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La ONU pide a los países desarrollados que no reduzcan las ayudas para combatir el sida

Alemania y Dinamarca han decidido frenar sus donaciones a China al descubrir que algunas se han desperdiciado

El director ejecutivo del Programa Conjunto de Naciones Unidas sobre el VIH/Sida (ONUSIDA), Michel Sidibé, asegura que no se deben recortar las ayudas destinadas a combatir el sida en China pese a que éste país haya pasado a ser la segunda economía mundial. Esta declaración de Sidibé se ha producido en el marco de la reunión de ministros de Sanidad de países emergentes, después de que varias ONG hayan denunciado una mayor dificultad para recaudar fondos procedentes de países desarrollados.

El gigante asiático ha recibido 947 millones de dólares (unos 674 millones de euros) del Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria, de los cuales 369 millones (262 millones de euros) se destinaron para combatir el sida. Sin embargo, algunos países como Alemania o Dinamarca han decidido frenar temporalmente estos pagos al descubrir que algunas donaciones se habían desperdiciado. Los donantes se quejan también de los estrictos controles que mantiene el Gobierno chino sobre las ONG destinadas a la lucha contra esta enfermedad, pero Sidibé asegura que sería un "gran error" reducir las ayudas, ya que en 2009 se registraron en China 740.000 nuevos casos de VIH y 105.000 que ya habían desarrollado sida.

El sida se convirtió en un problema importante en China en la década de 1990, cuando cientos de miles de agricultores pobres de la provincia rural de Henan se infectaron por la venta ilegal de sangre, si bien actualmente la transmisión del virus en el país asiático se produce por vía sexual. Aunque el Gobierno tardó en reconocer la amenaza de la enfermedad, desde que lo hizo aumentó sus esfuerzos, destinando más dinero a programas de prevención, lanzando medidas para el acceso universal de los pacientes a los fármacos antirretrovirales que contienen el virus e introduciendo políticas para limitar la discriminación. Sin embargo, China también ha perseguido mucho a los activistas que defienden los derechos de las personas con sida. Es el caso de Hu Jia, defensor de las víctimas rurales del sida, que fue liberado en junio tras pasar tres años y medio en prisión por cargos de subversión.

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