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ANÁLISIS

La autonomía es un derecho

El estudio de la Obra Social de La Caixa pone cifras a algo que todos sabemos y sufrimos: la disparatada cifra de paro entre los jóvenes españoles. Y una consecuencia inmediata es que casi siete de cada diez españoles de entre 20 y 29 años vive con sus padres.

La autonomía es un derecho inalienable de los seres humanos. Todos nacemos tan inmaduros que no seríamos viables, como meros organismos biológicos, si no tuviéramos junto a nosotros a adultos que nos alimentan, regulan nuestra temperatura, cuidan de nuestra higiene, interactúan con nosotros, nos hablan, nos miran, etcétera. Es decir, nos quieren. Pero la vida de cualquier ser humano no puede ser el mantenimiento de esa dependencia que permite nuestra supervivencia en el inicio de la vida. Tenemos una larga infancia y adolescencia, superior a la de cualquier otra especie, que nos permite adquirir los complejos conocimientos que exige mantener el medio en el que vivimos. Pero el objetivo es alcanzar la autonomía a la que tenemos derecho como individuos. Autonomía motriz, autonomía intelectual, autonomía moral, etcétera, en las que se fundan nuestros derechos inalienables como ciudadanos.

Las cifras de dependencia familiar son una descripción de la imposibilidad de encontrar un trabajo, de tener una vivienda propia, de formar una familia, etcétera. Son limitaciones muy graves a derechos fundamentales. Lo que la Constitución reconoce en el artículo 12, en el que se establece la mayoría de edad a los 18 años, lo niega la situación concreta en la que vive casi el 70% de los jóvenes españoles. Lo que recoge como derecho el artículo 35 está siendo negado a más de la mitad de esos jóvenes. Los principios rectores de la política social y económica que recoge la Constitución brillan por su ausencia en nuestros días.

Nadie tiene una fórmula mágica para cambiar la situación en 24 horas. Pero sí es necesario que todos tomemos conciencia de la gravedad del problema. Cuando toda una generación, mejor preparada que ninguna anterior, se siente atada a la dependencia que caracteriza la infancia, cuando percibe que la sociedad en que vive le impide ser y actuar como individuo adulto, el horizonte de todos se oscurece gravemente. El problema de los jóvenes es nuestro problema. Y cuanto antes lo percibamos así, antes buscaremos solución a una situación que compromete gravemente el derecho a ser adultos de nuestros hijos, nuestros alumnos, nuestros vecinos.

Josetxu Linaza es catedrático de Psicología Evolutiva de la Universidad Autónoma de Madrid.