente próxima y sencilla para ser hija de una de las parejas más famosas del siglo, la que formaron Paul y Linda McCartney hasta que el cáncer se la llevó a ella por delante demasiado pronto. De sus padres ha heredado la pasión por la comida vegetariana. Cree que crisis como la de la carne de caballo son la prueba de que hay que dejar de comer animales “antes de que lleguemos a un punto de no retorno”.

De su madre aprendió a ser fotógrafa… y la pasión por cocinar. Una pasión que la ha llevado a publicar un libro, Mis recetas caseras, que Grijalbo acaba de sacar al mercado castellano. Fue idea de una periodista, pero se debe, sobre todo, a la insistencia de su marido. Ella se echó a reír cuando él se lo propuso. “Me ha dado mucho trabajo, pero estoy encantada de haberlo hecho y creo que mi cocina ha mejorado gracias al libro”, asegura, mientras apura los batidos que ha pedido para hacer más llevadera la entrevista. “Este me gusta más”, dice señalando a la copa verde: espinacas, berros y piña. El de frambuesas y plátano la parece un punto dulzón. Doy fe de que el de color verde está delicioso.

“Mi madre tuvo la inteligencia de convertir la cocina en el centro de la casa, el corazón del hogar. Era muy sociable. Le gustaba que fuera como una fiesta y estuviéramos a su alrededor, ayudándola. Aprendí a cocinar sin siquiera darme cuenta, viéndola a ella”. Todos cocinan en casa. “Mi padre también cocina, aunque prefiere que cocinen para él”, asegura. “Puede hacer lasaña. Y unos bocadillos fantásticos”.

Pero la de los McCartney no es solo pasión por comer, sino por defender la vida vegetariana. Sin embargo, Mary comprende que a mucha gente le encante la carne. Lo que les pide es que piensen en si es necesario comer animales. Ella cree que no, que no vale la pena. ¿Por qué hay que ser vegetariano? “Porque no es difícil. Es una comida muy sabrosa. Y creo que es muy interesante pensar en cómo cocinamos”. Mary cree que no hay que comer carne y da sus razones: “Porque la industria está fuera de control y tenemos que ir atrás y comer más comida vegetariana y consumir más productos locales; estamos utilizando demasiada tierra y demasiada agua y se está convirtiendo en algo muy cruel”. “Hay que pensar si se justifica comer eso cuando podrías estar comiendo cosas muy buenas sin necesidad de hacer ningún daño”, sintetiza.

Ha probado pollo y le ha gustado. Pero cree que no basta con que algo esté bueno para comérselo. “Me gusta pensar en lo que como, pero al mismo tiempo me gusta disfrutar de lo que como. Hay un punto intermedio en el que la comida está sabrosa, es muy satisfactoria, y al mismo tiempo sorprendentemente saludable”.

La crisis de la carne de caballo no la hace sentirse reivindicada como vegetariana. “No, no me siento reivindicada, más bien me siento enfadada, porque siempre es el mismo problema: la explicación aparentemente es que la carne de caballo es más barata y hay menos controles sobre su producción. Es bastante deprimente. Para mí es la prueba de que es un problema fuera de control”.