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RAFAEL RODRÍGUEZ

“La Iglesia nunca arrimó el hombro”

El alcalde de Amoeiro, Rafael Rodríguez
El alcalde de Amoeiro, Rafael Rodríguez

En Amoeiro (Ourense) no hay tópico que valga. En este pueblo de 2.500 habitantes, la Iglesia se ha topado con el alcalde y no a la inversa. Rafael Rodríguez (PSdG-PSOE) ha dado la vuelta al refranero y encabeza la primera petición formal para el cobro del IBI por aquellas propiedades eclesiásticas que no están exentas ni en el Concordato de 1979, ni en la Ley de Mecenazgo. “Aquí no se pide nada extravagante. Que paguen como cualquier ciudadano paga sus impuestos”, dice el regidor.

No es una ocurrencia. No se levantó una mañana y decidió alzarse contra la curia. Rodríguez, licenciado en Psicología y profesor universitario, estudió concienzudamente la legislación y ha decidido aplicarla literalmente. “Lo raro es que no se hubiese hecho antes porque está recogido en la legislación. Estos privilegios sí se pueden tocar”. Las críticas no tardaron. Párrocos del entorno y representantes de la oposición cargaron contra él por hacer política para salir en los medios. Y, claro, se defiende: “No tiene nada que ver con una cuestión política sino de justicia. Necesitamos dinero y todos tenemos que arrimar el hombro. Y con más razón la Iglesia, que no lo ha hecho nunca”.

En marzo reclamó por la vía administrativa el pago de recibos de 2010 y 2011. Casi todo son fincas sin uso cuyo valor rondaba los 100 euros, pero tras una revisión catastral suman 2.500 euros. “Y eso que en Amoeiro solo tenemos fincas en desuso. En otras localidades podrían cobrar por inmuebles que no están exentos”, recuerda el alcalde. Sumando las penalizaciones por atrasos, las arcas municipales ingresarán 3.000 euros.

Pero los representantes terrenales de Dios quieren evitar el pago. Hace cinco meses que la vicaría económica del obispado de Ourense recibió la solicitud de Amoeiro. “El 1 de marzo pasamos los recibos y por la misma vía respondieron que no pagarán, acogiéndose a leyes que no les amparan”, explica. Lo divino se vuelve terrenal y la curia quiere esquivar el impuesto argumentando que es nulo de pleno derecho por no haber sido notificado antes y porque las fincas están exentas al estar adscritas a casas rectorales. Aquí no hay milagro y también recurren a una resolución de la Dirección General de Tributos del Ministerio de Hacienda que les exime.

Rafael Rodríguez calcula que con los impuestos de la Iglesia, Amoeiro recaudaría 3.000 euros.

“Son fincas rústicas y urbanas que no están exentas. No lo pone ninguna ley, ningún acuerdo. De ninguna manera”, recalca Rodríguez. Por eso emitió un decreto que desestima esas alegaciones. “El obispado tiene hasta el 25 de julio para pagar. De no hacerlo, pueden acudir a un pleito contencioso-administrativo donde decidirá un juez”.

En Amoeiro no hay justicia divina que valga. Rodríguez no se amedrenta. “El último paso será la vía ejecutiva, como con cualquier ciudadano”. Y eso significa el embargo. “Si no pagan me voy a las cuentas y bienes del obispado y embargo. Todos somos contribuyentes y la Iglesia debe cumplir”. Sabe que ese dinero puede ayudar. “Los Ayuntamientos tenemos que atender labores sociales y necesitamos financiación. El IBI es una forma fantástica de encontrarla”. No le vale la excusa de que parte de este dinero va a Cáritas, “porque se financia por el Estado”.

“Las Administraciones no dependemos de la opinión popular. Dependemos de las normas”, recuerda. Tiene claro que no pide impuestos por lugares de culto, residencias de sacerdotes, locales parroquiales, seminarios o conventos, que sí están exentos. Aunque quiere ir más allá con las casas rectorales abandonadas. “Hemos enviado los recibos de la basura. Si contestan que no hay nadie habitándolas, no podrán alegar que son residencias del clero, así que deberán pagar el IBI y también la basura”. Ahora también piensa en pedir la contribución. A finales de julio se acaba el plazo para que el obispado pague. El alcalde espera impaciente. “Es poco dinero, pero seguro que sirve como gesto para que otros se animen”.

PABLO TABOADA