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Entrevista:Juan de Dios Ramírez: presidente de la Unión Romaní de España

"Vamos a llevar a Sarkozy ante los tribunales"

El presidente de la Unión Romaní española, Juan de Dios Ramírez, arremete contra la política discriminatoria del Gobierno francés y habla del caso andaluz como el ejemplo a seguir para la integración de los gitanos

"La Unión Romaní española, amparada por la Unión Romaní internacional, va a llevar ante los tribunales a Sarkozy". Esta es la intención declarada por Juan de Dios Ramírez, el presidente de la Unión Romaní de España, que explica por qué y cómo van a actuar: "Por primera vez en la historia del pueblo gitano, vamos a dejar de lamentarnos para actuar con las mismas armas con las que actúa la sociedad de los gadjès (como los gitanos llaman a los no gitanos, el equivalente de la palabra española payo). Vamos a llevar al presidente francés ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea en Luxemburgo". La decisión de la asociación que representa a los gitanos españoles llega en respuesta a la actuación del Gobierno francés, que está repatriando a centenares de romaníes (gitanos de Europa del este) sin papeles a sus países de origen.

"Andalucía es el modelo de convivencia para todos los gitanos del mundo. Una comunidad en la que no se sabe si los andaluces están agitanados o los gitanos andaluzados"

"Sarkozy representa la derecha demócrata, y cuando el ataque te viene de alguien que presume de demócrata da mucho miedo"

Según Ramírez, las actuaciones de Sarkozy son tan perniciosas que acabarán convirtiendo a Berlusconi en un benefactor de los gitanos

Ramírez está preparando la documentación para presentarla al Tribunal: "El Gobierno francés está violando uno de los pilares fundamentales de la nueva Constitución europea aprobada en Lisboa en diciembre de 2009, en la que la defensa de los derechos humanos y el respeto a las minorías constituye el fundamento". Ramírez hace referencia al artículo 1 bis que reza: "La Unión se fundamenta en los valores de respeto de la dignidad humana, libertad, democracia, igualdad, Estado de Derecho y respeto de los derechos humanos, incluidos los derechos de las personas pertenecientes a minorías".

"La nueva Constitución europea tiene poco poder en los aspectos económicos, pero sí que manda en los derechos humanos, exactamente los que Francia está incumpliendo. Ahora estoy recogiendo los testimonios. Tenemos muchos, hasta el Vaticano ha dicho que se están violando los derechos fundamentales de los romaníes", añade el representante de los gitanos españoles. Juan de Dios nació en Puerto Real (Cádiz) en 1942 y representa una de las figuras claves del mundo Rom (gitano en el idioma romaní). Fue el primer gitano en entrar como diputado en el Parlamento Europeo en 1986 y en España representó al pueblo gitano en los primeros parlamentos después del franquismo; su firma está puesta debajo de la Constitución española.

Desde que el presidente francés recrudeciera su política contra los romaníes, desalojara poblados y repatriara a Rumania y Bulgaria a muchos de ellos -el primer vuelo salió el pasado jueves 19 de agosto y habrá más hasta final de mes-, su voz ha vuelto a ser una referencia para los Rom de toda Europa. Ha llegado a decir que las actuaciones de Sarkozy son tan perniciosas que acabarán convirtiendo a Berlusconi, cuyas medidas anti-Rom en Italia levantaron una gran polvareda hace dos años, en un benefactor: "Lo que está pasando en Francia es más peligroso de lo que pasó en Italia por tres razones: Berlusconi actuó condicionado por la Liga Norte, el partido xenófobo de Italia del norte, mientras Sarkozy no tiene ningún partido filofascista a sus alrededores. Él representa la derecha demócrata, y cuando el ataque te viene de alguien que presume de demócrata da mucho miedo. En segundo lugar, estamos en un periodo de crisis, y es mucho más fácil que el sentimiento de racismo contra las minorías se propague. Y la tercera razón es que Francia es genio y figura en la defensa de los derechos humanos. Es el Estado de la revolución francesa del siglo XVIII, es el lugar donde se hizo la proclamación solemne de los derechos universales del hombre. Una estrella de igualdad, justicia y libertad y esto aumenta la gravedad de lo que está pasando".

Pero el caso francés es peculiar también por otro aspecto; para los gitanos de toda Europa, los manús de Francia eran un modelo de cómo un pueblo de etnia gitana puede integrarse en la sociedad, así que la asimilación de los romaníes en el Estado francés se podía esperar menos problemática: "El nudo de la cuestión no está vinculado ni a la procedencia nacional ni a la etnia a la que se pertenece, sino a las condiciones sociales. Los gitanos rumanos, de Albania y de los Balcanes estaban viviendo en sus países en condiciones de analfabetismo y pobreza tales como ni siquiera estábamos nosotros los gitanos españoles en las postrimerías del franquismo. Es normal que desde que cayó el telón de acero y ellos se dirigieron a los países occidentales se hayan generado problemas y rechazo en nuestras sociedades, pero esto es debido a sus condiciones sociales, no por ser gitanos, esto es fundamental entenderlo".

Hace pocos meses, en abril, en la segunda cumbre de la población gitana celebrada en Córdoba, se fijó como objetivo que la comunidad Rom fuera vista como parte de la población europea sin ningún adjetivo más. Un logro que parece estar más lejos, después de las medidas tomadas por Sarkozy: "Estamos lejos, pero menos que ayer. Para conseguir esa visión de gitaneidad que nos iguale a todos los gitanos entre nosotros mismos y luego con el resto de la sociedad, hacen falta que se den muchos supuestos. Yo señalaré tan solo uno, el más determinante: la educación. Cuando un pueblo como el nuestro padece un índice de analfabetismo cercano al 50% casi todo lo negativo es explicable".

Ramírez no escatima críticas a su propio pueblo en el momento de evaluar las razones por las que las directivas y los auspicios de los organismos internacionales están tan distantes de lo que pasa en los estados de la Unión Europea: "En muchos casos nuestra falta de decisión juega un papel fundamental, una cierta incapacidad para asumir la responsabilidad que históricamente nos ha tocado. Mientras todos los gitanos no tomemos conciencia de que hemos de ser nosotros los protagonistas de nuestro propio destino y dejemos la administración de nuestros intereses en manos ajenas, seguiremos siendo eternamente individuos dependientes de la asistencia social de nuestros protectores gadjès".

España sigue representando una excepción privilegiada. Por lo menos hasta ahora, ningún brote de racismo institucional se ha producido contra los romaníes, mientras los gitanos españoles están integrados, aunque han pagado un precio: "La mayoría de los líderes gitanos de todo el mundo tienen su mirada puesta en nosotros, que hemos pagado el precio más alto que pueda pagar un pueblo en aras de la integración: el deterioro de nuestra lengua, patrimonio común de catorce millones de gitanos en todo el mundo que pueden entenderse sin la más mínima dificultad". Pero esto no significa que la integración pase por la homologación o una forma de etnocidio cultural: "Podría exponer más de una doctrina de sociología y de antropología cultural que sostienen que la convivencia es posible sin perder tus propias señas de identidad. Pero déjeme decir una cosa: el modelo se llama Andalucía. Hablo desde un punto de vista cultural, no de reparto o de justicia social. Ese podría ser el modelo de convivencia para todos los gitanos del mundo. Una comunidad en la que no se sabe si los andaluces están agitanados o los gitanos andaluzados".

Para la Unión Romaní las próximas citas son el 4 de septiembre, cuando participará en una manifestación en contra la política antigitana de Sarkozy en París, y el día 15, cuando habrá otra manifestación "genuinamente gitana" en la capital francesa organizada y gestionada exclusivamente por los Rom. Para entonces, Ramírez cuenta con tener todo lo necesario por presentar su demanda al Tribunal de Justicia de la Unión Europea contra el Gobierno francés.

La fotogalería de Joaquín Eskilden sobre el pueblo gitano que publicó El País semanal