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Sorpresa solar para el clima

Las medidas del ciclo de la estrella tomadas por un satélite sugieren un efecto de calentamiento aunque disminuya la radiación

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Tres científicos que han estado analizando el último ciclo solar de 11 años han encontrado un efecto inesperado de la radiación en el calentamiento de la atmósfera terrestre. Los datos, tomados por el satélite Sim, muestran cambios del espectro de la radiación solar que pueden tener implicaciones en el clima contrarias a lo que dicta el sentido común: el aumento de la radiación de la luz visible provoca un calentamiento de la baja atmósfera terrestre aunque decrezca la radiación solar total. Los investigadores advierten de que su estudio se limita a un corto período de tiempo en un ciclo que potencialmente puede ser anómalo y que no pueden generalizar sus resultados. Pero si así fuera, si otros análisis confirmasen este efecto, sería necesario reconsiderar la influencia del ciclo solar en el clima y revisar los modelos actuales de cambio climático.

La radiación solar que llega a la Tierra aumenta y disminuye con el ciclo de 11 años, explica la revista Nature, en la que Joanna D. Haigh (Imperial College de Londres) y sus colegas presentan su trabajo. El Sim hizo mediciones durante la fase de declive (de 2004 a 2007) del último ciclo solar que mostraron una sorprendente caída pronunciada de la parte ultravioleta de la radiación solar, parcialmente compensada por un aumento de la radiación en el rango de luz visible. Dado que las diferentes longitudes de onda del espectro solar afectan de manera diferente a la estructura térmica de la atmósfera terrestre -debido en parte a las reacciones químicas del ozono estratosférico- es importante tener en cuenta esta aparente variabilidad de la radiación solar en los modelos del clima terrestre.

Lo que Haigh y sus colegas han observado es que, al hacer un análisis de simulación incorporando la fotoquímica y la transferencia radiactiva de los efectos observados por el satélite en la estratosfera, disminuyen las concentraciones de ozono por encima de los 45 kilómetros de altura a medida que la radiación solar disminuye. Esto se ha confirmado con otras mediciones independientes. Pero, además, el incremento de la radiación visible provoca un calentamiento de la baja atmósfera aunque decaiga la radiación solar.

En un comentario sobre este trabajo, publicado también en Nature, el especialista Rolando R. García señala que, si las observaciones y los análisis se confirman, habrá que reconsiderar los efectos de la variabilidad solar en la atmósfera y en el clima. Se piensa que el incremento prolongado de la actividad solar calentaría el clima, pero resulta que también sería cierto lo contrario si la variabilidad de la radiación del astro actúa como Haigh y sus colegas sugieren para el último ciclo solar. De momento los datos utilizados en el análisis corresponden a un período demasiado corto para sacar conclusiones firmes.