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La corrupción mata más que la pobreza en caso de terremoto

Un estudio americano publicado en 'Macmillan' asegura que el 83% de los fallecidos en los terremotos son debidos a la mala construcción de los edificios y su consiguiente derrumbe

En el primer aniversario del devastador terremoto de Haití, dos investigadores, Nicholas Anbraseys y Roger Bilham han calculado que el 83 por ciento de los fallecidos por derrumbes de edificios durante un terremoto, en los últimos 30 años, se han producido en países corruptos.

Según el estudio, la astronómica cifra de muertos que se dio el año pasado en Haití comparada con la ausencia de ninguna fatalidad en Nueva Zelanda con un terremoto de la misma magnitud, un 7 en la escala Richter, recordó el hecho de que construir edificio débiles es una de los causantes de convertir un simple terremoto en una gran desgracia.

La resistencia de estos edificios depende de un gobierno responsable, muchas veces afectado por un submundo de corrupción o pobreza que lleva al uso indebido de malos materiales o métodos de ensamblaje y una incorrecta localización de los mismos. Es un efecto difícil de separar ya que normalmente las sociedades más pobres son las más corruptas.

Para tratar de aislar estas influencias, los investigadores calcularon la correlación entre la corrupción nacional y la renta per cápita de la población. Y descubrieron que muchos países son más corruptos de lo esperado y es en estos estados donde el 83% de las muertes por terremoto han ocurrido. La industria de la construcción mueve 7,5 trillones de dólares anualmente y es una de las corruptas de la economía global. En forma de sobornos, licencias de edificación sospechosa etc.

Subrayan que en la última década una media de 60.000 personas fallecen por fenómenos naturales en el mundo y que esto se podría evitar si se utilizarán materiales resistentes a la hora de construir. La medida usada en el estudio se refiere a un índice de percepción de corrupción (CPI) elaborado en Berlín en 1995. Su cálculo se obtiene de la evaluación mediante 13 encuestas dirigidas a distintas instituciones del país en un periodo de dos años. Un CPI de 0 indica que el estado es altamente corrupto y nada transparente, un 10, lo contrario, no hay corrupción y sí un alta transparencia. Haití, según este índice obtendría un -1, en cambio Nueva Zelanda un 10.

Denominan como anecdótico la relación entre las dos variables, corrupción y fallecidos, y señalan a Haití e Irán como predispuestos a la fatalidad y concluyen con una denuncia clara: "si la corrupción despareciera, daría igual. Muchos edificios construidos bajo estos términos siguen en pie todavía, por lo que la correcta inspección de los fondos en los países desvastados es fundamental. Construir mal es un asesinato en potencia".