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El desigual reciclaje electrónico

La recogida de pilas usadas bate récord en 2011 con 3.031 toneladas

La recesión afecta negativamente a la recuperación de los residuos electrónicos

Un operario manipula pilas en la planta de recogida, tratamiento y reciclaje de residuos eléctricos de la empresa Recilec, en la localidad granadina de Loja. Ampliar foto
Un operario manipula pilas en la planta de recogida, tratamiento y reciclaje de residuos eléctricos de la empresa Recilec, en la localidad granadina de Loja.

El reciclaje de pilas en España va viento en popa y alcanza una ratio de más del 75% de las usadas. Si la Ley marca que debían recogerse un 25% de las pilas y baterías vendidas en 2011, en nuestro país hemos llegado ya al 34%. Esto supone que el pasado año se retiraron 3.031 toneladas de pilas, un 21% más que en 2010. Las campañas de concienciación y lo accesible de los puntos de recogida son las claves de estas buenas cifras. Así lo asegura José Pérez, consejero delegado de Recyclia, la fundación que reúne a Ecopilas, Ecoasimelec, Ecofimática y Tragamóvil, en la presentación de los datos del pasado año.

Y hay comunidades que superan con creces la media, sobrepasando incluso el 50%, como Navarra y Aragón, y varias por encima del 40% como Galicia, País Vasco, Castilla-La Mancha, Extremadura y Asturias.

Navarra y Aragón superan con creces el 50% en el reciclaje de pilas usadas

No sólo se retiran las pilas que se utilizan en los hogares, las clásicas o las de botón, con las que funcionan los aparatos de uso cotidiano. “También llevan pilas, en este caso industriales, las locomotoras del Ave, los submarinos de la Armada. Hasta el Pirulí de RTVE tiene una base de pilas por si se va la luz”, comenta José Pérez. “Lo importante para que puedan ser recicladas no es tanto el tamaño, sino la composición. Lo que nosotros no gestionamos son las baterías de coches, que tienen otros componentes”.

En la actualidad existen 22.000 puntos de recogida de pilas en toda España. “Hemos hecho un gran esfuerzo para facilitar a la población el que pueda deshacerse de las baterías usadas con comodidad. Hemos desplegado nuevas redes de recogida y hemos hecho convenios con otras existentes. Tenemos acuerdos con Comunidades Autónomas, Ayuntamientos y prácticamente con la totalidad de grandes superficies y centros comerciales”, indica el consejero delegado de Recyclia. En dos años, la recogida de pilas tiene que llegar al 50%.

Resultados menos prometedores tiene el reciclaje de aparatos eléctricos y electrónicos (teléfonos móviles, ordenadores, periféricos...). “Ahí estamos teniendo problemas varios”, reconoce José Pérez. “Por una parte, la crisis económica ha hecho que la gente alargue la vida útil de los dispositivos y las ventas de material ofimático y de electrónica de consumo han caído un 12% en 2011, según los datos del Ministerio de Industria. Y por otra, la recesión hace que incluso la chatarra tenga valor”, explica Pérez.

El consejero delegado de Recyclia asegura que ven con preocupación cómo se despiezan los aparatos para vender los componentes, “y lo que no tiene valor se tira a la basura, al vertedero o al mar, sin tener en cuenta que son materiales contaminantes”.

La crisis hace que se despiecen los aparatos para vender los componente

La directiva europea marca un objetivo de cuatro kilos por habitante y año en el reciclaje o la reutilización de los aparatos electrónicos, “pero hay mucha picaresca”, avisa Pérez. “Hay gente muy seria, ONG que están trabajando muy bien, pero hay personas sin escrúpulos que están convirtiendo el tercer mundo en un basurero”, denuncia.

A pesar de todo, Ecofimática y Ecoasimelec reciclaron 14.000 toneladas de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos en 2011. Y Tragamóvil recogió el año pasado 789 toneladas de teléfonos y periféricos en desuso, más de cinco millones de equipos. Por ello, José Pérez no duda en calificar los resultados de “positivos” y señalar una “mayor conciencia medioambiental de fabricantes, distribuidores y ciudadanos”.

Así como se ha facilitado enormemente la recogida de pilas para el usuario, el consejero delegado de Recyclia reconoce que en el caso de los aparatos eléctricos y electrónicos esto es aún una asinatura pendiente. “Hay que darle una revisión total al tema de los puntos limpios, pero éstos dependen de los Ayuntamientos. Somos conscientes de la dificultas del usuario para encontrar un punto limpio cercano a su domicilio. También sabemos que al tirar los dispositivos en un contenedor, desde arriba, se dificulta mucho su posterior tratamiento”, enumera. Recyclia va a poner en marcha una prueba piloto en Navarra, Granada y Extremadura, con un contenedor grande común para pequeños aparatos, luminarias fluorescentes y pilas. Quizá así suba de manera considerable la recuperación de estos residuos contaminantes.