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Artur Mas: “Estamos donde estábamos y no nos moveremos”

La mayoría de partidos catalanes celebran que el auto legitime la inmersión

El Gobierno de Artur Mas siempre ha recalcado, desde que asumió el poder en 2010, que hay unas “líneas rojas” que no piensa cruzar. Y una de ellas es la inmersión lingüística, que goza de un abrumador apoyo del arco parlamentario catalán porque ha contribuido a cohesionar la sociedad catalana y a no partirla en dos en razón de la lengua. “Estamos donde estábamos y no nos moveremos”, proclamó Mas. Todos los partidos catalanes han celebrado la resolución del Tribunal Superior de Justicia (TSJC) salvo dos: el PP, socio de CiU, en materia económica, y Ciutadans. Las dos formaciones, partidarias del bilingüismo, objetaron que el auto sólo se refiere al caso de una familia sin entrar a discutir la inmersión y que al final será el Tribunal Supremo el que decida. En las antípodas, el colectivo Escola en català lanzó el mismo mensaje y la red Som escola (Somos escuela) avisó que el auto “no es tranquilizador”.

Pese a las sombras que observan los dos grupos, la consejera de Educación, Irene Rigau, interpretó que el auto “más que una victoria, es un reconocimiento del modelo, que no se cuestiona”. Según su opinión, preserva el sistema que ya contempla la atención personalizada en castellano a quien lo demande aunque, eso si, de forma temporal. “De forma permanente, sobrepasaría la normalidad”, avisó. “Si hace falta afinar alguna cosita se hará pero la resolución no altera el modelo en su conjunto”, agregó Mas tras acudir a un acto de homenaje de la Mujer Trabajadora. Partidario a ultranza de la inmersión, Mas anunció un mayor compromiso de defensa del catalán porque dijo que está en inferioridad de condiciones respecto al castellano.

El PP sostiene que el Tribunal Supremo juzgará el modelo educativo actual

Frente a esta visión optimista, el PP advirtió que ni de lejos el auto garantiza la inmersión. Es más: los populares creen que el recurso interpuesto por Convivencia Cívica ante el Supremo despejará el camino del bilingüismo. La popular Alicia Sánchez-Camacho, que se sumó hace un año a una campaña en favor del bilingüismo para que su hijo fuera educado en los dos idiomas, delegó su valoración en el diputado Santi Rodríguez. “La resolución reconoce el derecho de los ciudadanos a recibir la educación en castellano. No pedimos segregar: pedimos que en un aula se puedan hablar las dos lenguas”, afirmó ante la acusación de los socialistas que imputan al PP la voluntad de crear una doble red educativa. En la misma línea que el PP, Albert Rivera, de Ciutadans, presagió que el Supremo dirá lo mismo que el Constitucional: que el castellano y el catalán deben ser lenguas vehiculares.

CiU mantiene unas frías relaciones con los socialistas desde que tiene como socio al PP. Pero en la materia de la lengua van de la mano porque el PSC considera como propia la inmersión. “Llevamos 30 años de paz lingüística notable. Todos los niños y niñas acaban el colegio hablando y escribiendo en los dos idiomas”, aseguró el socialista Daniel Font. El PSC instó a Mas a dar explicaciones por la posición del PP en este punto. Y el ecosocialista Joan Herrera (ICV-EUiA) hizo lo propio: reclamó a Mas que garantice que el “PP no lo rompa todo”. Herrera acogió el auto con satisfacción pero subrayó que contiene una “mala noticia”. “Se consolida el conflicto y la brecha sigue abierta. Estamos donde estamos”, dijo con sarcasmo utilizando las mismas palabras que Mas, “por culpa del PP, que juega con la convivencia del país". La plataforma Som Escola, que agrupa treinta entidades culturales, cívicas y sindicales, vio luces y sombras en el auto: creen que refuerza el modelo —"Hay líneas rojas que nadie se atreve a traspasar— pero avisan que supone "una cuña de desestabilización de la escuela catalana".