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El informe PISA evaluará también la destreza económica de los alumnos

Los jóvenes no están listos para tomar decisiones financieras, dice una experta

La educación financiera es esencial, según la OCDE (Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico), desde la infancia. Por eso, el informe PISA, que evalúa el nivel educativo de los escolares de 64 países del mundo en matemáticas, ciencias y comprensión lectora, incluirá este año cuestiones relacionadas con las finanzas. “En la OCDE hemos detectado que los jóvenes tienen muy pocos conocimientos en este terreno y es un problema, porque en el futuro se enfrentarán a un contexto económico muy complejo, tendrán que tomar decisiones para las que no están preparados”, asegura Flore Anne Messy, responsable del proyecto de educación financiera de esta institución.

España está entre los 18 países que, además del resto del examen Pisa, medirá este tipo de habilidades de sus pupilos. “Esperamos que los resultados no serán buenos”, comenta la experta, que estuvo la semana pasada en Madrid en unos talleres de educación financiera organizados por el BBVA. La OCDE, continúa Messy, quiere descubrir cuáles son las carencias para impulsar las medidas adecuadas, que pasan, asegura, por una buena enseñanza de temas financieros en los colegios. Con ella, podría evitarse el analfabetismo económico que han detectado en muchos adultos. “Hay grandes lagunas, hay personas que no entienden conceptos básicos, como el interés bancario, fundamental para contratar un préstamo o ahorrar a largo plazo”.

¿Por qué no se ha abordado hasta ahora esta cuestión? “Creo que la crisis ha dado visibilidad a esta preocupación”, dice. Para la OCDE, la educación financiera debe incluirse en los programas escolares desde edades tempranas para que se adquirieran “hábitos y comportamiento adecuados”, dice Messy. “Y no solo para cuando sean adultos y se hipotequen. Ahora, desde muy jóvenes tienen acceso a productos financieros —a través del móvil o Internet pueden hacer compras— y no tienen herramientas para tomar las decisiones adecuadas”. Y debe ser la escuela la que les enseñe a tomarlas: “Los padres con un nivel bajo de formación económica están en peores condiciones de transmitir ese saber a sus hijos. La escuela permite que todos los estudiantes adquieran el mismo nivel de conocimientos financieros”.

El informe PISA revelará qué saben sobre finanzas los escolares de 15 años. Para ello, se les preguntará desde cómo y dónde acceden al dinero, hasta si hablan de economía con sus padres. El formato será tipo test, como en el resto de las pruebas PISA. El cuestionario se dividirá en cuatro bloques. El primero versará sobre lo monetario: el dinero y cómo operar con él. El segundo medirá la capacidad de planificación económica a largo plazo. El tercero evaluará los conocimientos de los estudiantes sobre los riesgos y beneficios de las operaciones financieras. Y en el último se les interrogará sobre el panorama económico en general, para ver si conocen sus derechos, deberes y posibilidades en el contexto actual.

A la espera de los resultados de esa prueba, que se conocerán en 2013, Messy adelanta alguna idea de cómo debería ser esa educación financiera. “Conocemos experiencias de éxito. Por ejemplo, si combinamos las matemáticas con ejercicios prácticos económicos, conseguimos que las matemáticas tengan un contexto concreto y los alumnos disfrutan más”. La hora de las ecuaciones y los números podría transformarse en una clase de finanzas si los chavales tuvieran que planificar la creación y la gestión de una empresa ficticia.

Messy no cree que una mayor educación financiera de la sociedad hubiera evitado la crisis. “Eso sería culpar a los usuarios de lo que está pasando”. Pero reconoce que se habrían “limitado las consecuencias”. Sobre todo, apunta la representante de la OCDE, se habrían evitado algunas situaciones individuales dramáticas. ¿No deberían haber hecho esa labor pedagógica los bancos? Messy considera que no. “El principal papel de las entidades financieras no es enseñar, es bueno si lo hacen, pero su actividad es comercial. Lo que sí les pedimos es que sean honestas y den información transparente a sus clientes sobre sus productos”. Además, la experta piensa que a los bancos no les interesa la desinformación del usuario y que una mayor formación abrirá el mercado a las entidades. “Es cierto que las personas serán más exigentes, pero también mejores clientes”, asegura.