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El objetivo es “incrementar el número de alumnos en FP”

Lo que el Gobierno ofrece como “atender a los talentos distintos” es visto por la oposición y los sindicatos como un intento de separar al alumnado más difícil

Una y otra vez repitió este viernes el ministro de Educación, José Ignacio Wert, que la reforma que defiende busca aumentar la igualdad de oportunidades, así como mejorar nivel educativo de la población tanto como mejorar la empleabilidad de los jóvenes (también insistió en ello la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría). Salía de ese modo, por la vía de la reiteración, al paso de las constantes críticas que despierta la reforma en distintos sectores, sobre todo de la izquierda. Acusan a la reforma de no querer tanto “luchar contra el fracaso como certificarlo y servirse de él para legitimar un sistema que segregue a los alumnos y produzca y reproduzca las desigualdades sociales”, escribía hace unos días en su blog el catedrático de Sociología de la Complutense Mariano Fernández Enguita.

El ministro Wert se defendió asegurando que no hay mayor desigualdad que dejar en la cuneta a ese 26,5% de jóvenes de 18 a 24 años que abandonan el sistema después de la educación obligatoria. Así, uno de los principales objetivos de los cambios, dijo, es “incrementar el número de alumnos en formación profesional de grado medio” y, en menor medida, superior, se entiende, con esos jóvenes que ya no se irán a engrosar las listas de abandono temprano.

Mientras sindicatos como CC OO y UGT, y partidos de la oposición como IU y el PSOE, se quejan de la falta de diálogo (en contra de lo que sostiene el ministerio) y consideran que, lejos de acabar con el abandono y mejorar los resultados, estos empeorarán con las evaluaciones externas y las reválidas (la de bachillerato sustituirá a la Selectividad), y con la especialización de centros que podrían acabar creando guetos, aseguran. También con los itinerarios más tempranos: en 4º de ESO, hacia FP o bachillerato; a los 15 años, con la nueva FP básica (no dará acceso directo a la FP de grado medio como decía la ley de economía sostenible) y a los 13 con programas de mejora del aprendizaje.

Es decir, lo que el Gobierno ofrece como “atender a los talentos distintos” de cada alumno, los opositores lo ven como un intento de separar al alumnado más difícil y dirigirle rápidamente a la FP. El profesor de Economía de la Universidad de Oviedo Florentino Felgueroso respalda la diferenciación de itinerarios antes de los 16 años porque la FP puede atraer mejor a los alumnos desmotivados. Sin embargo, Enguita señala la mayor parte de Europa eligió el camino contrario hace muchos años porque “una selección tan temprana era injusta, pues sobraba evidencia —como hoy— de que condenaba a los alumnos de familias en desventaja; ineficaz, pues privaba a la sociedad de una reserva de talento, e ineficiente, pues seleccionaba mal, cerrando el paso a niños capaces pero pobres y viceversa”.

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