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Rebelión en las granjas

Once ecologistas han sido detenidos tras soltar animales en varias explotaciones agrarias de España

La granja compostelana Visones Berla perdió 20.000 animales en noviembre de 2007, después de una suelta presuntamente intencionada. Aquel incidente tenía sus antecedentes en julio de 2005, cuando el Frente de Liberación Animal reivindicó mediante unas pintadas en la explotación la liberación de la mayoría de los 35.000 visones de la granja. Esta fue la espoleta de una reacción en cadena, que ha producido sueltas intencionadas en criaderos de visones de todo el país. A raíz de estas acciones, la Guardia Civil puso en marcha una operación contra el 'ecoterrorismo' en varias comunidades autónomas que se ha saldado hoy con la detención de once personas vinculadas a movimientos ecologistas.

Los activistas fueron arrestados tras el registro de sus domicilios en Madrid, Asturias, Vizcaya y en Galicia. Según informa el Tribunal Superior de Xustiza, está previsto que pasen a disposición del Juzgado de Instrucción número 2 de Santiago en las próximas horas, pero se descarta que sea este miércoles. Se les imputan delitos contra el medio ambiente, desorden público y asociación ilícita, según han confirmado las organizaciones Igualdad Animal y Equanimal. Ambos colectivos consideran que estas detenciones suponen "un claro ataque de esta industria, contra los defensores de los animales, por poner de relieve los horrores de una práctica, en la que están implícitos los gaseamientos, mutilaciones o el sufrimiento originado por la falta de libertad de los visones en las granjas peleteras".

Las dos organizaciones ecologistas se desvinculan de estas sueltas de visones, pero no las condenan, ya que consideran que su deber es defender los intereses de los animales y "ninguno de los visones utilizados en la peletería merece el destino de vivir y morir en las granjas de este país", ha declarado un portavoz. En contrapunto, el colectivo de criadores de visiones en Galicia ha alertado de que la liberación de estos animales ocasiona importantes daños a los propietarios de las granjas y al propio ecosistema medioambiental.