Obama ve "progresos" en la contención del vertido en el golfo de México

El presidente de EE UU, que este viernes viajó por tercera vez a Luisiana, advierte de que aún es pronto para ser optimistas y exige a BP que anteponga el sellado de la fuga al reparto de dividendos entre sus accionistas

HEBER LONGÁS / EL PAÍS

Por primera vez desde la explosión de la plataforma de exploración petrolera Deepwater Horizon el pasado 20 de abril, que ha provocado el peor vertido de crudo de la historia de EE UU , el presidente Obama se ha mostrado este viernes optimista. "Parece que estamos logrando progresos", ha dicho este viernes en el transcurso de su tercera visita a la costa de Luisiana, la más afectada por el desastre.

Tras una reunión con los responsables de la coordinación en la respuesta al vertido, donde fue informado de los avances del último intento de la petrolera BP, responsable de la Deepwater Horizon, para contener el vertido, Obama dijo que por el momento es demasiado pronto para ser optimista sobre el resultado esta nueva técnica, aunque consideró que al menos parece funcionar. La campana metálica que BP instaló el jueves sobre la tubería por la que se escapa el petróleo a las aguas del golfo de México está logrando expulsar crudo a la superficie, según ha señalado Thad Allen, comandante de la Guardia Costera de EE UU al frente de la crisis, y la petrolera británica espera que la campana logre atrapar al menos el 90% del crudo. "Pienso que esto es posible con esta técnica", ha dicho Doug Suttles, jefe de operaciones de la compañía, a la cadena CBS.

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No obstante, el presidente estadounidense, que en una entrevista concedida el miércoles a la cadena CNN se declaró "furioso con toda esta situación" y por la falta de una respuesta rápida por parte de BP, arremetió de nuevo desde Luisiana contra la petrolera por lanzar una campaña para "mejorar su imagen" y le pidió que anteponga la contención de la marea negra al reparto de beneficios entre accionistas, ya que le recordó que tiene "obligaciones morales y legales" con el desastre ecológico en el Golfo. Al respecot, Obama destacó que BP se ha gastado "50 millones de dólares en anuncios de televisión para lavar su imagen durante el curso de este desastre" y, además, resaltó que "hay informaciones de que BP pagará 10.500 millones de dólares en dividendos este trimestre".

BP ha resistido las presiones políticas y continúa con su programa de reparto de dividendos entre sus accionistas, en momentos en los que afronta serias críticas por su manejo del vertido en el golfo de México. "Entendemos la importancia de nuestros dividendos para nuestros accionistas", comunió este viernes la compañía en un comunicado.

En su visita, Obama también se ha reunido en la localidad de Grand Isle con empresarios y ciudadanos cuyas vidas e ingresos se han visto seriamente perjudicados por el vertido. Para el presidente, el vertido se ha convertido en un problema apremiante que amenaza con arrastrarle en las encuestas de popularidad y eclipsa cualquier otro logro que consiga en su política, como lo demuestra el hecho de que haya suspendido su viaje a Australia e Indonesia, previsto para dentro de dos semanas, para centrarse en el problema del vertido.

Este viernes, además, el crudo llegó a la costa noroeste de Florida y amenaza con dañar el turismo de un Estado que depende en gran medida de los ingresos vacacionales. Las autoridades informaron de que los primeros restos del vertido se encontraron en la playa de Pensacola, una ciudad portuaria ubicada en el condado de Escambia. Se trata de una parte de la costa de Florida que presume en los anuncios de tener "las playas más blancas del mundo".

El presidente de EE UU, Barack Obama, comparece ante la prensa tras reunirse con los responsables de coordinar la contención del vertido.
El presidente de EE UU, Barack Obama, comparece ante la prensa tras reunirse con los responsables de coordinar la contención del vertido.REUTERS
Uno de los responsables de la limpieza de la costa sostiene un pescado cubierto de crudo en la playa de Bay Long, Luisiana.
Uno de los responsables de la limpieza de la costa sostiene un pescado cubierto de crudo en la playa de Bay Long, Luisiana.AP/ Charlie Riedel

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