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'IN MEMORIAM'

Jaume Josa, el sabio en Madrid

El científico catalán dejó huella en la capital por su espléndido quehacer

Ayer, este mismo diario publicaba el obituario de Jaume Josa i Lladró (nacido el 7 de enero de 1945 en Barcelona y fallecido el pasado 21 de octubre en la misma ciudad) firmado por Vicenç Altaió, en el que se recordaban algunas de las múltiples facetas de este “gran sabio convertido en ameno divulgador de la historia de la ciencia y amigo de artistas y toreros”. Añoraba Barcelona cuando se encontraba en Madrid y Madrid cuando estaba allá. En Madrid, precisamente, dejó huellas de su espléndido quehacer.

Entre 1984 y 1989 estuvo al frente del Servicio de Publicaciones del Centro Superior de Investigación Científica (CSIC), los años de mayor actividad. Desde el mismo momento de hacerse cargo del Servicio puso verdadero empeño en rescatar algunos fondos de la Junta para Ampliación de Estudios (tal el facsímil de la revista Residencia), lanzar nuevas colecciones (Nuevas tendencias y Estudios sobre la Ciencia son solo dos ejemplos) y acercar al ciudadano la labor editorial de la institución, con continuas ediciones de catálogos con sus fondos y mejoras en las librerías del CSIC.

Durante cinco años dirigió el Servicio de Publicaciones del CSIC

Pero su actividad no se circunscribió solo al trabajo propiamente editorial en el centro. En su despacho de la calle Vitruvio 8 se llevaron a cabo innumerables reuniones para confeccionar las voces españolas del Dictionnaire du Darwinisme et de l’evolution, que, dirigido por Patrick Tort, vería la luz en 1996, así como para preparar la exposición La Historia natural ilustrada. Siglos XVIII y XIX que, con fondos mayoritariamente suyos, se celebró en el Real Jardín Botánico en 1988 y el consiguiente catálogo, primorosamente editado.

Con objeto de integrarse al máximo en la vida cultural madrileña, vivió un tiempo en la Residencia de Estudiantes y, más tarde, en el número 17 de la calle de Recoletos, precisamente en la casa donde transcurrieron los últimos años de vida de Ramón Campoamor, casi en frente de la calle de Villalar, muy cerca de donde viviera Enrique Godínez, el primer traductor de El origen de las especies al castellano. Precisamente en estos años madrileños llevó a cabo, para Espasa-Calpe, la edición de la célebre obra de Darwin, que hoy día se toma de referencia. Todo ello sin abandonar sus clases de Historia de la Biología en la Universidad de Barcelona, que impartía los lunes a primera hora y los sábados.

Antes y después de estos años dorados encontramos muchos otros rastros de su actividad generosa, en pro del fomento de la cultura científica, en Madrid. Sin duda destacan la presentación de la revista Mundo Científico, de la que fue verdadero artífice y su director (1981), y la realización de varias exposiciones, dos muy recientes sobre temas darwinistas en el Museo Nacional de Ciencias Naturales (2009). Formó parte del Patronato de la Biblioteca Nacional e, incluso, la empresa privada recurrió a él para la puesta en marcha del Museo de la Ciencia Cosmocaixa en Alcobendas (2000).

En Madrid no solo dejó testimonio de su sabiduría, también de su compromiso y su amistad. Muchas gracias, Jaume.

Alberto Gomis es catedrático de Historia de la Ciencia en la Universidad de Alcalá.