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Marcha contra el aborto en Madrid

Bajo el lema 'Por el derecho a vivir, aborto cero', se celebra la tercera "Marcha por la vida" en 101 ciudades españolas. Las organizaciones conservadoras exigen la supresión de la ley del aborto

Más de un millar de personas, mayoritariamente familias, participaron en la III Marcha por la Vida en Madrid
Más de un millar de personas, mayoritariamente familias, participaron en la III Marcha por la Vida en Madrid EFE

A las doce en punto de la mañana, como suele ser habitual en estas marchas, ha comenzado en 101 ciudades de España la manifestación convocada por la organización Derecho a Vivir. A la cita madrileña, que ha discurrido entre la Puerta del Sol y la Puerta de Alcalá, han acudido alrededor de millar de familias exigiendo al Gobierno que derogue la ley del aborto y promueva una legislación que defienda 'el aborto cero'. A esta convocatoria se han unido ciudades de toda España  y 300 organizaciones sociales con representación en 26 países diferentes. 

Carmen  González, 64 años, ha participado en la marcha. Es madre de tres hijos y abuela. "Me perece una barbaridad que pueda existir una ley que fomente la cultura de la muerte. Es intolerable, ¿a dónde vamos a llegar?", comenta mientras se apoya en un su marido. Este no ha dudado tampoco en opinar: "La culpa es del libertinaje que hay este país, los jóvenes españoles solo piensan en esas cosas, del sexo, ya no tienen respecto por nada, ni siquiera por la vida", exclamaba muy enfadado, pidiendo que sus palabras quedasen claras.

La actual ley del aborto permite interrumpir el embarazo hasta la semana 14 de gestación sin dar explicaciones y a partir de ahí lo permite si existe riesgo para la salud de la madre (hasta la semana 22) o si el feto padece anomalías graves o incurables (sin plazo). Desde que se aprobó en 1985 la ley del aborto en España, según estas asociaciones, que se han erigido a sí mismas como defensoras del derecho a la vida  "más de un millón y medio de bebés han muerto". "Queremos pedirle al Gobierno que lleve a cabo una reforma profunda y urgente de la actual ley, que acabe con un sistema de plazos y cumpla su promesa electoral", declaraba desde la plataforma que se había dispuesto para la ocasión en la Plaza de Cibeles, Gádor Joya, portavoz de Derecho a Vivir.

"Muy bien, muy bien dicho", comentaban algunas de los asistentes. Entre ellos, se encontraba Rosa Fresno, de 78 años. "De verdad, que se pongan de acuerdo unos y otros. Que se pongan a trabajar en lo que importante, ¿si no hay niños, quién nos va a sacar de la crisis?", preguntaba esta anciana alzando los hombros.

Mientras avanzaba la manifestación se creaban pequeños corrillos de familias, amigos y voluntarios. La mayoría  discutían sobre la legalización del aborto. María Paula Peruche, 48 años, lo tenía muy claro "es inadmisible que las chicas puedan abortar sin el permiso de los padres, es un crimen total. Hay que derogar la ley del PSOE", afirmaba con rotundidad. "Esos", refiriéndose al partido socialista, "solo han fomentando la Ley Aído, y que nadie se engañe es la cultura de la muerte", decía otro.

A su lado un grupo de chicas jóvenes los escuchaba atentamente. Algunas no mostraban estar del todo de acuerdo. Ana Celaya, de 18 años y estudiante de derecho en la Universidad San Pablo CEU, era una de ellas. "Estoy en contra del aborto. Pero reconozco que no en todos los casos. Si la madre o el bebé pueden sufrir algún daño pues está claro. Lo mismo si es una mujer violada...entiendo que no lo quiera, pero debería darlo en adopción antes", afirmaba junto a sus amigas que asiente con la cabeza.

Casi finalizada la marcha en la Puerta de Alcalá, algunos manifestantes se apeaban en las aceras para escuchar los discursos entre globos rojos con corazones de las diferentes organizaciones, incluido unos azules del diario La Razón. Entre ellos los grupos que esperaban pacientemente los mitines, estaban unos treintañeros, discutiendo acaloradamente sobre el tema del aborto. De todos, Luis era el que más destacaba, no solo por defender el derecho de la mujer a decidir sobre su embarazo, sino por su melena larga y su vestimenta. Era el único de todos sus amigos que vestía pantalones anchos y zapatillas de deporte, frente a las camisas dentro de los pantalones chinos que lucían el resto.

Cerca de la una y media de la tarde comenzaron los discursos. Primero se le dio la palabra a Gádor Joya, portavoz de Derecho a Vivir; seguido de Leonor Tamayo, portavoz de profesionales de la ética, y Jesús Poveda, presidente de Provida Madrid. Los tres defendieron a atacaron el aborto y abogaron por la protección de las mujeres embarazadas y la defensa de "aquellos niños triturados al amparo de la legalidad".

Pasadas las dos de la tarde, la manifestación se disolvía. Unos buscaban una terraza donde poder tomarse el aperitivo y otros se confundían con la enorme cola que se formaba delante de la embajada venezolana. Muchos de estos ciudadanos llevaban desde primera hora de la mañana para ejercer su derecho a voto y elegir, hoy, el futuro presidente de Venezuela.

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