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Extender la asistencia profesional a los hogares generaría 12.000 empleos

Los expertos critican que no se está supervisando la atención doméstica que reciben los dependientes

Las ayudas que presta la Ley de Dependencia están muy desequilibradas: por cada cuatro que se conceden para que un familiar cuide del anciano en casa, se otorga una para cuidados profesionales. Si la tendencia sigue así hay dos problemas a tener en cuenta: no se creará el empleo que se preveía con esta ley, ni, por ahora, se está supervisando que el anciano esté bien cuidado en su hogar. Pero si un profesional de la ayuda a domicilio visitara estas casas solo dos horas cada 15 días "se generarían 12.000 puestos de trabajo repartido por toda España y se controlaría que el servicio que se presta es el adecuado", dice Gustavo García Herrero, de la Asociación Estatal de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales. Esta organización ha redactado un manual sobre ayuda a domicilio, que se ha presentado en Ciudad Real, en el marco de una feria sobre la discapacidad, Capacitalia.

La propuesta de la asociación, consensuada con la patronal del sector va aún más allá, porque plantea que todas las ayudas que se concedan para el familiar que cuida tengan que vincularse preceptivamente a ciertos servicios profesionalizados, es decir, la visita de estos auxiliares o bien algunas horas en un centro de día, por ejemplo. Pero estas ayudas no son compatibles aún en todas las comunidades.

"La visita de un auxiliar de hogar se paga a 16,5 euros la hora, como media. Nuestra propuesta es que para estos casos de dos horas cada quincena, se pague al menos 20 euros y se exija cierta especialización. Estos profesionales no solo supervisarían que el anciano esté bien cuidado, sino que explicarían cómo moverlos, cómo alimentarlos y cómo ir readaptando los cuidados a medida que avanza la discapacidad", explica García Herrero. "Además serán sensores del sistema, de las carencias y las necesidades que se presenten; pueden avisar también si el cuidador ha perdido las facultades suficientes para seguir siéndolo, o pueden servirles de respiro y soporte emocional", añade.

Las 19 millones de horas trabajadas que se generarían "suponen apenas un incremento en el coste del sistema de un 7,5%, mientras que si solo un 10% de las ayudas al familiar pasaran a ser plazas de residencia el coste aumentaría mucho más", dice García Herrero. Este experto opina que, además del empleo que se generaría, los auxiliares de hogar podrían promocionar, cuando ahora su carrera profesional está estancada.

El cambio que supondría para la Ley de Dependencia solo es una vertiente de esta propuesta. Hay otras dos: "Estos auxiliares deben visitar también a gente que no siendo discapacitados necesitan este apoyo, familias monoparentales, por ejemplo". Y también está previsto para causas sobrevenidas, como enfermedades que incapacitan por un tiempo, accidentes, hasta que se encuentra trabajo y se necesita alguna ayuda puntual, por citar tres casos.

En España hay 371.845 personas que reciben ayuda a domicilio, un 4,8% de los mayores de 65 años. El 66% de los usuarios son mujeres y más de la mitad del total son mayores de 80 años, detalló la directora del Imserso, Purificación Causapié.